Máximo Huerta acaba de presentar Mamá está dormida, su último libro, y nos recibe para hablar de las mujeres de su vida y de su obra.

Máximo Huerta acaba de presentar Mamá está dormida, su último libro, y nos recibe para hablar de las mujeres de su vida y de su obra. Sara Fernández.

Mujer Magos de Magas

Máximo Huerta: “El fútbol es homoerótico, igual que el rito de vestir al torero. No me creo que ahí haya tanto hetero"

"Yo no pienso en mi vejez, me deprime: no tengo hermanos ni hijos, no sé cómo será"

“Lo peor es que haya mujeres que crean que ser ama de casa es algo voluntario: es igual de voluntario que el burka”. 

“Ana Rosa te escucha de verdad y da muy buenos consejos en lo íntimo: luego es una gran empresaria y tiene que ser un tiburón”. 

"Chicos gays y chicas somos chispeantes, infinitos: hablamos de sexo, libros, inmigración. Los hetero están más limitados"

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Máximo Huerta escribe.

Escribe desde que tiene memoria y porque tiene memoria.

Escribe para amar y recordar y para salvar los muebles roídos de la vida.

Escribe para asir la belleza que se filtra por las grietas de la muerte. 

Escribe para dibujar a su madre y para hablar con su madre desde el presente hacia el pasado. 

Escribe porque fue Premio Primavera y niño bonito de la televisión y periodista todoterreno y hasta ministro de Cultura pero sobre todo es hijo. 

No sabemos qué hay ahí afuera. No sabemos qué hemos ido buscando al salir de nuestra casa, al abandonar el hogar primero, el útero materno y aquellas meriendas de la infancia donde fuimos fragilísimos y felices... ¿De qué iba esto? ¿De amigos, de fiestas, de dinero, de brilli-brilli, de sexo, de romances, de hijos, de proyectos, de ambiciones? 

Como escribían Los Javis en La Mesías: "¿Es tu mundo mejor? ¿O te pasas cada noche intentando recordar la cara de tu madre?". 

Máximo Huerta tiene clara la respuesta: dejó todo lo que tenía en la mano para volver y cuidar a su madre, que padece Alzhéimer, y ahora teje su vida difícil y honorable en Mamá está dormida (Planeta), una novela que arranca cuando recibe de esa amada madre que va desmemoriándose una pregunta extraña: "¿Y tu hermano, dónde está?". 

Hasta donde sabía, el coprotagonista siempre había sido hijo único. Así que para desenmarañar la verdad, descorchará con su madre un viaje en autocaravana hasta Vera de Bidasoa, el pueblo donde la matriarca vivió de joven y forjó su mirada en la tenebrosa Sección Femenina. 

Hablemos de la primera mujer de tu vida, de la primera mujer de la vida de todos: tu madre, a quien dedicas este libro. ¿Qué te dice la palabra “mamá”? ¿A dónde te lleva?

A casa. Directamente, donde está tu madre está tu casa. Esa idea la he tenido siempre. Con la madurez o con la vejez, llegas a casa y te encuentras que tu madre es tu hogar y que tu hogar es tu madre.

"Mi madre no es una mujer sensiblera. A mí me gustaría ser más frío, como ella"

¿Qué hay de Clara? Aurora se llama en el libro. ¿Cómo es ella? Cuéntame de sus pasiones, de su carácter, de su vida.

Mi madre es una mujer con muchísimo carácter. Muy lectora, muy independiente. Se casó tarde, con 33 años. Bueno, tarde para la época. Podría haber sido lo que hubiera querido si hubiese nacido ahora. Nació en Utiel. Mi padre era camionero y mi madre siempre cosía.

La recuerdo cosiendo con una máquina Singer haciendo faldas y blusas para sacarse unas pesetas… tuve una infancia normal. Sin vacaciones. Mi madre la primera vez que viajó fue a París, y yo ya estaba trabajando en Telecinco. Fuimos una familia humilde, sencilla, del tipo más normal de familia española en la Transición.

¿En qué te pareces y te diferencias de ella?

A mí me gustaría ser más frío, como ella. Esto no lo cambiaré: entiendo que la educación, la cultura y la sociedad que la han visto nacer eran otras, y que nacer en guerra y vivir en dictadura y llegar a la democracia… eso es un tema. Estas personas están hechas a cambios.

Eso crea un callo…

Total, son emocionalmente fuertes. Mi madre no es una mujer sensiblera ni de romper a llorar. Yo sí soy de romper a llorar. No nos parecemos en nada: ella es más fuerte que yo. Estas personas, ojo, a veces son más modernas que muchas que presumen ahora en Tiktok, porque se han adaptado a muchos más cambios y no se han quejado, cosa que no sé si es buena, pero siempre han tirado de su carro y del de los demás.

