Pedro Sánchez, durante el debate de este miércoles en el Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez, durante el debate de este miércoles en el Congreso de los Diputados. Eduardo Parra Europa Press

Política

Sánchez saca el "orgullo de ser español" para abrir la campaña andaluza y Feijóo le reprocha la libertad de Anboto o Txeroki

El presidente del Gobierno trata de redefinir el concepto de patriotismo en clave progresista y dibujar a PP y Vox como sumisos ante Trump y Netanyahu.

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Las claves

Pedro Sánchez abre la campaña andaluza reivindicando el "orgullo de ser español" y una visión progresista del patriotismo.

Alberto Núñez Feijóo critica los pactos del PSOE con Bildu y recuerda la reciente salida de prisión de etarras como Anboto y Txeroki.

Sánchez defiende la soberanía nacional y rechaza ceder las bases militares a EE.UU. en el conflicto con Irán.

El PSOE busca redefinir el concepto de patria y afrontar unas elecciones andaluzas marcadas por la presión de PP y Vox en las encuestas.

Objetivo: cambiar el marco. Pedro Sánchez presume de país y de patriota a 50 días de las elecciones en Andalucía. "Orgulloso de ser español", clamó ayer desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados.

Ese arranque de españolismo tuvo un primer brote el día del cierre de campaña de las elecciones en Castilla y León.

Entonces, el PSOE proyectó una enorme bandera nacional en la gran pantalla ubicada detrás del escenario, mientras Sánchez reivindicaba la "soberanía nacional" vinculándola con el "no a la guerra".

Sánchez se siente "orgulloso de ser español" por la guerra de Irán

En su comparecencia de este miércoles en el Congreso para explicar la posición del Gobierno en el conflicto en Irán, el jefe del Ejecutivo volvió a recurrir a esa fórmula para presumir de país, lo que provocó la ovación más larga de la bancada del PSOE.

En medio de un claro aroma preelectoral andaluz, el presidente obviaba los pactos con Junts o Bildu.

De ahí que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, aprovechase su réplica para recordar la reciente salida de prisión de varios líderes de ETA condenados a cientos de años. Y ello, gracias a los beneficios penitenciarios que le aplica el Gobierno vasco, en manos del PNV y de los socialistas.

Este lunes lo hizo María Soledad Iparraguirre, alias Anboto, y hace unas semanas Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki.

De ahí que Feijóo afirmase que no aceptaría "lecciones de humanidad" de quien tiene como socio a Bildu, un partido que apoya a los terroristas y que, lejos de estar orgulloso de España, aborrece el país.

"Usted que pacta con quienes mataban a sus compañeros, usted que ha favorecido a una etarra condenada a más de 700 años de prisión", incidió en referencia a Anboto.

Sánchez trató de replicar en varias ocasiones alardeando de su defensa de "la soberanía nacional", término que en los últimos años es frecuente en los discursos de la derecha populista en toda Europa.

De Vox a Le Pen pasando por Viktor Orbán, todos aluden a recuperar la "soberanía nacional" frente a Bruselas. También Donald Trump lo utiliza para justificar los aranceles o la desconfianza hacia organismos internacionales.

Sánchez busca redefinir el patriotismo en clave progresista mientras dibuja a PP y Vox como sumisos ante Trump y Netanyahu.

"Patriotismo no es servilismo, es defender la soberanía nacional", deslizó el jefe del Ejecutivo. Para él, "patriotismo es oponerse a una guerra ilegal" y España es "un país soberano" que decide su política exterior.

Por ello presumió de denegar a EEUU el uso de las bases de Rota y Morón para bombardear Irán.

El cambio discursivo y el nuevo eje patriota del PSOE llegan cuando los socialistas se enfrentan a un nuevo examen electoral, en una de las comunidades donde los pactos con ERC, Junts y Bildu le pasan más factura.

Ahora, en el PSOE se conjuran para ganar a las encuestas que dibujan al PP al borde de la mayoría absoluta y con un Vox pisando los talones al PSOE.

Incluso los de Abascal le podrían sorprender, por primera vez, con el sorpasso en alguna provincia, como Almería, además de alguna otra ciudad.

La factura de los pactos

Los socialistas andaluces decían ayer en los pasillos que las urnas siempre deparan sorpresas en su tierra y auguran que habrá "voto oculto" en la izquierda.

Ponen como ejemplo el "gatillazo" de Javier Arenas en 2011, cuando creían que iban a alcanzar la mayoría absoluta.

Pero lo cierto es que las políticas del Gobierno central le están pasando factura al PSOE en Andalucía, que en 2022 tuvo su peor resultado histórico y que un año más tarde perdió todas las capitales de provincia. Sólo consiguieron recuperar Jaén vía moción de censura unos meses más tarde.

En los últimos años, los pactos de Sánchez con los independentistas han ido a más, hasta firmar con ERC una financiación "singular" que, al final, María Jesús Montero deja como herencia a su sucesor.

El próximo ministro de Hacienda tendrá que negociar la nueva financiación autonómica, que los socios catalanes del Gobierno quieren que se base en el 100% del IRPF.

Pese a todo, en el entorno de Montero no creen que su paso por el Gobierno reste. "El sanchismo movió en Andalucía 500.000 votos más en las generales del 23-J", responden.

Lo que ha quedado claro ya es que el PSOE intenta que las palabras "patria" y "soberanía" dejen de ser patrimonio de la derecha. Habrá que ver si cuaja ese intento.