Lourdes Álvarez, madre de 11 hijos.

Lourdes Álvarez, madre de 11 hijos.

Estilo de vida

Lourdes, madre de 11 hijos: "Mi marido y yo tenemos una asistenta solo para nosotros, elimina la tensión en la pareja"

La asistencia doméstica ha sido un pilar fundamental para este matrimonio con 11 hijos, liberándolos del desgaste diario y protegiendo su tiempo en pareja.

Más información: Lourdes Álvarez, madre de 11 hijos: "Para cuidar nuestra relación, salimos a cenar solos una vez a la semana"

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Las familias numerosas fueron durante un tiempo atrás, una parte habitual del panorama social en España. Tener cuatro, cinco o más hijos no llamaba la atención y de hecho, no era extraño encontrarse con hogares con diez u once hermanos compartiendo mesa. Sin embargo, en las últimas décadas el descenso de la natalidad no ha dejado de ganar la batalla.

Hoy en día, la realidad es bien distinta a la de 40 años atrás. La incorporación de la mujer al trabajo, el aumento del coste de vida, los sueldos bajos, la subida constante del sector de la alimentación y la actual crisis en el mercado inmobiliario, han transformado por completo esta realidad. De hecho, hoy la media se sitúa apenas en 1,3 hijos por mujer.

Pero aún quedan algunas pocas familias que optan por desafiar este contexto menos propicio para apostar por las familias numerosas. Este es el caso de Lourdes Álvarez y su marido Jorge, padres de nada más que 11 hijos y que han convertido las redes sociales en su altavoz favorito para enseñar al mundo cómo es el día a día de una familia tan numerosa como la suya.

En su cuenta comparte desde sabrosas recetas hasta consejos de organización, trucos para optimizar la compra semanal o estrategias para ahorrar sin renunciar a lo esencial. Pero más allá de la logística doméstica, hay una cuestión que despierta especial interés entre sus seguidores: cómo consiguen mantener el equilibrio entre la crianza, las responsabilidades del hogar y el cuidado de la relación de pareja cuando el tiempo es tan escaso con 11 hijos.

Una realidad en la que muchas veces puede hacerse cuesta arriba poder llegar a todo y por la que este matrimonio ha optado por la decisión de contratar a alguien que les ayude: "El principio del liderazgo no está en hacerlo todo tú, está en delegar, en el servicio, en hacer brillar a los hijos, por eso repartimos los encargos en una asamblea familiar. Pero siempre viendo los talentos de los hijos, poniendo encargos que les ayuden a crecer porque la casa es cosa de todos, aunque los capitanes seamos Jorge y yo", reconoce en Divinity.

La ayuda en casa para este matrimonio es esencial: "Es importantísima, trabajes o no fuera de casa y no hace falta llegar exhausta a acabar el día", confiesa. De hecho, ambos han reconocido que han contado con ayuda desde que fueron padres de sus dos primeras hijas. Una ayuda gracias a la que han podido permitirse asistir a reuniones de colegio o ayudar a los más pequeños con los deberes o simplemente pasar tiempo libre con ellos en el parque.

"He ido teniendo ayuda en casa un día a la semana según lo que pudiéramos permitirnos en cada momento. Pero creo que la ayuda en casa es una cosa muy importante porque quitas mucha tensión entre la pareja", asegura. Una ayuda que está únicamente destinada a Lourdes y Jorge: "La ayuda en casa de la asistenta es mía y de Jorge, no trabaja para nuestros hijos, trabaja para nosotros".

Las asambleas familiares, un esencial

En lo que respecta a las asambleas familiares que hacen con sus hijos, estas son un esencial para una buena organización familiar. "Cada uno tiene unas necesidades, a mí siempre me oirás decir que tengo 11 hijos únicos. Por eso, los encargos se reparten en función de las aptitudes y actitudes de cada uno", señala.

Para organizarse en casa, la pareja empieza reservando un espacio solo para ellos. Salen a cenar juntos y con una libreta sobre la mesa, analizan qué tareas son prioritarias y cómo pueden repartirlas. Deciden qué asuntos quieren plantear y qué responsabilidades consideran más adecuadas para cada hijo antes de llevar la propuesta al resto de la familia.

Días después, convocan una reunión familiar cuya fecha anuncian con antelación en la nevera para que todos puedan preparar sus aportaciones. En esa asamblea se ponen en común las ideas previamente habladas en privado y cada miembro puede expresar su opinión o plantear cambios.

A pesar de que reconocen que todas las sugerencias son escuchadas, los padres son quienes toman la decisión final sobre la organización doméstica. En el caso de que algún hijo no pueda asumir alguna tarea concreta en un día determinado, se ajusta el reparto.