La revisión oftalmológica de un niño.

La revisión oftalmológica de un niño. QUIRÓNSALUD MÁLAGA

Salud

Oftalmólogos de Málaga alertan: hasta el 30% del fracaso escolar podría estar relacionado con problemas de visión

Desde Quirónsalud aseguran que la vuelta al cole es "un momento perfecto para incorporar la revisión oftalmológica a las rutinas preventivas de los niños".

Más información: Paso adelante del Quirónsalud Marbella: abre un hospital de día y cuatro quirófanos nuevos.

Publicada
Las claves

Las claves

Hasta el 30% del fracaso escolar en España podría estar relacionado con problemas de visión no diagnosticados, según oftalmólogos de Málaga.

El 80% del aprendizaje infantil depende de la vía visual; defectos como miopía, astigmatismo e hipermetropía pueden dificultar la lectura y el rendimiento escolar.

Los problemas visuales pueden pasar desapercibidos porque los niños no tienen referencias y pueden manifestarse como falta de atención, dolores de cabeza o rechazo al aprendizaje.

Se recomienda una primera revisión oftalmológica a los 3-4 años y controles periódicos durante toda la etapa escolar, especialmente antes de cada curso.

Los casos de fracaso escolar podrían tener relación con problemas de visión no diagnosticados. Así lo ha advertido el doctor José Manuel Sandoval, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Málaga.

En concreto, ha señalado que "en España se calcula que hasta el 30% de los casos de fracaso escolar puede estar relacionado con alteraciones de la visión no diagnosticadas", según han informado en un comunicado.

Este dato es especialmente relevante porque, según explica el especialista, "cerca del 80% del aprendizaje durante los primeros 12 años de vida se produce a través de la vía visual".

"Para un niño, ver bien no consiste únicamente en distinguir objetos. La visión interviene continuamente en la lectura, la escritura, la comprensión, la coordinación y la capacidad para seguir las explicaciones en el aula. Una alteración visual puede condicionar su forma de aprender sin que ni el propio niño ni su entorno sean conscientes del problema", ha explicado.

Los defectos de refracción se encuentran entre las alteraciones visuales más frecuentes durante la infancia y pueden tener consecuencias diferentes en función del problema.

De esta manera, han hecho hincapié en que la miopía dificulta la visión de lejos y puede impedir que el alumno distinga correctamente lo escrito en la pizarra. Por otro lado, el astigmatismo provoca una visión borrosa o distorsionada a diferentes distancias.

En cambio, la hipermetropía puede obligar al niño a realizar un esfuerzo adicional para enfocar de cerca, provocando dificultades durante la lectura, cansancio ocular o dolores de cabeza.

Estas situaciones pueden repercutir también en el comportamiento del menor. "Si un niño no distingue bien la pizarra, pierde el renglón cuando lee o termina con dolor de cabeza después de hacer los deberes, es fácil que empiece a evitar esas actividades. Ese esfuerzo continuado puede traducirse en frustración, falta de concentración y rechazo al aprendizaje, y terminar repercutiendo en su rendimiento académico", según Ainsa Ibáñez, especialista de Oftalmología Infantil del Hospital Quirónsalud Málaga.

Por ello, la oftalmóloga insiste en evitar interpretar automáticamente determinadas conductas como falta de interés.

Además sostiene que "a veces pensamos que el niño no quiere leer, que se distrae o que no presta suficiente atención cuando, en realidad, puede estar haciendo un esfuerzo enorme simplemente para ver correctamente. Antes de atribuir esas dificultades exclusivamente a cuestiones académicas o de comportamiento, es importante descartar un problema visual".

Una de las principales dificultades para detectar estas alteraciones es que el propio niño puede no ser consciente de que ve mal. "Los niños no tienen una referencia con la que comparar su visión. Si siempre han visto de una determinada manera, para ellos esa es la normalidad", ha dicho.

Por eso, la doctora Lourdes Salido, del Servicio de Oftalmología de Quirónsalud Málaga, ha señalado que "no debemos esperar necesariamente a que sean ellos quienes nos digan que no ven bien".

La especialista recomienda realizar una primera evaluación oftalmológica alrededor de los tres o cuatro años, ya que esta es una etapa especialmente importante para descartar alteraciones como la ambliopía u ojo vago, el estrabismo o los defectos de refracción.

A partir de entonces, aconseja mantener revisiones periódicas durante toda la etapa escolar y, especialmente, comprobar la salud visual antes del comienzo de cada nuevo curso, incluso cuando aparentemente no existan síntomas.

"La vuelta al cole es un momento perfecto para incorporar la revisión oftalmológica a las rutinas preventivas de los niños. Igual que comprobamos que tienen preparado todo el material que necesitan para aprender, debemos asegurarnos de que cuentan con una buena visión para poder utilizarlo", ha apuntado la especialista.

Aunque la revisión preventiva resulta fundamental, determinados comportamientos pueden alertar de la existencia de un problema visual. Entre ellos se encuentran acercarse excesivamente a los libros, cuadernos, televisión o pantallas; entrecerrar los ojos para mirar de lejos; frotarse frecuentemente los ojos; inclinar la cabeza para enfocar; perder el renglón durante la lectura; presentar dolores de cabeza después de estudiar; evitar las tareas de cerca o experimentar una caída inexplicable del rendimiento escolar.

También debe consultarse cuando los ojos no parecen estar correctamente alineados o cuando el niño cierra habitualmente uno de ellos para mirar. Especial atención merece además la miopía infantil, cuya detección precoz permite no sólo corregir la visión, sino también realizar un adecuado seguimiento de su evolución y valorar, cuando esté indicado, medidas destinadas a frenar su progresión.