Son mujeres fuertes, valientes, estoicas, y siempre han disimulado con una maestría… siempre han fingido que todo iba bien. Les parecía que era mejor eso que quejarse o que reivindicar. Esa generación no se va a repetir.

Máximo Huerta habla de su madre, figura central en su vida.

Máximo Huerta habla de su madre, figura central en su vida. Sara Fernández.

Máximo se mudó para cuidar a su madre.

Máximo se mudó para cuidar a su madre. Sara Fernández.

Te mudaste para cuidarla. ¿Piensas en tu propia vejez alguna vez? ¿Piensas en quién cuidará de ti? Cuando vemos la vulnerabilidad de otros, se refleja la nuestra…

A mí me alucina esa capacidad de dolor frente a todo. Yo no hubiera aguantado. Operaciones de ojos, injertos, cadera… todo era como si hubiera sido un corte en el dedo. Ahora ya no puedo aprender mucho más de ella, porque depende de mí, y soy yo quien está aprendiendo a ser paciente, aunque no siempre lo consigo, y a ser duro. No soy el santo Job, pero no aguanto todo y a veces contesto mal o me rebelo.

Me rebelo, sobre todo, porque no quiero que esté mal: todos mis enfados vienen de la impotencia. Todo el mundo es impaciente. Quiero ser más tranquilo, no quiero vivir en el “ahora, corre, ya”, que no podemos ni esperar una pizza, que nos ponemos histéricos en la cola del supermercado . “Quiero mi taxi ya, dame el wifi, camarero”.

Yo no pienso en mi vejez, sería muy deprimente. Sí. Intento no pensar en ella. Ni en muerte, ni en enfermedad, ni en vejez: intento quitarme esos pensamientos o no incidir en ellos, aunque a otros les doy otras dos mil vueltas, como al trabajo o al desamor. Vete a saber cómo y cuándo será mi vejez, prefiero no pensarlo, quizás porque no tengo hermanos ni hijos y no sé cómo será.

"Tenemos que preguntarnos con quién hubiesen querido estar nuestras madres de haber podido elegir: igual no con nuestros padres"

¿Qué tipo de niño fue Máximo Huerta?

Tímido, introvertido, muy de encerrarse en casa, miedoso. Estaba muy bien en mi cuarto. He salido mucho por Madrid, he vivido muchas fiestas y me he divertido, pero soy alguien muy casero. Y muy imaginativo. Me gustaba leer, pintar, dibujar, hacer manualidades…

Un niño con un gran mundo interior.

Sí. Hacía fallas y cuadros. Era creativo.

En el libro hablas de la Sección Femenina. ¿Cómo eran las mujeres de esa España, de la España de tu madre? ¿Qué heridas quedan desde entonces?

Las heridas viven en el silencio, en todo lo que nuestras madres no han querido decir, en todo lo que no nos han contado sobre aquello. Tenían mucho miedo silencioso. Ahora el miedo es más ruidoso, pero antes muchas cosas se quedaban directamente dentro de las casas… o dentro de ellas, de las mujeres.

La Sección Femenina fue para muchas algo liberador porque así podían salir del pueblo y conocer San Sebastián, o Segovia, o Benicássim. Tenían amigas, iban a un albergue. Pero la creación de ese tipo de mujer era muy turbio y atroz: ama de casa, mujer abnegada, madre de hijos.

Eso caló en todas, en todas. Hay toda una generación de madres que han aguantado a sus maridos por no llamar la atención, porque era lo que había que hacer, por la influencia de la Iglesia y de la Sección Femenina.

Máximo Huerta señala que la generación de su madre no vivió el sexo ni la intimidad.

Máximo Huerta señala que la generación de su madre no vivió el sexo ni la intimidad. Sara Fernández.

Si no, se hubieran liado con otro chico, o si no hubieran estudiado para ser maestras, o yo qué sé. Lo normal es que nos preguntemos qué hubieran querido ser nuestras madres. Y con quién hubiesen elegido estar.

Igual no con nuestros padres, ¿eh? ¿Cuántas se hubiesen separado a la semana o al mes de haberse casado con ellos? Es que es normal, porque ves que no funciona, porque tienes otra relación o te apetece otra pareja… pues ahí te señalaban en el pueblo y cocinabas una fama. Conocías a alguien y de primeras ya tenías que casarte, y llegar a la cama… te daba asco, debía de ser horroroso. De ahí tantas infidelidades, tantas vidas raras y sin amor, tanto “que esto no se sepa en la calle”.

Era una pesadilla, una condena para la vida entera. No vivieron el sexo ni la intimidad: eran siervas de su señor. Cuántas cárceles en España, sin serlo…

Hay quien dice que el franquismo sigue vivo.

