Beatriz Laparra.

Beatriz Laparra. Cedida

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Beatriz Laparra, la campeona que sigue compitiendo contra sí misma: "Lo difícil no es llegar sino mantenerse"

Ha sido campeona del mundo y de Europa en múltiples ocasiones, convirtiéndose en una referencia internacional del tiro deportivo.

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Laila Robles Martínez
Publicada

Hablar de Beatriz Laparra es hablar de una de las deportistas más laureadas de la historia del deporte español. La tiradora almanseña ha construido una trayectoria legendaria en las modalidades de Recorridos de Caza y Compak Sporting, acumulando un palmarés prácticamente inigualable: entre Copas del Mundo, Campeonatos de Europa y competiciones nacionales, acumula cientos de títulos.

Pese a la magnitud de sus logros, sigue manteniendo la humildad y la pasión por un deporte al que ha dedicado toda su vida y con el que ha llevado el nombre de España a lo más alto.

A la deportista le quedan todavía cinco grandes objetivos por delante esta temporada: dos campeonatos de España, un campeonato de Europa y dos campeonatos del mundo.

Lo afronta después de haber conquistado ya este año las dos Copas de España —en Compak Sporting y recorridos de caza—, además de proclamarse campeona de Europa hace apenas unas semanas en Italia.

Sin embargo, lejos de acomodarse tras décadas en la élite, Laparra sigue encontrando motivos para competir.

"Lo que me motiva es intentar estirar mi carrera deportiva al máximo y conseguir el máximo de títulos que pueda para que quede ahí esa carrera deportiva", asegura.

La tiradora con una de sus preseas.

La tiradora con una de sus preseas. Cedida

Tiene claro que el verdadero reto no es alcanzar la cima, sino permanecer en ella durante años: "Siempre digo que lo difícil no es llegar, que ya es muy difícil, sino mantenerse".

Su trayectoria está marcada por una regularidad casi imposible. Ha ganado innumerables títulos, pero también presume de algo que considera igual de importante: haber estado siempre peleando entre las mejores.

"Ganar es muy difícil y he ganado muchas veces, pero muchísimas más he estado ahí segunda, tercera, cuarta o quinta. Tengo muchísimas platas y bronces", explica.

Para ella, la grandeza deportiva no consiste únicamente en levantar trofeos, sino en mantenerse año tras año en la pelea. "Para estar entre los mejores hay que intentar siempre estar ahí arriba. No vale ganar una vez y luego desaparecer", sentencia.

Más allá de los resultados, Laparra reivindica un deporte que considera profundamente desconocido para gran parte del público. "Al que no le gusta es porque no lo conoce", asegura la tiradora, convencida de que el entorno natural forma parte esencial de su atractivo.

"Al final es estar en el campo, con la naturaleza, viendo barrancos, lagos, montañas, pinos… escenarios muy diferentes", describe.

Recuerda, además, el origen de la modalidad, nacida como entrenamiento durante la época de veda para simular los vuelos de aves y especies de caza mediante platos lanzados por máquinas. Sin embargo, insiste en que el tiro deportivo ha evolucionado enormemente.

"Esto se ha profesionalizado tanto que ya cuesta decir muchas veces que se pueda parecer a una especie cinegética volando. Se ha hecho algo muy deportivo y muy técnico", cuenta.

En un deporte tradicionalmente masculinizado, Beatriz Laparra asegura no haberse sentido discriminada. Cree que el hecho de haber empezado siendo una niña la ayudó a integrarse con naturalidad en el circuito competitivo.

La campeona durante una competición.

La campeona durante una competición. Cedida

"Empecé con 15 años en el equipo nacional y de mis compañeros siempre he recibido ayuda. Muchas mujeres dicen que se han sentido discriminadas, pero yo no puedo decir eso porque no es verdad", confiesa.

Con la sinceridad que la caracteriza, también lanza una reflexión cargada de confianza sobre el respeto ganado a lo largo de los años. "A día de hoy, creo que conmigo no lo harían porque no son muchos los hombres que pueden estar por encima de mí", afirma entre risas.

Y añade que, precisamente, quienes sí lo están o lo han estado son quienes más la han ayudado a crecer deportivamente.

Cuando habla de las competiciones más exigentes de su carrera, la tiradora distingue entre la dificultad técnica y la resistencia física y mental. Uno de los recuerdos más complicados sigue siendo Dubái 2014, donde logró una de sus victorias más importantes.

"Ha sido uno de los campeonatos más duros que he podido ver por dificultades de trayectoria y de romper platos", explica Laparra.

Pero si hubo una experiencia extrema, fue el Mundial disputado el año pasado en Chipre. Allí, las condiciones climáticas pusieron al límite a todos los participantes. "Cuando empecé dije: esto es una prueba de resistencia; aquí el que no se muera gana", recuerda.

Competir a 45 grados y con una humedad asfixiante convirtió cada jornada en una batalla física: "Te levantabas a las cinco de la mañana y el aire ya quemaba. No había ni un soplo de aire fresco en ningún momento del día".

Aun así, reconoce que el mayor desafío de los últimos años no estuvo en el campo de tiro, sino fuera de él.

El pasado curso, pese a conseguir los mayores éxitos deportivos de su carrera, estuvo marcado por problemas personales que le impidieron disfrutar de las victorias. "Fue un año muy raro que incluso me gustaría borrarlo de mi cabeza", confiesa.

La campeona admite que llegó a plantearse abandonar la temporada. "Cuando pasó lo que pasó, yo había decidido parar y no seguir", reconoce. Sin embargo, el apoyo de su entorno fue decisivo para continuar compitiendo.

Beatriz Laparra.

Beatriz Laparra. Cedida

Ese desgaste emocional todavía la acompañaba hace apenas unas semanas en el Europeo de Italia. "Llegaba con la sensación de que no tenía ilusión ni ganas", admite. La propia situación le generaba frustración porque siempre había sido una profesional tremendamente motivada.

Y sucedió. El contacto con la competición, el ambiente del equipo y el apoyo de sus compañeros despertaron de nuevo a la competidora feroz que lleva décadas dominando el tiro deportivo español e internacional.

"Cuando empecé fue como despertar otra vez y sentir esas ganas de competir", asegura. Más allá de la victoria, lo que realmente celebró fue haber recuperado la ilusión perdida. "Me sentí muy feliz por haber recuperado esas ganas", concluye.

Porque después de tantos títulos, récords y campeonatos, quizá esa siga siendo la mayor victoria de Beatriz Laparra: competir para superarse a sí misma.