La ministra de Educación, Milagros Tolón, durante la sesión de control al Gobierno.

La ministra de Educación, Milagros Tolón, durante la sesión de control al Gobierno. Europa Press

Política EDUCACIÓN

El Gobierno creará su propia IA educativa para quitar papeleo a los profesores y evitar que usen plataformas privadas

Según el último informe de la OCDE, el 35% del profesorado de Secundaria afirma haber utilizado estas herramientas.

Más información: Integrar la inteligencia artificial en educación: el desafío compartido entre profesores y empresas tecnológicas.

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Las claves

El Gobierno creará una IA educativa propia para reducir la burocracia docente y limitar el uso de plataformas privadas en las aulas.

El plan, previsto para 2026 y 2027, está dirigido a profesores, alumnos y familias, con impacto transversal en el sistema público.

La iniciativa busca controlar los datos y contenidos educativos, generando confianza y evitando riesgos asociados a herramientas privadas.

Solo el 35% de los docentes españoles de Secundaria y el 28% de Primaria emplean IA en su trabajo diario, según la OCDE.

El Gobierno quiere dar un paso más en la digitalización de las aulas… pero bajo sus propias premisas.

El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes prepara la creación de un Programa de Inteligencia Artificial en Educación con el que busca, por un lado, reducir la carga burocrática de los docentes y, por otro, frenar la dependencia de plataformas privadas por parte de los docentes.

Según fuentes del departamento de Milagros Tolón, el plan se desplegará a lo largo de 2026 y 2027 y estará dirigido a toda la comunidad educativa: profesores, alumnos y familias.

El objetivo es que tenga un "impacto transversal en el sistema público español", incorporando la inteligencia artificial tanto en la enseñanza como en la gestión educativa.

La clave del proyecto está en su doble enfoque. Por un lado, la desburocratización del trabajo docente, una de las principales demandas del profesorado en los últimos años. Por otro, el apoyo a la gestión de centros y "administraciones educativas mediante herramientas automatizadas".

Pero la iniciativa va más allá de la simple modernización tecnológica.

El Ministerio pretende desarrollar una herramienta propia, una suerte de IA educativa pública, que permita mantener el control sobre los datos y los contenidos, evitando así el uso creciente de soluciones privadas.

No es la primera vez que Educación apunta en esta dirección.

Ya en noviembre de 2025, el director del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF), Julio Albalad, avanzó el desarrollo de una "IA soberana" en manos de la Administración.

Entonces, en declaraciones a la Cadena SER, explicaba que la idea era crear un entorno en el que docentes y alumnos pudieran interactuar con la inteligencia artificial con garantías: limitando las respuestas y asegurando que la información compartida no saliera de ese ecosistema controlado.

Ese planteamiento cobra ahora forma en un contexto en el que el uso de la inteligencia artificial en las aulas sigue siendo limitado y desigual, y depende plenamente de los docentes. Y la perspectiva de los alumnos es que ellos mismos no reciben formación para aprovechar su uso.

Según el último informe de la OCDE, el 36% del profesorado de Secundaria en el conjunto internacional afirma haber utilizado estas herramientas. En la Unión Europea la cifra baja al 32%, mientras que en España se sitúa en el 35%.

En el caso de Primaria, el porcentaje baja. Solo un 28% de los docentes españoles asegura haber empleado inteligencia artificial en su práctica diaria.

Apenas cuatro de cada diez profesores consideran que estas tecnologías aportan beneficios claros en tareas como la planificación de clases, la adaptación de materiales o la atención a alumnos con necesidades específicas.

En este contexto, la apuesta del Gobierno busca también reducir las reticencias del profesorado.

La creación de una herramienta pública, con información controlada y adaptada al currículo, pretende generar confianza entre los docentes y facilitar su adopción en el aula sin los riesgos asociados a plataformas externas.