Imagen del Convento de la Trinidad, en Málaga.
El Convento de la Trinidad de Málaga encara su posible recuperación tras más de 20 años de proyectos fallidos
La Comisión de Patrimonio da luz verde a la última propuesta y abre la puerta a la licitación de las obras, tras más de dos décadas de proyectos sin ejecutar en Málaga.
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El Convento de la Trinidad, uno de los conjuntos históricos más relevantes de Málaga, vuelve a situarse en el centro del debate patrimonial tras recibir ahora la luz verde de la Comisión Provincial de Patrimonio para su última propuesta de intervención.
El paso administrativo abre la puerta a una posible licitación de las obras, pero llega en un contexto marcado por más de dos décadas de proyectos anunciados, reformulados o abandonados, mientras el inmueble sigue sin un uso definitivo.
El valor del conjunto va mucho más allá de su estado actual de conservación o de sus futuros usos. Su origen se remonta a finales del siglo XV, cuando los monjes trinitarios se asentaron en este enclave tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos en 1487.
El edificio se levantó sobre una colina estratégica, un lugar que, según las referencias históricas, habría servido como punto de asentamiento de las tropas castellanas durante el asedio de la ciudad.
Las obras del convento comenzaron en 1494 y se prolongaron hasta principios del siglo XVI, combinando elementos góticos tardíos con soluciones mudéjares. A lo largo de los siglos posteriores, el conjunto fue ampliado y reformado, consolidando un complejo religioso de gran relevancia en la ciudad.
El interior del convento llegó a albergar una iglesia de grandes dimensiones, concebida para acoger a un elevado número de fieles, con capillas laterales, coro y un destacado patrimonio artístico, parte del cual fue donado por los propios Reyes Católicos, como imágenes de la Virgen de la Antigua o un Cristo atado a la columna.
Imagen de la excavación del enterramiento en el interior del Convento de la Trinidad.
Hallazgos arqueológicos bajo el convento
El subsuelo del Convento de la Trinidad ha revelado también un importante valor arqueológico. Las intervenciones realizadas en distintas fases han permitido documentar restos de época romana, algo que no se preveía inicialmente en este enclave.
Entre los hallazgos más relevantes destaca la aparición de un complejo funerario con enterramientos que, según los estudios arqueológicos, corresponderían a individuos de época antigua. En algunos casos se han documentado inhumaciones con elementos singulares, como una moneda de bronce de época del emperador Antonino Pío, datada en el siglo II d. C., lo que refuerza la ocupación romana previa en la zona.
Estos hallazgos confirman que el solar del convento ha sido un espacio ocupado de forma continuada durante siglos, desde época romana, pasando por su uso religioso tras la conquista cristiana, hasta su posterior conversión en cuartel militar en el siglo XIX.
Un edificio de cinco siglos y múltiples vidas
Tras su etapa como convento, el edificio fue desamortizado en el siglo XIX y reconvertido en cuartel militar, función que mantuvo hasta 1984. A partir de entonces pasó a titularidad cultural, integrándose en el patrimonio gestionado por la Junta de Andalucía.
En 1980 fue declarado monumento histórico-artístico, y posteriormente Bien de Interés Cultural (BIC), lo que subraya su importancia dentro del patrimonio histórico andaluz.
Pese a su valor histórico y patrimonial, el Convento de la Trinidad ha sido objeto de sucesivos proyectos que no han llegado a materializarse.
El primero se remonta a 2006, cuando la Junta de Andalucía anunció el Parque de los Cuentos, un gran complejo cultural que incluía museo, auditorio y espacios expositivos. El proyecto llegó a desarrollarse con concurso de ideas, redacción técnica y una inversión estimada superior a los 30 millones de euros, pero nunca se ejecutó.
En 2009 se impulsó un nuevo convenio entre el Gobierno central y la Junta para su rehabilitación, que culminó en una intervención de consolidación finalizada en 2013, centrada en estabilizar el edificio, pero sin definir su uso futuro.
Posteriormente, en 2017 y 2019, se abrieron nuevas fases de planificación y diálogo institucional para redefinir su destino, sin que ninguna de ellas se tradujera en obras efectivas.
El actual proyecto de la Junta plantea transformar el convento en un gran espacio cultural polivalente, con archivo provincial intermedio, áreas administrativas y zonas de uso público, además de su conexión con el Archivo Histórico Provincial de Málaga mediante un nuevo edificio subterráneo.
El plan prevé salas de exposiciones, espacios escénicos y la recuperación de áreas exteriores vinculadas a la antigua huerta del convento, con el objetivo de integrar el conjunto en la vida cultural de la ciudad.
La autorización de Patrimonio supone un avance administrativo importante, pero el convento vuelve a situarse ante una realidad conocida: la sucesión de proyectos no ejecutados.