La joven madrileña confiesa que su truco ha sido disciplina, estrategia y mucho cuidado personal.

La joven madrileña confiesa que su truco ha sido disciplina, estrategia y mucho cuidado personal. Cedida

Sociedad

Sara Fernández, inspectora de Trabajo a los 24 años: "Cometí el error de no descansar durante meses y me pasó factura"

Esta joven madrileña ha superado en menos de un año las cinco fases de la oposición al Cuerpo Superior de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social.

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Las claves

Sara Fernández se convirtió en inspectora de Trabajo con solo 24 años tras superar una dura oposición con cinco fases eliminatorias.

A pesar de la exigencia, Sara mantuvo su vida social y aprendió la importancia de descansar, reconociendo que el exceso de estudio le pasó factura.

El apoyo de su pareja, familia y amigos fue fundamental para mantener la motivación y el equilibrio emocional durante el proceso.

Ahora, Sara aspira a seguir creciendo profesionalmente y compartir su método para demostrar que aprobar una oposición A1 en menos de un año es posible.

A sus escasos 24 años, Sara Fernández ya puede decir con orgullo que es inspectora del Cuerpo Superior de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social (ITSS).

Un logro que la mayoría de opositores tardan años en alcanzar, pero que con disciplina, estrategia y mucho apoyo, esta joven madrileña sabe que se puede conseguir.

Sara comenzó a estudiar en febrero de 2025, cuando la convocatoria del examen ya se había cerrado. Sin embargo, un cambio en el número de plazas ofertadas permitió que se abrieran nuevas inscripciones, y se pudiese presentar.

Desde el primer examen destacó. Fue "una vez superé el primer examen -además quedando en el puesto número 8 de toda España- cuando empecé a creer que podía conseguirlo", comienza explicando con orgullo a EL ESPAÑOL.

El proceso de selección incluía cinco fases eliminatorias: un primer examen escrito, un oral ante el tribunal, un segundo escrito técnico, un examen práctico y un examen de idiomas. Tras completar todas y formarse en la Escuela de Inspectores, Sara logró su plaza.

Durante los once meses de preparación, la joven buscó mantener un equilibrio entre estudio y vida personal.

"Desde el primer momento tuve claro que no iba a renunciar a mi vida por la oposición. En teoría los opositores descansan únicamente un día a la semana, pero yo utilizaba los descansos de manera flexible", explica.

Sara junto a sus amigas durante uno de sus descansos.

Sara junto a sus amigas durante uno de sus descansos. Cedida

Su horario era de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00 al inicio, y aumentaba según la presión de cada fase.

Sin embargo, "si un fin de semana tenía una casa rural con mis amigos, ese fin de semana descansaba entero y la semana siguiente estudiaba más horas", comenta, explicando que no ha dejado de lado su vida social pese a la exigencia de la convocatoria.

Pero llegó la tercera fase, y todo cambió. En esta etapa, Fernández debía consolidar todo el contenido técnico en apenas dos meses. "La presión era enorme y cometí el error de no descansar durante esos meses, lo que me pasó factura", reconoce.

Aprendió entonces que desconectar y cuidarse no es perder el tiempo, "al contrario, te ayuda a rendir mejor y mantener el esfuerzo a largo plazo", reconociendo que una de sus mayores lecciones ha sido conocer los límites entre el cuerpo y la mente.

Y aunque es cierto que su fortaleza mental lo ha sido todo en este proceso, la joven confiesa que sin los suyos esto no hubiese sido igual.

"Tengo la suerte de que mi círculo me ha apoyado en todo momento… Mi pareja ha sido, sin duda, el mayor apoyo durante la oposición… esa comprensión ha sido clave en todo el proceso", nos detalla, subrayando cómo su familia y amigos le han permitido mantener la motivación y cierto equilibrio emocional en todos los procesos.

Su familia ha sido un apoyo fundamental.

Su familia ha sido un apoyo fundamental. Cedida

Aunque tiene dos grados universitarios, su dinámica de estudio parece haber marcado la diferencia. Priorizar los temas más complejos le dio seguridad y facilitó el repaso de los más sencillos.

Hoy, con la plaza asegurada, mira al futuro con ambición, ya que aunque "me siento muy satisfecha y orgullosa por todo el trabajo realizado", confiesa que "no me conformo con alcanzar la posición de inspectora".

"Mi objetivo es seguir avanzando y asumir nuevos retos. Soy consciente de que esto es solo el comienzo… quiero formar a otros alumnos, compartir mi método y demostrar que, aunque aprobar una oposición A1 en menos de un año es un desafío, no es imposible", concluye con emoción.