Pedr Sánchez, presidente del Gobierno, este jueves en el pleno extraordinario por la crisis de Ceuta.

Pedr Sánchez, presidente del Gobierno, este jueves en el pleno extraordinario por la crisis de Ceuta. Efe

Política

Sánchez se queda totalmente solo defendiendo a Marruecos: la oposición y sus socios culpan a Rabat de la invasión de Ceuta

Los portavoces de PP, Vox, Sumar, ERC, Junts, EH Bildu, PNV y Podemos coinciden en reclamar una respuesta firme ante el régimen de Mohamed VI, aunque difieren en sus propuestas y en el enfoque migratorio.

De los 350 diputados, sólo los 121 del PSOE defienden que Rabat no tuvo responsabilidad en la entrada masiva de más de 70.000 personas en la ciudad autónoma.

Más información: Robles, único ministro que no aplaude a Sánchez tras su anuncio de "publicar todos los informes" sobre Ceuta.

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Pedro Sánchez se queda solo en el Congreso defendiendo a Marruecos tras la crisis migratoria en Ceuta.

La oposición y sus socios acusan a Rabat de coordinar y consentir el asalto masivo, respaldados por informes policiales.

El presidente recibe críticas por falta de firmeza y transparencia, y se le acusa de debilidad e incluso de encubrimiento.

Varios partidos exigen una respuesta más contundente contra Marruecos, cuestionan la gestión del Gobierno y piden cambios políticos.

Pedro Sánchez dedicó su hora larga de discurso a repetir que él no esconde "nada", que actúa con "total transparencia" y que sigue exculpando a Marruecos porque el problema es que no sabe "qué pasó" en el asalto de Ceuta. Pero no convenció a nadie.

Como le respondió un demoledor Alberto Núñez Feijóo, "la conclusión era evidente desde el primer día", pero es que, además, "ya la hemos visto en los informes previos de inteligencia" y en el que la Policía entregó el pasado lunes a la juez María Tardón.

"Ahí se documenta que la invasión salió de Marruecos, fue consentida por Marruecos, hay indicios de que la coordinó y se sabe que el Gobierno de España lo sabía y no hizo nada".

Pero es que, con unos argumentos u otros, todos los grupos del Congreso le dijeron lo mismo: no se creen que Rabat no tuviese nada que ver. Y todos le exigieron "firmeza" con el régimen de Mohamed VI.

De los 350 diputados de la Cámara, sólo los 121 del PSOE seguirán aplaudiendo y defendiendo que "nada demuestra" que Rabat estuviese detrás del asalto.

El presidente del Gobierno se ha quedado este jueves aislado en el Congreso en su defensa de Marruecos. Y del pleno extraordinario sobre la crisis de Ceuta él saldrá mucho más debilitado que entró: por la enorme crisis, por la deficiente respuesta, y por las sospechas del porqué de su inacción.

Del miedo a la traición

La tesis del presidente es que, frente a las evidencias policiales, "no existen pruebas" para responsabilizar a Rabat del asalto masivo de más de 70.000 personas a finales de julio. E incluso se comprometió a "actuar en consecuencia" si es que llega a "demostrarse" lo contrario...

Pero tampoco le echó nadie cuenta a eso. Tanto la oposición de derechas como sus principales socios de Gobierno y los parlamentarios le negaron el argumento y reprocharon la falta de respuesta política.

El líder del PP acusó a Sánchez de conocer los avisos previos y ocultarlos. "Usted lo sabía y lo tapó, y lo ha vuelto a tapar ante la Cámara", afirmó.

Luego, elevó el tono: "Señor Sánchez, míreme. Lo va a pagar ante la Justicia y ante las urnas".

Feijóo exigió su dimisión y la convocatoria de elecciones, y recriminó a Sánchez una actitud de debilidad frente a Rabat, sembrando la sospecha: "España no puede tener un presidente bajo chantaje. ¿Por qué tiene miedo a Marruecos, qué sabe de usted?".

Por su parte, Santiago Abascal exigió llevar a juicio a Sánchez por "traición", al considerar que cumple "todos los supuestos" del artículo 102 de la Constitución, para cuya activación pidió el apoyo del PP.

El presidente de Vox dijo que Sánchez conocía la "invasión", no hizo nada y ha permitido que la crisis continúe "en contacto con el enemigo". Para Abascal, "si no es capaz de defender España lo que tiene que hacer es irse”.

