María Guardiola, presidenta en funciones de Extremadura, atiende a los medios tras ser proclamada candidata.

María Guardiola, presidenta en funciones de Extremadura, atiende a los medios tras ser proclamada candidata. EP

Política ELECCIONES AUTONÓMICAS

Vox no pactará con el PP hasta ver el resultado en Castilla y León: Guardiola perderá las dos primeras investiduras

Jorge Azcón se prepara para una larga agonía, con la Mesa del 3 de marzo como primera prueba, mientras Vox congela cualquier negociación formal hasta comprobar si el 15 de marzo rompe techos en Castilla y León.

Más información: Guardiola irá a la investidura pese al "no rotundo" de Vox a hacerla presidenta: "No puede ser que el PP deba travestirse".

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Las claves

Vox condiciona cualquier pacto con el PP en Extremadura y Aragón al resultado electoral de Castilla y León, retrasando las negociaciones hasta después del 15 de marzo.

María Guardiola, candidata del PP en Extremadura, prevé perder las dos primeras votaciones de investidura por la negativa de Vox a apoyarla bajo las condiciones actuales.

Vox exige un reparto proporcional de poder en función de los resultados electorales, incluyendo consejerías y una vicepresidencia, mientras acusa al PP de preferir gobiernos en solitario.

El resultado de Vox en Castilla y León podría influir en la dureza de sus exigencias en otros territorios, consolidando su estrategia de crecimiento y presión al PP.

El entorno de María Guardiola ya trabaja con un escenario claro: perderá las dos primeras votaciones de investidura. La primera, prevista como muy tarde para el 3 de marzo, exige mayoría absoluta; la segunda, el viernes 6, ni siquiera le garantiza más síes que noes.

La razón es nítida en las conversaciones internas de los líderes extremeños de Vox. "Ahora mismo al 200%" el partido de Santiago Abascal está en el "no rotundo", resumen fuentes al tanto de los contactos.

Los 11 diputados de Abascal son imprescindibles para la reelección de Guardiola tras las autonómicas del 21 de diciembre. El PP no alcanzó la mayoría absoluta y la aritmética deja la llave del Gobierno en manos de Vox.

Tras ese primer intento fallido, se activará el reloj parlamentario. Serán dos meses en los que la Cámara deberá buscar otra investidura, y sólo Guardiola puede hacerlo... aunque Vox se plantea pedir su cabeza. Si nada deshace el nudo, todo desembocará en una repetición electoral.

En Vox ya señalan como el "escenario más probable" ese horizonte. "De ella depende", subrayan desde el partido, convencidos de que no cederán, y mucho menos antes de ver qué ocurre en Castilla y León.

Ese margen de tiempo permite estirar las negociaciones, hoy en punto muerto, hasta conocer el resultado de las elecciones en la región más extensa de España. En la práctica, eso significa no mover ficha hasta después del 15 de marzo.

La estrategia de Bambú pasa por condicionar el conjunto de pactos autonómicos a la cita castellano‑leonesa. En el PP calculan que Vox puede aspirar allí al 25% del voto, una cifra que consolidaría la idea de que su crecimiento no ha tocado techo.

En Génova confían en que Alfonso Fernández Mañueco sea capaz de contener esa embestida. Pero esas mismas expectativas eliminan cualquier incentivo para dar manga ancha a los barones territoriales de Vox antes de ese examen.

El caso aragonés

En el caso de Aragón, eso se traduce en un bloqueo frío. Alejandro Nolasco, candidato de Abascal, no tiene permiso para abrir conversaciones oficiales con el PP regional.

Desde el equipo de Jorge Azcón hablan ya de una larga agonía. La primera estación de ese vía crucis será la constitución de la Mesa de las Cortes, el mismo 3 de marzo, todavía sin negociaciones oficiales con Vox, a la espera del 15-M

En Zaragoza se reconoce que las espadas siguen en alto. Los populares han mandado los primeros mensajes de WhatsApp a Nolasco y a los negociadores nacionales de Vox, pero la respuesta llegará cuando decidan en Madrid.

