El presidente Pedro Sánchez, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, este jueves en el pleno por la crisis de Ceuta.

El presidente Pedro Sánchez, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, este jueves en el pleno por la crisis de Ceuta. EP

Política

La embajadora de Marruecos no estaba en España el 21 de agosto, cuando Sánchez dice que fue convocada en señal de protesta

Fue el encargado de negocios quien acudió a la cita para el rechazo "tajante" de las reclamaciones de Rabat sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.

Más información: Sánchez se queda solo defendiendo a Marruecos: la oposición y sus socios culpan a Rabat de la invasión de Ceuta.

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Las claves

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La embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, no estaba en España el 21 de agosto, fecha en la que Sánchez aseguró que fue convocada en protesta por declaraciones sobre Ceuta y Melilla.

La protesta diplomática fue atendida por el encargado de negocios de la embajada marroquí, no por la embajadora, lo que reduce el rango político del gesto.

El Gobierno mantuvo oculta durante casi dos semanas la convocatoria y defendió públicamente a Marruecos como "socio leal" pese a las críticas por la crisis en Ceuta.

Tanto la oposición como los socios parlamentarios del PSOE reprocharon a Sánchez su defensa de Marruecos y exigieron mayor transparencia y firmeza ante Rabat.

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, no se encontraba en el país el pasado 21 de agosto, según fuentes diplomáticas consultadas por EL ESPAÑOL.

Ésa es la fecha en la que Pedro Sánchez asegura que "el Gobierno la convocó para protestar" por las declaraciones de ministros del Ejecutivo marroquí reclamando la soberanía sobre Ceuta y Melilla.

La ausencia de Benyaich cuestiona los términos de la explicación ofrecida este jueves por el presidente del Gobierno. Sánchez afirmó en el Congreso que el Ejecutivo "convocó a la embajadora marroquí" por unas manifestaciones que calificó de "inaceptables".

La embajadora no pudo acudir personalmente a una cita celebrada ese día en Madrid porque, según esas fuentes diplomáticas, "estaba de vacaciones en Marruecos". La gestión fue atendida por "el encargado de negocios", pero no por la máxima representante de Rabat en España.

Además, la protesta española del 21 de agosto respondía realmente a las declaraciones del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, que había enarbolado públicamente ya en dos ocasiones los supuestos "derechos históricos y geográficos" de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y propuso abrir un canal de diálogo con España.

En el Congreso, Sánchez aludió también a las palabras de un segundo ministro marroquí, el responsable de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq. Sin embargo, su intervención en una fiesta religiosa ante Mohamed VI y su heredero en el Palacio Real, fue el 25 de agosto, por lo que no pudo motivar la citada convocatoria de protesta, que no se ha repetido.

A Tetuán tras el asalto a Ceuta

La ocultación de la respuesta diplomática durante dos semanas ha sido calificada como "otro ejemplo de cobardía de Sánchez con Marruecos" por un portavoz oficial del PP. Según estas fuentes, "cuando convocaron a los embajadores de Argentina o Italia no lo hicieron de tapadillo".

Y además cobra especial relevancia porque EL ESPAÑOL publicó el pasado 25 de agosto que fuentes internas de Exteriores no quisieron confirmar que se hubiera producido una citación formal de Benyaich.

Efectivamente, no fue a la embajadora a la que se le transmitió el "rechazo tajante" del Gobierno de España a las palabras del titular de Justicia y el de Asuntos Religiosos.

Aquella información señalaba además que la embajadora se había trasladado a Tetuán después del asalto a Ceuta de finales de julio. Benyaich, efectivamente, participó el 14 de agosto en un acto celebrado en esa ciudad del norte de Marruecos, según difundió entonces la propia representación diplomática.

Fuentes oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores confirman ahora a EL ESPAÑOL que existió una convocatoria y que "la Embajada atendió la convocatoria", concretamente el número dos de la legación diplomática.

La fórmula empleada por el departamento que dirige José Manuel Albares es significativa. Porque una protesta ante un encargado de negocios o un alto funcionario de la legación, aclaran fuentes de la carrera diplomática, no tiene el mismo rango político que la convocatoria presencial de un embajador.

Como también se entiende como un mayor grado de protesta si la convocatoria se hace pública. Y el Gobierno de España mantuvo oculta la convocatoria durante casi dos semanas.

Además, lo hizo a sabiendas. Porque la fecha del 21 de agosto coincide con la de Exteriores, cuando difundió aquel viernes de agosto, pasadas las 22:30 horas, una nota para comunicar su protesta por las pretensiones de Rabat sobre Ceuta y Melilla.

Aquella comunicación sostuvo que ambas ciudades "son españolas y forman parte de la integridad territorial de España y de la UE". Pero sólo afirmó que la posición había sido trasladada "por los canales diplomáticos", sin más.

Sólo en su comparecencia en el Congreso, la pasada semana, el ministro español añadió una palabra a esta expresión: "Por todos los cauces diplomáticos".

Fuentes de Exteriores argumentan que esa frase indica que "nunca se ocultó la convocatoria", porque "todos" esos cauces incluyen la convocatoria a la sede del Ministerio. "Y viene quien ocupe en ese momento la representación más alta... en este caso el encargado de negocios".

Solo en la defensa de Rabat

“El pasado 21 de agosto convocamos a la embajadora marroquí”, sostuvo Sánchez desde la tribuna, este jueves durante el pleno extraordinario del Congreso sobre la crisis de Ceuta.

Lo hizo, eso sí, sin aclarar que Benyaich estaba de vacaciones, dos semanas después de que Exteriores escondiera los hechos y después de que el Ejecutivo defendiera a Rabat insistentemente como "socio leal".

Se lo afeó Feijóo en su réplica, recordándole que "la embajadora estaba fuera de España" y que, por tanto, la supuesta protesta diplomática no había sido como el presidente presumía.

Y es que esta revelación llegó en un pleno en el que Sánchez quedó aislado en su defensa de Marruecos.

Todos los grupos, desde la oposición de derechas hasta socios parlamentarios del PSOE, reprocharon al presidente que siga descartando responsabilidad de Rabat en la entrada masiva de más de 70.000 inmigrantes en Ceuta a finales de julio.

El PP, Vox, Sumar, ERC, Junts, PNV, EH Bildu y Podemos rechazaron la tesis de que no existe "una sola prueba" sobre la participación marroquí.

Los socios de investidura coincidieron con la oposición en exigir mayor transparencia y una respuesta más firme ante el régimen de Mohamed VI.