El delegado de Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, este miércoles.

El delegado de Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, este miércoles. EFE.

Política

Los papeles de Ceuta ponen en la picota a Marlaska y al delegado del Gobierno, que se escuda en su jefe de Gabinete

Triano confirma que el CNI habló con su jefe de gabinete un día antes del asalto, pero que él no tuvo "conocimiento" del contenido de esa conversación.

Más información: El CNI sí informó a Gobierno, Policía, Guardia Civil y a Rabat el día antes del asalto a Ceuta con tiempo para impedirlo

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Las claves

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Los documentos desclasificados sobre el asalto a Ceuta evidencian que el Gobierno fue alertado del riesgo un día antes del suceso.

El CNI avisó el 29 de julio a la Delegación del Gobierno en Ceuta sobre convocatorias en redes sociales que promovían el cruce masivo de migrantes.

El delegado del Gobierno en Ceuta, Pérez Triano, asegura que no fue informado directamente y culpa a su jefe de gabinete de no transmitirle el aviso.

La ministra Margarita Robles defiende que el CNI cumplió su labor, mientras Marlaska y Sánchez mantienen que no hubo alertas suficientemente concretas.

Los documentos de los servicios de inteligencia sobre el asalto a Ceuta desclasificados este miércoles por el Gobierno ponen particularmente contra las cuerdas a Fernando Grande-Marlaska y a Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en la ciudad autónoma.

Y es que los informes ponen de manifiesto que el Ejecutivo fue alertado del riesgo un día antes de la avalancha humana.

En concreto, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó el 29 de julio a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a los servicios de información policiales de la existencia de convocatorias en redes sociales para una llegada multitudinaria de migrantes "a nado y por la valla".

La advertencia —que también fue realizada al Servicio de Información de la Guardia Civil— se refería además a dos grupos de Facebook que sumaban más de 180.000 usuarios y a un grupo de WhatsApp que promovían esos cruces de frontera para el jueves 30 de julio, en el que se daría una supuesta mayor permisividad al coincidir con el Día del Trono marroquí.

Todos estos datos complican la defensa del Gobierno, que sigue atrincherándose en la versión de que le faltó información para tomar decisiones.

Sin embargo la documentación revela que la Delegación del Gobierno de Ceuta sí tuvo conocimiento previo de un riesgo específico, inminente y territorialmente definido.

Anoche, Pérez Triano convocó una rueda de prensa para insistir en la versión del Gobierno, anunciar que no dimitirá y escudarse en su jefe de Gabinete, al que acusó de no informarle en su momento de la conversación que mantuvo sobre el posible asalto con el CNI.

El delegado insistió en que en los días previos a la entrada masiva de migrantes del 30 y 31 de julio solo se alertó de "una situación migratoria grave y compleja", pero "nunca" de la magnitud de lo que pasó en las jornadas posteriores.

Asimismo, preguntado por la conversación y llamada que figura en los archivos desclasificados entre el CNI y la Delegación del Gobierno, Pérez Triano asegura que fueron mantenidas por su jefe de gabinete y que él "no tenía conocimiento".

Las palabras de Pérez Triano evidencian un fallo en la cadena de mando, ya que su jefe de gabinete debería haberle transmitido la información y él, a su vez, trasladarla a Presidencia del Gobierno y al ministro del Interior, por la naturaleza del caso.

De igual forma, la existencia de dicho aviso indica que el CNI actuó de forma correcta, como ha venido defendiendo la ministra de Defensa, Margarita Robles, en contra de las manifestaciones de Grande-Marlaska.

Es por eso, que la existencia de esos informes del CNI comprometen también al ministro de Interior: o falló la cadena de información o se ocultó la información que se tenía.

Robles vs Marlaska

En la comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso de finales de agosto, Robles defendió que el CNI "hizo su trabajo" y que compartió información con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con la Delegación del Gobierno en Ceuta antes del 30 de julio.

De igual forma, concretó que el 29 de julio se trasladó información sobre una convocatoria para entrar a nado en Ceuta al día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos. Según su relato, que encaja con los papeles desclasificados, esa alerta se refería a movimientos sospechosos y a una posible entrada masiva, aunque sin precisar la cifra final de personas que acabarían cruzando.

Robles insistió en que los servicios de inteligencia sí avisaron de que podían producirse una entrada multitudinaria y que esa información fue puesta a disposición de los responsables de seguridad.

Todo este argumentario ha sido refutado por Marlaska ya que ha repetido en varias ocasiones que no hubo ningún informe ni aviso del CNI que anticipara "ni la escalada ni la probabilidad" de lo que finalmente ocurrió en Ceuta.

Pedro Sánchez ha secundado la versión de Marlaska.

Cuando la semana pasada el presidente del Gobierno anunció la desclasificación de los informes para demostrar que no existían alertas previas suficientemente concretas, casi toda la bancada del Gobierno aplaudió, pero la ministra Robles permaneció seria y no se sumó al aplauso.

Este miércoles, los documentos desclasificados confirman la versión de Defensa. Fueran más o menos precisos, la realidad es que la reacción para socorrer a Ceuta fue nula.