Un gato y un perro.

Un gato y un perro. Istock

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Unión Europea endurece las normas: se prohíbe cualquier cría que cause sufrimientos o riesgos de salud hereditarios

El Parlamento Europeo aprueba una ley histórica que impone el microchip obligatorio y prohíbe las mutilaciones estéticas.

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La Unión Europea ha decidido que nuestras mascotas dejen de ser un "objeto de consumo" para convertirse, legalmente, en lo que ya son en la mayoría de hogares: miembros de la familia.

En una votación decisiva, el Parlamento Europeo ha dado luz verde al primer reglamento comunitario que regula de forma estricta la cría, el comercio y la trazabilidad de perros y gatos. La norma nace con un objetivo claro: asfixiar el mercado ilegal y erradicar las prácticas de cría que comprometen la salud de los animales.

"Una mascota es un miembro de la familia, no un objeto ni un juguete", ha declarado Veronika Vrecionová, presidenta de la Comisión de Agricultura, tras la aprobación. Esta ley responde a una demanda social masiva.

Según el último Eurobarómetro, el 74% de los ciudadanos europeos exigía una protección más firme para los animales de compañía. Hasta ahora, el vacío legal permitía que las "fábricas de cachorros" operaran con impunidad cruzando fronteras, algo que este reglamento pretende erradicar mediante la tecnología.

Las claves

  • Identificación total: Microchip y registro obligatorio en bases de datos nacionales conectadas en toda la UE.
  • Fin de la endogamia: Prohibida la cría entre parientes cercanos y la reproducción de rasgos físicos extremos.
  • Tolerancia cero a mutilaciones: Adiós al corte de orejas y colas por motivos estéticos o de exhibición.
  • Plazos de adaptación: Los profesionales tendrán 4 años para cumplir la norma; los particulares, hasta 15 años.
  • Trazabilidad: un DNI europeo para cada mascota

El pilar maestro de esta ley es la identificación obligatoria. Todos los perros y gatos que circulen por la UE deberán llevar un microchip y estar inscritos en registros nacionales que, por primera vez, estarán intercomunicados. Esto permitirá a las autoridades rastrear el origen de cualquier animal, detectando al instante si procede de un criadero ilegal o si ha sido importado sin los controles sanitarios necesarios.

Para quienes viajen con sus animales desde fuera de la Unión, la norma también se endurece: será obligatorio notificar la entrada en una base de datos online con al menos cinco días de antelación, una medida diseñada para frenar el tráfico de cachorros desde terceros países.

Adiós a la "belleza" que causa dolor

Uno de los puntos más celebrados por los veterinarios es la restricción de la cría de rasgos extremos. Razas como el bulldog inglés o el carlino, cuyas características físicas suelen acarrear graves problemas respiratorios y de salud, estarán bajo la lupa.

Aunque la UE no ha publicado una "lista negra" de razas prohibidas, el reglamento es claro: se prohíbe cualquier cría que cause sufrimientos o riesgos de salud hereditarios. Además, el reglamento pone fin a prácticas consideradas arcaicas.

Quedan prohibidas las mutilaciones estéticas (como el corte de orejas o colas para concursos) y se restringe drásticamente el uso de collares de pinchos y el encadenamiento permanente, que solo se permitirá por motivos médicos estrictamente justificados.

Un calendario de adaptación progresivo

La Unión Europea es consciente de que este cambio estructural requiere tiempo. Por ello, ha diseñado un calendario de aplicación por fases.

Criadores, tiendas y refugios tienen un margen de 4 años para adaptar sus instalaciones a los nuevos estándares de ventilación, luz natural y espacio. La obligatoriedad del registro será más flexible para dar margen a la renovación poblacional: 10 años para perros y 15 años para gatos.

Con este paso, Europa no solo eleva sus estándares éticos, sino que establece un precedente global. La salud y el bienestar del animal se sitúan, por primera vez en la ley, por encima del beneficio económico de la industria de la cría.