Un perrito chihuaha de pelaje claro.

Un perrito chihuaha de pelaje claro. istock

Mascotario

Carlos Rodríguez, veterinario: "A partir de los 7 años, un perro tiene que seguir ejercitando las articulaciones"

El experto destaca la importancia de mantener un peso saludable y fomentar el ejercicio moderado para prevenir problemas articulares como la artrosis.

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La época estival trae consigo termómetros al alza y jornadas más extensas, pero también desafíos concretos para el bienestar de nuestras mascotas, particularmente cuando alcanzan la etapa madura, sobre los 7 u 8 años de vida.

Frente a la creencia errónea de que a partir de cierta edad los animales deben permanecer en reposo absoluto, la práctica veterinaria contemporánea sostiene una visión opuesta: estimulación ajustada, un riguroso seguimiento de la masa corporal y métodos creativos para amortiguar los efectos del calor.

"Con frecuencia la gente asume que, conforme la mascota envejece, lo idóneo es mantenerla inactiva, cuando en realidad ocurre lo contrario", explica el especialista Carlos Rodríguez en una intervención difundida en YouTube.

Cuando un can ingresa en la tercera edad, resulta común percibir torpeza en el tren posterior o cierta rigidez asociada al desgaste articular. Sin embargo, suprimir de forma drástica las salidas o permitir que pase el día tumbado constituye un fallo importante.

"Si dejamos que reduzca progresivamente su actividad, notaremos que su resistencia decae. Si experimentas dolor en una articulación, debes continuar moviéndola para evitar su atrofia completa".

El movimiento corporal no debe eliminarse, sino personalizarse. Un perro sénior ya no conserva la vitalidad de un cachorro; por ello, las caminatas deben seguir su propio paso, prescindiendo de tirones abruptos o exigencias desmedidas.

"No es viable exigirle el ritmo de un individuo joven cuando equivale a alguien de más de 60 años... A partir de los siete años debemos asumir que nuestra mascota ha cambiado de etapa. Lo adecuado es amoldar el itinerario a sus posibilidades".

La premisa clave para proteger las articulaciones

El exceso de masa corporal representa el mayor riesgo en esta etapa. Cada kilo extra añade una carga innecesaria sobre estructuras ya castigadas por los años, agravando los cuadros de artrosis o las limitaciones motrices.

"Un animal de edad avanzada requiere conservar un tono adecuado. Enfrenta los mismos problemas que los seres humanos, y mantenerse en la línea correcta es esencial; las complicaciones derivadas del sobrepeso resultan sumamente perjudiciales".

Para comprobar si tu compañero conserva una condición óptima, no basta con una apreciación visual: es necesario deslizar la mano suavemente a lo largo de sus costados. Si no logras percibir su estructura costal al tacto sin presionar con firmeza, es momento de consultar al profesional para diseñar una pauta de control de peso.

A veces son los propios cuidadores (en particular si son personas mayores) quienes encuentran barreras físicas para brindar los paseos necesarios. El criterio profesional al respecto es tajante: el compromiso con el bienestar del animal se extiende durante toda su existencia.

"Al acoger a un animal asumes una obligación de por vida, al margen de si posees o no limitaciones físicas. El perro precisa salir a la calle y, si no estás en condiciones de llevarlo, puedes recurrir a vecinos, allegados o profesionales del sector. Lo que debemos evitar a toda costa es que un perro maduro pase las horas contemplando la pantalla".

Recursos para aliviar las altas temperaturas

Ante la llegada de episodios de calor extremo, refrescar a un can sénior es vital para prevenir descompensaciones o cuadros de deshidratación. Un método estupendo para aportarles alivio son los preparados helados diseñados especialmente para ellos.

"Es posible humedecer su alimento seco o húmedo, añadir pedazos de fruta, congelarlo y ofrecérselo... La idea de los helados es acertada siempre que empleéis sus propios alimentos o agua, evitando la leche de consumo humano".

Aparte de congelar raciones en juguetes de goma rellenables, un truco doméstico efectivo para garantizar agua fresca de forma prolongada consiste en congelar un bloque sólido en el fondo del bebedero y cubrirlo posteriormente con agua a temperatura ambiente.

Durante esta temporada resulta habitual consultar por la muda excesiva de manto o la presencia de durezas en las extremidades de los perros sénior.

En relación con el estado dérmico, Rodríguez subraya que la apariencia externa es un claro reflejo del estado de salud general. "La piel y el manto son las primeras estructuras a las que el organismo resta recursos cuando faltan fuerzas o la nutrición es deficiente", advierte.

Y concluye: "Si presenta un aspecto deslucido o padece una caída anómala, lo adecuado es acudir a la consulta para descartar un problema cutáneo o verificar si la dieta aporta todos los elementos necesarios".

Asimismo, el desarrollo de callosidades en los codos no suele revestir gravedad, respondiendo simplemente al frote continuado. "Aparecen como consecuencia de tumbarse e incorporarse repetidamente sobre superficies rígidas".