Un gatito pequeño en una caja de cartón.
Un veterinario lo tiene claro: "El sacrificio necesario para adoptar a un gato es estar dispuesto a dárselo todo"
Adoptar es un proceso bonito, pero a veces complicado. Con esta guía paso por paso te acompañaremos a acoger tu nueva mascota en casa.
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"Un felino es un integrante pleno del núcleo familiar", señala un profesional veterinario del canal ExpertoAnimal. Previo a tomar la decisión, resulta imprescindible comprender que estos animales son seres vivos que demandan cuidados y atención constante a lo largo de toda su existencia.
"Debes asumir la disposición de brindarle acompañamiento permanente, hasta su último aliento", añade el especialista. El equipo de la plataforma ExpertoAnimal ha elaborado una guía detallada para la acogida de un gato, desglosando cada fase y sugerencia para asegurar un proceso plenamente consciente.
Cada 8 de agosto, con motivo del Día Internacional del Gato, resulta oportuno poner en valor la importancia de la convivencia y la tenencia ética. Esta conmemoración, promovida en 2002 por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), persigue fomentar la concienciación global sobre el cuidado de los felinos.
De acuerdo con el estudio científico Companion animals in times of crisis, encabezado por el Dr. Jaume Fatjó, responsable de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud, la interacción y la convivencia con felinos reportan beneficios notables para el bienestar personal: fortalece la autoestima, ayuda a amortiguar el estrés y atenúa los sentimientos de soledad.
No obstante, como enfatiza el veterinario, para formalizar una adopción es necesario cumplir con ciertos criterios básicos:
- Alcanzar la mayoría de edad.
- Acreditar la identidad mediante DNI o documento equivalente.
- Contar con una vivienda estable que disponga de las condiciones idóneas.
- Presentar un comprobante de residencia (escritura de propiedad o contrato de arrendamiento).
- Rúbrica de un acuerdo de adopción, instrumento donde la persona adoptante se compromete a procurar el máximo bienestar al animal, no abandonarlo, no destinarlo a la reproducción, proceder a su esterilización si no estuviera realizada y notificar cualquier extravío o deceso.
- Disponer de un transportín adecuado para el traslado.
- Garantizar el registro mediante microchip si no lo tuviera previamente.
- Asumir el coste y la aplicación de los tratamientos sanitarios preventivos durante toda su vida.
¿Cómo y dónde adoptar?
Existe la opción de incorporar un felino procedente de camadas de particulares allegados, a través de clínicas veterinarias o mediante anuncios en portales digitales.
Esta modalidad entre particulares no suele implicar desembolso inicial, si bien conlleva la asunción plena de las responsabilidades legales y sanitarias. La otra vía consiste en recurrir a refugios, albergues o protectoras de animales.
"Cada organización maneja su propia metodología, aunque lo habitual es someterse a una entrevista o formulario de evaluación para analizar el perfil del solicitante", aclara el experto de ExpertoAnimal.
Es común que la entidad programe una inspección previa del domicilio para verificar la idoneidad del espacio, procediendo posteriormente a la firma del contrato. Tras esto, se efectúa la entrega formal del felino, manteniendo habitualmente un contacto periódico para supervisar su periodo de adaptación.
Las distintas etapas de vida
Es posible acoger a un felino en cualquier fase de su desarrollo. "Sin embargo, en el caso de los cachorros, es vital que permanezcan junto a su madre y camada al menos hasta cumplir las 8 semanas de vida", aconseja el veterinario.
Esta permanencia garantiza el correcto proceso de destete y favorece un desarrollo social equilibrado. A partir de ese hito, la incorporación al nuevo hogar se realiza con mayores garantías. Integrar a un gatito joven ofrece la ventaja de encontrarse en plena etapa formativa.
"Muestran mayor dinamismo, curiosidad y vitalidad, lo que facilita su adaptación a las dinámicas del hogar y a las pautas de higiene. Tareas como acostumbrarles al corte de uñas, el aseo o corregir el rascado en superficies no permitidas resultan más sencillas que con ejemplares maduros", comenta.
Por otro lado, la acogida de un gato adulto procedente de un refugio representa una experiencia sumamente gratificante. Acostumbran a mostrar rasgos afectivos consolidados y una profunda gratitud hacia sus nuevos cuidadores.
Salvo casos puntuales con secuelas por experiencias traumáticas previas que afecten a su carácter, la integración de un ejemplar adulto suele ser más ágil: habitualmente ya están castrados, identificados y con la pauta de vacunación al día.
El caso de Coco
El historial de Coco sirve de ilustración. Este gato de pelaje oscuro fue acogido a la avanzada edad de 18 años, una etapa en la que la mayoría de los ejemplares maduros son ignorados en los centros de adopción. Su cuidadora relata que en los momentos iniciales el animal presentaba un estado de salud muy delicado.
Registraba un déficit de peso de casi un kilo, mostraba escasa movilidad, padecía secreción nasal severa y requirió hasta tres consultas veterinarias por semana a lo largo de cinco meses para su restablecimiento.
Tras ese periodo de cuidados intensivos, Coco logró salir adelante. "A pesar de su avanzada edad, actualmente goza de una salud excelente", señala su adoptante. Su evolución y la dedicación mostrada ejemplifican el valor de brindar una segunda oportunidad.