Marruecos, añadió, "no es amigo, es su amo", sentenció. Y argumentó que la defensa de Rabat por parte de Sánchez es el indicio claro de una relación de subordinación del presidente al régimen de Mohamed VI.

Mohamed VI, Trump y Netanyahu

Pero la soledad de Sánchez también se sentaba a la izquierda. En este caso, hallando en las alianzas de Rabat con los EEUU de Donald Trump y el Israel de Benjamin Netanyahu la explicación a lo ocurrido.

Enrique Santiago, portavoz de IU dentro de Sumar, dejó por establecido en su tesis que "España ha sufrido un ataque de Marruecos utilizando a personas vulnerables".

El diputado afirmó que Rabat, "en coordinación con Estados Unidos e Israel", organizó la entrada de más de 70.000 personas los días 30 y 31 de julio. Rechazó que otra hipótesis sea "creíble".

Es más, llegó a recriminar al Ejecutivo del que su partido forma parte el haber reaccionado "tarde" y sin dimensionar la emergencia humanitaria.

Santiago también quiso atacar a la derecha, desafiándola a que acepte el traslado a la península de los migrantes que permanecen en Ceuta "para estudiar sus expedientes".

Gabriel Rufián (ERC) también llevó ese diagnóstico a un plano geopolítico.

El portavoz independentista catalán no culpó a Marruecos de su reivindicación territorial de las dos ciudades españolas, por supuesto. Pero, tras llamar "asesino" a Mohamed VI, le recordó al presidente que "Marruecos es el elemento que falta" en la explicación del Ejecutivo.

Pero sí que lo acusó de enviar a miles de personas a la frontera para "cargarse" al Gobierno español, "con la colaboración de Washington, Tel Aviv y de la derecha y ultraderecha española policial y judicial".

Así, pese a cargar contra la falta de transparencia de Moncloa, dio una cabriola dialéctica negando el término "invasión" pero reclamó "una política migratoria basada en el orden y los derechos y obligaciones”, además de la inclusión, la integración.

Después intervino Míriam Nogueras , quizá la que menos incidió en Rabat, pero una de las más duras en sus palabras hacia Sánchez.

La portavoz de Junts le acusó de "mentir" tanto si conocía los avisos previos como si no los conocía y, pese a ello, presumía de tener la situación bajo control.

"Las dos opciones son muy graves y le inhabilitan", dijo la portavoz de Junts, que pidió al presidente "dar un paso al lado".

Y si no mencionó expresamente a Marruecos, sí que vinculó la crisis a la "regularización masiva" de migrantes, aprobada, según ha denunciado, "sin criterio" y "sin control", mientras volvía a reclamar el traspaso de las competencias migratorias a la Generalitat.

La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, comenzó su intervención como la única esperanza para Sánchez. Hablaba más de víctimas y de humanidad que de crisis y asalto a la frontera. Y se solidarizó con los ceutíes, aunque (no hubo sorpresa en eso) no con las fuerzas del orden.

Pero inmediatamente sentenció como "inverosímil" que una entrada de tal magnitud se generara de forma espontánea o sin participación de estructuras estatales marroquíes.

"No hay que ser un lince" para incorporar a Rabat a la ecuación, advirtió, aunque reconociendo los riesgos de confrontar con un régimen capaz de impulsar "ataques híbridos".

Para Bildu, la prudencia es comprensible. Lo que "no es aceptable" es que Sánchez exculpe a Marruecos y lo presente como "socio fiable".

Y si la izquierda separatista vasca no amparaba los argumentos del Gobierno, menos aún la derecha soberanista del PNV.

Maribel Vaquero denunció el "preocupante baile de datos" y que el Consejo de Ministros sólo coincida en "exculpar a Marruecos", afeando las contradicciones entre Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles.

"Llega un mes tarde y el último, cuando tendría que haber sido el primero", dijo sobre Sánchez, a quien reprochó no haber esclarecido los hechos. Como Nogueras, la portavoz peneuvista reclamó las competencias migratorias para el Gobierno vasco.

Finalmente, la exministra Ione Belarra dobló la apuesta de las izquierdas: exigió "romper las relaciones diplomáticas y comerciales" con Marruecos, al que ha definido como "un régimen totalitario y una dictadura".

La líder de Podemos incluso acusó a su antiguo jefe en el Consejo de Ministros de "claudicar" ante Mohamed VI y de negar "lo evidente".

Ella también tuvo que forzar el argumentario para, a partir de ahí, afear el término "invasión" para describir a "unos cuantos miles de personas buscando una vida mejor, en chanclas".