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Leo Harlem trabajó una vez, hace apenas un siglo, como camarero y panadero en Valladolid. Pero hace mucho ya que reparte otro tipo de placeres mundanos. Algunas carcajadas sencillas. Un poco de familiaridad. Un lugar común persistente, terco, contra las modas. Se ríe de ese poco de ginebra que hay en tu vaso de fruta (al que llaman gintonic). Se ríe del cachas y del cateto que viaja a lugares exóticos. 

Se beneficia de su imagen de hombre clásico, de tipo radicalmente normal, de ciudadano español sin tonterías, digamos, antiwoke. Ese es su rollo, su pequeña filosofía. Algo tosco, algo simpático, algo basado -como dicen los cuñados de la diestra- en el sentido común. 

Pero luego Harlem sorprende. Porque es muy severo, porque es cortante, porque no tiene ganas de dar entrevistas pero las da, dios sabe por qué, generando un clima algo incómodo. Está cansado. También yo.

Tiramos de este hilo como podemos (del hilo de la presentación de La familia Benetón +2, que fue un éxito en taquilla en su primera parte, recaudando más de 4 millones de euros y superando los 600.000 espectadores en España) y al final, el humorista serio acaba epatando por otro lado: sus mujeres favoritas son todo menos un cliché. 

Lauren Bacall, Julianne Moore, Helen Frankenthaler, Marianne Faithfull, la pianista Marianne von Martinez, la bailarina Margot Fonteyn... casi nada.

La vida tiene tanta comedia involuntaria. 

Tu personaje en La familia Benetón es el de un hombre cascarrabias, soltero y sin niños que huye de los chavales a toda costa… pero que se acaba redimiendo. ¿Qué sientes por él?

Es un personaje que es un desastre, porque aunque tenga buena intención de ayudar siempre mete la pata, es un mentirijillas y acaba metiendo en sus líos a todo el mundo.

Pero tiene buen fondo y buen corazón, aunque sea un bruto. Ese es su juego cómico. Un personaje que me alivia mucho es el que hace Langui, que es mi fiel escudero en la película: él se come situaciones complicadas que yo genero. Menos mal. Son hombres que intentan capear la vida como pueden.

¿Cómo se enfrenta un hombre español clásico… a tanta multiculturalidad? ¿Qué has aprendido de otras culturas haciendo esta peli con estos niños tan distintos entre sí?

Ejecutamos el guion que nos dan. En nuestra vida, una parte es interpretación, claro, pero la vida real es otra cosa, somos como somos o como queremos ser. Aquí creamos una exageración, un delirio simpático… porque si hiciéramos una película neutra no habría comicidad.

Leo Harlem junto al cartel de su película.

Leo Harlem junto al cartel de su película. Diego Radames.

Es una película que tiene muchos valores también: habla de saber ceder, de saber interpretar a los demás, de respetar… pero no es un mitin sobre la multiculturalidad, ni es un panegírico, ni hacemos catequesis ni nada.

En la vida normal uno se va adaptando a las situaciones que la vida le va proponiendo, y nosotros somos igual. Luego hacemos ficción. Pero John Wayne no mataba indios, ¿me entiendes?

"España no es un país racista, para nada. Tengo vecinos españoles que dan problemas y veo gente de fuera educada y trabajadora"

Absolutamente. Pero la ficción tiene un reflejo en la vida. No veo por qué no se puede reflexionar al respecto.

Yo no soy un personaje de esos, no soy así, es una película de entretenimiento. Mi personaje ya tenía lío con hijos de distintas nacionalidades y ahora le sobrevienen dos bebés negritos que adopta mi hermana… y eso le sume en un lío mental terrible… en fin, me meto en problemitas.

¿Crees que España aún es un país racista?

No, para nada. Habrá personas racistas. Pero el tono general del país es de convivencia, como en todo. Yo cuando voy por Madrid veo a gente de todas las razas y no hay conflictos, tengo vecinos de mi nacionalidad que son maleducados o me pueden dar un problema y veo gente de fuera educada, correcta y trabajadora. Depende de la persona, ¿no? Los racistas son una minorías.

"Los adultos hacen el tonto con los niños, les hablan diciendo ‘wiwiwi’. Yo les respeto intelectualmente"

¿Cómo te llevas con los niños? Decidiste no tener hijos, ¿no?

A los de la película se les coge mucho cariño porque son encantadores. Tú sabes que los niños llevan tutores al rodaje, ¿no? Algún familiar. Pues hemos hecho todos una piña muy buena. Yo no tengo hijos, no. Pero los niños me tratan con cariño, respeto, familiaridad…

Leo Harlem.

Leo Harlem. Diego Ramames.

Los adultos les hablan a los niños haciendo el tonto, diciéndoles “wiwiwi”, y yo estoy en contra: les respeto intelectualmente, les hablo normal, de tú a tú, y creo que ellos lo agradecen y dicen “mira, éste no tontea”.

No tuve hijos por una decisión personal, que es igual de legítima que el que quiere tener cuatro. Es una cosa del ámbito personal. Pero es que no me apetecía: es complicadísimo, hay que tener mucho valor para traer chavales al mundo actual.

¿Qué hay de la madre de Leo Harlem?

Bueno, las madres… es que si no es por ellas, no estamos donde estamos. Son una referencia para todo. Esfuerzo, abnegación… lo dan todo por sus hijos. Por lo menos, la mía. Otros habrán tenido mala suerte… de tener una familia más problemática o lo que sea, pero lo que hace una madre, no lo hacen dos padres.