Hombre, si están vivas esas esas madres y esas abuelas cómo no va a estar vivo el franquismo. La mía nació en el 37 y estábamos en la guerra. Toda su enseñanza fue franquista. Entiendo que siga dentro de los mayores, pero eso sí, no de los jóvenes.

¿Por qué hay una vuelta a la ‘buena esposa’? A la ‘tradwife’. Hay mujeres que dicen que nos engañaron con la incorporación a la vida laboral, que cuánto mejor estar en casa haciendo pasteles y cuidando a los niños… ¿qué opinas?

Me aterra, porque están dulcificando la imagen de una mujer sierva bajo la excusa de que lo hace voluntariamente. Hay libertades conseguidas y ese esquema o modelo de mujer imita modelos antiguos, rancios, que han sido cárcel para muchas. Sólo por respeto a las mujeres que sólo pudieron ser ‘tradwifes’… o amas de casa… y que vivieron encerradas en eso: me parece una burla.

Me dan miedo quienes lanzan esos mensajes de “vamos a acabar en el paro creando ese mundo feliz, con ellas de vuelta a casa”. Lo peor es que haya mujeres que crean que ser ama de casa es algo voluntario: es igual de voluntario que el burka.

Los chavalitos son muy machistas. Son jovencitos y son muy controladores, lo veo en los hijos de mis amigas: van de propietarios de sus mujeres. Y yo pensaba que habíamos superado todo esto.

"Mi abuela Irene hablaba en femenino genérico en los ochenta. Yo la corregía y ella siempre se la sudó"

Hay otro tema polémico: ¿la liberación sexual femenina ha sido una trampa? Quiero decir: la necesitábamos después de 40 años de franquismo, pero enseguida llega el ‘destape’ a capitalizarla y a exprimir el desnudo femenino. Tetas y cosificación. De ahí a ‘Only fans’, sólo unas décadas. ¿Qué hacemos con la hipersexualización actual? ¿Y con el regreso de la monja?

La liberación siempre es para algunas, no para todas. Pero la hipersexualización sí que creo que está llegando a los dos géneros, al hombre y a la mujer… eso del cuerpo como mercancía, eso del cuerpo que se vende, aunque te digan “lo hago voluntariamente”. Ya estamos con lo de voluntariamente.

Las mujeres llevan siglos sexualizadas… y ahora esa epidemia ha llegado a ellos, que no paran de enseñar los músculos, y el cuerpo. Ahora nos sexualizamos todos. Y todos son idénticos entre ellos.

¿Cómo es posible que tenga tanta audiencia La isla de las tentaciones? Son modelos hipersexualizados… y ellas son machistas y retrógradas… es triste, es excesivo. Es tan Esteso y tan Pajares. Es la cosa rancia del destape, marcando músculos, labios pestañas, todo postizo.

El último libro de Máximo Huerta.

El último libro de Máximo Huerta. Sara Fernández.

¿Cuándo te diste tú cuenta de que las mujeres no éramos igual tratadas que los hombres?

Yo viví entre mujeres siempre porque mi padre era camionero y pasaba mucho tiempo fuera, así que me crié en un mundo muy matriarcal. Mi madre, mis tías, mi abuela Irene… ¡que hablaba en femenino! El lenguaje inclusivo pero pionero (ríe).

Yo la corregía: “No, abuela, es nosotros, no nosotras”. Y a ella se la sudó, siempre hablaba en femenino, así que me acostumbré. Lo hacía ya en los ochenta. A ella le chirriaba el ‘nosotros’ (ríe). No había mensaje político, pero a mí siempre me sorprendió. Y ahora, cuando me acuerdo, sonrío.

Así que me di cuenta… tarde. Entendí tarde ese escalón de superioridad que siempre hemos tenido los hombres y el acceso a todo mucho más fácil. Ser hombre es como la belleza o el dinero: un escalón que te pone por delante del de al lado.

"Ser hombre es como tener belleza o dinero: un escalón que te pone por delante del de al lado"

¿Tu primera amiga?

Ana, Paqui, Esme. Las del cole, las mismas que ahora. Siempre han sido muy inspiradoras para mí. Admiraba a Ana María Matute, a Bibiana Fernández. Siempre me salvaron. Siempre.

¿Te enamoraste alguna vez de una chica?

Totalmente, tenía un amor absoluto por Amparo. Le regalaba cintas con canciones. Fue un grandísimo amor y me llevo con ella de maravilla. ¡Crecimos! ¡Leíamos juntos! Era precioso.

Escritora favorita.

Ana María Matute. Qué capacidad de imaginación. Y qué capacidad de sobreponerse a la vida.

Máximo Huerta admira profundamente a Ana María Matute.

Máximo Huerta admira profundamente a Ana María Matute. Sara Fernández.