"Todo se hará en Bambú", repiten fuentes de la negociación, asumiendo que la sede madrileña de Abascal concentrará las decisiones. En la práctica, esto deja a Azcón atado de pies y manos durante semanas.

La tensión entre el PP, partido hegemónico del centro derecha, y su aliado natural a la derecha, se ha enconado tras dos convocatorias anticipadas. En Mérida y Zaragoza, Guardiola y Azcón adelantaron las urnas culpando a Vox de tumbar Presupuestos y buscando "mayor estabilidad".

Guardiola buscaba una quimérica mayoría absoluta. Azcón confiaba en una suma alternativa con los regionalistas que le diera más margen frente a Vox. Ninguno de esos dos escenarios se ha materializado.

El escenario de CyL

Al contrario, en ambos casos la sensación es que la tendencia de crecimiento de Vox se consolida y proyecta que aún no ha alcanzado su techo.

Castilla y León puede reforzar este relato. Si Vox confirma un resultado alto, su dirección nacional tendrá aún menos motivos para moderar sus exigencias en Extremadura y Aragón.

En el entorno de Mañueco, sin embargo, ven dos factores que pueden frenar a Abascal. "El presidente ha empezado bien, atacando el primero y situando el combate en que Vox no sabe gestionar", explican fuentes populares.

El segundo elemento llega por la irrupción de Alvise. "Este miércoles se han oficializado candidaturas de Alvise en todas las provincias, y eso son dos puntos menos para Vox en cada una", señalan, confiando en que la ley electoral acabe favoreciendo al PP.

Abstención del PSOE

Mientras tanto, en Extremadura la relación está aún más deteriorada. Fuentes del PP admiten que da la sensación de que las negociaciones "se han roto varias veces".

Este miércoles el cruce de mensajes fue más duro que nunca. El entorno de Guardiola sostiene que las peticiones reales de Vox son "aún peores" que las filtradas a la prensa. "Ojalá todo con luz y taquígrafos", reclama un miembro del círculo de la presidenta en funciones.

Según distintas informaciones, Vox habría pedido cuatro consejerías y una vicepresidencia. Guardiola considera esa pretensión inasumible y que, además, Vox está forzando la repetición electoral. Los de Abascal, por su parte, replican que esas versiones están "descontextualizadas" y no reflejan lo planteado realmente en la mesa.

"Nosotros exigimos un reparto proporcional al resultado del 21‑D y con capacidad real de cambio de políticas", zanjan desde Vox. "Se ha roto el acuerdo de discreción", lamentan, molestos por lo que ven como filtraciones "manipuladas".

En Bambú también ha irritado el modo en que Guardiola está gestionando los tiempos. Interpretan que presentarse a la investidura del 3 de marzo sin acuerdo es una maniobra de "presión" que no va a funcionar. "Se va a estrellar y estamos muy tranquilos", resume un alto cargo de Vox.

La idea es que cada tropiezo de la baronesa extremeña refuerza la tesis de esperar. En el partido de Abascal reprochan a la líder del PP haber llegado a pedir la abstención del PSOE. Y en su equipo lo admiten en privado: "El PP siempre prefiere gobernar en solitario".

Desde Génova elevan ese criterio a regla general. Los de Feijóo aseguran que, con carácter general, prefieren gobiernos monocolor antes que entregar poder a otros partidos. Citan el ejemplo de Cantabria como modelo. Allí el PRC de Miguel Ángel Revilla permitió al PP gobernar sin coalición formal con Vox.

"Evidentemente preferimos no entregar nuestro poder ni consejerías a otros partidos", resumen fuentes de la dirección nacional. "Eso sólo pasaría por las abstenciones de formaciones que entiendan que hemos ganado y nos corresponde gobernar".

Pero ni Vox ni el PSOE piensan abstenerse "a cambio de nada". Así que al PP solo le queda explorar apoyos "a cambio de algo". Es decir, pasa por asientos en los consejos de Gobierno.

Con el PSOE, "evidentemente, no queremos gobernar", remarcan. "Así que la única opción posibilista es analizar el contexto político con Vox en cada Comunidad Autónoma", concluyen en Génova.

Pero ese contexto, avisa Bambú, no se decidirá en Mérida ni en Zaragoza antes del 15 de marzo.