Las mujeres son el hogar, desde siempre, saben llevar una casa, saben hacer muchísimas cosas… en los hombres es impensable. Con el tiempo nos vamos organizando y mejorando, pero antiguamente la casa la llevaban las madres, con esa abnegación de estar sin dormir dos días. Eso los hombres no saben hacerlo, somos muy quejicas.

"No he tenido hijos por una decisión personal: no quería, hay que tener mucho valor para traer chavales al mundo actual"

¿En qué te pareces o te diferencias de tu madre?

Pues nos parecemos en que los dos somos muy cabezotas. Bueno, de entrada somos testarudos, pero luego se flexibiliza la cosa. Somos pesados… desde el cariño, también. Mi madre es muy joven y me tuvo muy joven, con 18 años. Prácticamente nos hemos criado como hermanos. Pero yo no era problemático. Yo estudiaba bien y no daba mucha guerra, he sido bastante fácil.

¿Recuerdas a tu primera amiga? ¿Y tu primer amor?

Bueno, antes las cosas eran distintas a como son ahora, que los colegios son mixtos en general, pero antes ibas más en cuadrilla. Ahora te encuentras a los chavales con diez años que tienen novia. Y yo tenía catorce o quince años… y ni de coña… salía con seis o siete chicos… y luego coincidías con un grupo de chicas y estabais por ahí… las relaciones eran muy distantes.

Ahora se empiezan a echar novia más pronto: nosotros éramos pandilleros y un día nos juntábamos con un grupo de chavalas y otro día con otro, todo era más aleatorio, así nos íbamos conociendo, poco a poco… se vivía más en la calle y se jugaba más en alcalde.

Recuerdo a las chicas que jugaban al fútbol. ¡Ya empezaba a haber, y eso era muy moderno entonces…! Todo iba por pandillas y dependía de la época del año: si estaba en verano en casa de mi abuela, salía con un grupo de gente; si estaba en casa de mis padres, con otro grupo de gente.

Leo Harlem habla sobre las mujeres que más le han inspirado en la vida.

Leo Harlem habla sobre las mujeres que más le han inspirado en la vida. Diego Ramames.

¿Había más mitología?

Sí, pero la mujer ha cobrado un respeto que tenía que tener por sí misma dentro de la vida pública. Antes estaba más relegada y las relaciones entre hombres y mujeres eran más infantiles.

Vivíamos en un mundo muy sencillo: estudiar, jugar, tenías un grupo de amigos con el que coincidías… ahora todo es más igualitario… pero también está más individualizado.

"Mi madre me tuvo con 18 años, prácticamente nos hemos criado como hermanos"

¿Cómo ha cambiado tu forma de entender el amor desde que eras adolescente hasta ahora?

Es una cosa muy personal. Cada uno lo valora de una forma. Una relación con otra persona es tener confianza, es tener compañía, es darse apoyo, es hacer cosas que favorezcan a los dos… no que se empobrezca uno y se enriquezca el otro, ¿no? Que haya igualdad. Que vaya bien la cosa. Y eso es un poco todo. Eso es lo bueno. No que sufra uno y otro no.

Hablemos de mujeres inspiradoras para ti. ¿Actriz favorita?

Me gusta mucho el cine, sobre todo, el cine negro. Películas clásicas. Me encanta Lauren Bacall. Y actualmente… Julianne Moore. Es una actriz que me parece una pasada.

"Las mujeres de la movida madrileña fueron importantes para armar el follón y que la gente tuviera más libertad y más vida"

¿Artistas?

Helen Frankenthaler, que es una mujer del movimiento expresionista de Nueva York y me encanta. Tiene un estilo propio.

¿Cantante?

Marianne Faithfull. ¡La adoro! Y he oído mucho a Joni Mitchell. También me gusta mucho la pianista Marianne von Martinez, que era extraordinaria. Soy un apasionado de la música clásica. Y en ballet, Margot Fonteyn. La verdad es que hay mujeres tan destacadas y tan buenas…

A nivel cultural también destacaría mucho a las mujeres de la movida madrileña, como Alaska: en su época rockera era rompedora.

Una chica de 17 años que tenía un grupo y funcionaba de miedo. Yo no viví La Movida porque vivía en otro sitio, pero reconozco la importancia que ha tenido en la apertura del país, para que la gente hiciera más cosas, armara más follón, tuviera más libertad y más vida.

"Marisol era el gran mito erótico. Y Amparo Muñoz. A mí ahora me gusta Najwa Nimri, tiene una belleza extraña y bonita"

¿Escritora?

No he leído tanto a mujeres específicamente, pero me gusta mucho Harper Lee, que escribió Matar a un ruiseñor. Y Gloria Fuertes, que salía mucho en televisión y en La bola de cristal, es una mujer con mucho mérito.

¿Mito erótico?

Marisol era una locura para nosotros. Y Amparo Muñoz. Y de las que hay ahora, Najwa Nimri. Tiene una belleza extraña y muy bonita.

¿Personaje histórico femenino favorito?

Concepción Arenal hizo una labor importantísima de Derecho Penal. Esperemos que algún día tengamos una presidenta del Gobierno, yo creo que es lo normal que llegue ya ese momento, si están al 50% en todo… y luego que hay sectores fundamentales donde la mujer predomina, como en la Medicina. ¡Veremos cosas!