Cantante favorita.

Edith Piaf.

Artista favorita.

Maruja Mallo. Me divierte su locura y su capacidad de reivindicación.

Política favorita.

Carmen Alborch. Llenó la cultura de luz.

"Siempre ha habido que adorar a Juana de Arco como ejemplo de vitudes: yo adoro a Kiki de Montparnasse como ejemplo de fiesta. La frivolidad no es algo menor"

Personaje histórico femenino favorito.

Hay una mujer rebelde que llevó la vida al máximo y que merece una novela: Kiki de Montparnasse. Pintora, cabaretera, cantante.

Hizo de su vida lo que quiso, quiso enamorarse de todos, quiso vivir… siempre ha habido que adorar a Juana de Arco como ejemplo de virtudes. Yo prefiero adorar a Kiki como ejemplo de fiesta. La frivolidad no es menor.

Hablemos de la química amistosa entre chicos gays y chicas. ¿Por qué este tipo de amistad es el súmmum de la perfección? 

Eso es así absolutamente. Una amiga me preguntaba el otro día por qué no podía ser amiga de un chico heterosexual, por qué siempre tiene que haber algo de por medio, algo de deseo… yo creo que la amistad entre gay y chica es perfecta por su capacidad de comunicación, que con el chico hetero es más escasa y deficiente.

¿Tú has visto en la cola del cine a un grupo de chicos, o en la cola del teatro, o en clubes de lectura? Porque yo no. Pero paso por los cines Paz y veo a grupos de mujeres juntas, merendando, viviendo la cultura, y da igual que tengan 20 años o que tengan 80. También por eso entre los hombres la comunicación falla: porque no la elaboran así.

"Chicos gays y chicas somos chispeantes: hablamos de sexo, ropa, libros, política, la cesta de la compra, la inmigración. Somos infinitos. Los hombres hetero están más limitados"

Nosotros con vosotras somos ácidos, rápidos, divertidos, emocionantes… chicos gays y chicas somos chispeantes, hablamos de sexo, de ropa, de libros, de política, de la cesta de la compra, de inmigración, de follar, de reírte. Somos infinitos y los hombres heterosexuales están más limitados. Nosotros tenemos más comedia, hemos tenido que inventarla para tapar traumas. Nuestro nivel de charla es superior.

¿Qué es lo que los hombres heterosexuales aún no han entendido de las mujeres?

No ha entendido es que su nivel de privilegio ya está, ya fue, se ha acabado. Quien quiere regresar a eso queda muy ridículo. Mi mejor amigo Chimo, que tiene una hija y una mujer estupendas y que les quiero muchísimo, es como: tío, no me saludes como si estuvieras en el fútbol, con esas palmadas en la espalda… ya ha aprendido a dar un abrazo. Necesitan ampliar eso la capacidad de comunicación, de emoción, de compartir.

Pero es cierto que yo veo mucho homoerotismo en esa cosa de retozar como cachorros que tienen los hombres con el fútbol, con sus celebraciones tribales… o con el toreo y su estética.

Total. El fútbol es súper homoerótico, igual que la ceremonia de un torero, la cosa de vestirle...: es como una novia. Es queer, brutalmente queer: el culo, la curva, la cadera, la cintura, el ombligo prieto, el paquete… es como vestir a una novia. Es imposible que haya tanto heterosexual en algunas esferas. Es que no me lo creo. 

Te digo algunos nombres y tú me dices qué tal. Ana Rosa Quintana.

Con Ana Rosa se puede discutir y hablar y da muy buenos consejos en lo íntimo. Sí, sí, es verdad. Es alguien que te escucha. Digo fuera de plató. Te escucha de verdad y te conoce. Y tiene algo que cuida.

Huerta confiesa que se ha dejado conquistar por Letizia.

Huerta confiesa que se ha dejado conquistar por Letizia. Sara Fernández.

Es una mujer temible, ¿no?

Bueno, es una gran empresaria y tiene que ser un tiburón. Y luego cada uno ideológicamente está donde le da la gana. Pues mira: es una mujer la dueña de la productora con más horas de televisión.

Es una mujer. Lo ha conseguido. Y ya está. No tienes que coincidir con ella. A un hombre no se le estaría cuestionando tanto. Ella encaja muy bien todo y es muy aguda. Es rápida y sabe de poder.

Reina Letizia.

La he querido poco a poco. He sido absolutamente distante de ella… pero poco a poco hemos ido creciendo y la he ido admirando y he caído totalmente rendido ante cómo maneja algo tan complicado… me ha conquistado. Me resultaba fría y gélida y ahora me gusta mucho. Entiendo por qué fue así: porque le dirían que la monarquía tiene que ser distante y se empezó a mostrar sin excesos de cariño… ahora tengo que aplaudirla.