Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña huido de la Justicia, ante su palacete en Waterloo (Bélgica).

Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña huido de la Justicia, ante su palacete en Waterloo (Bélgica). E.E.

Política XV LEGISLATURA

Puigdemont sube el precio de Junqueras: además de amnistía y referéndum pide foto en Waterloo

El 'expresident' fugado en Bélgica se hará cargo del tramo definitivo de las negociaciones por la investidura, "con unos [PSOE] o con otros [PP]".

4 septiembre, 2023 02:28
Alberto D. Prieto Ángel Ortiz

Carles Puigdemont comparecerá este martes en Bruselas y fijará el "marco" que Junts "propondrá a todo el mundo que se interese en abrir negociaciones" con su partido. Así lo anunció él mismo, tres semanas después de pactar con el PSOE la Mesa del Congreso. Pero quien quiera que los siete diputados de Junts faciliten su investidura deberá pagar un alto precio, más allá de lo que se acuerde. "Todo acabará pasando por Puigdemont", explica una fuente cercana al expresident fugado, "y el pacto se tendrá que escenificar en Waterloo".

Los líderes independentistas no esconden sus pretensiones. Junts y ERC se retroalimentan y suben cada vez más el precio de la investidura. "La amnistía no es el punto final de nada, sino el punto inicial", aseguraba Oriol Junqueras este domingo en La Vanguardia. Y la foto que reclaman en el entorno de Puigdemont no es sino la culminación simbólica de los dividendos políticos del pacto

Para el líder de la izquierda soberanista catalana, además, más allá de una amnistía que da por supuesta, el PSOE deberá aceptar las bases de un referéndum y "el derecho de los ciudadanos de Cataluña a decidir sobre su futuro" si se "considera un partido comprometido con la democracia". 

La de este martes será la primera vez que el ex president de la Generalitat participe públicamente -más allá de los mensajes en las redes sociales- en la política española tras las elecciones generales del pasado 23 de julio. "Lo hace para acabar con las especulaciones", explica a EL ESPAÑOL esta fuente del entorno de Puigdemont. 

Sin embargo, desde el PSOE se rechaza esta opción de plano. Fuentes socialistas del actual Gobierno en funciones: "Nadie quiere fotos allí", explica un miembro del gabinete. "Tienen que recordar que, por mucho que hagan falta sus votos, sólo tienen siete escaños".

[Sánchez negocia una amnistía que permita el "ja sóc aquí!" de Puigdemont antes de fin de año]

El otro lado de los aspirantes, el del Partido Popular, es aún más categórico: "No nos vamos a sentar con Junts", afirma un portavoz de Alberto Núñez Feijóo. "Estamos abiertos a hablar, lo que no se parece en nada a negociar y mucho menos a pactar". Así que si Puigdemont aspira a encarecer la subasta de sus votos en el Congreso, la jugada se la corta de inicio el PP.

"El contacto será una llamada, para exponer nuestro programa, y escuchar sus demandas"... es decir, para escenificar "los límites constitucionales" de Feijóo. Ésos que le permitirán afirmar, cuando su investidura fracase, que si la de Sánchez sale adelante, será "porque le habrá dado a Puigdemont lo que no se puede dar".

Esa llamada del PP la hará, probablemente, la portavoz parlamentaria y secretaria general, Cuca Gamarra, según deslizan fuentes populares, a su homóloga en Junts, Míriam Nogueras. Es ella la enviada de Puigdemont a Madrid, dada su fidelidad "absoluta" al proyecto separatista del líder oficioso de Junts.

Entretanto, en el seno de Junts, confirman en privado lo que su líder oficioso ha manifestado en público: que las negociaciones todavía no han comenzadoaunque los canales de comunicación estén abiertos. Tanto con el PSOE como con el PP.

"De momento, hay más canales con los populares que con los socialistas", afirmaban hace una semana. Aunque la situación ha cambiado, como ya informaba este domingo este diario. Fuentes socialistas confirman que, más allá de los contactos oficiales de Félix Bolaños, el asunto de la amnistía "se lleva desde más arriba".

Waterloo puntualiza

Curiosamente, Puigdemont hace la misma distinción semántica que el entorno de Feijóo: el expresident insistió en "no confundir" las conversaciones soterradas pero permanentes con el PSOE para una amnistía, entre otros puntos, con una negociación. "Demasiado tiempo se ha querido utilizar el concepto 'diálogo' como sinónimo de 'negociación', cuando son dos conceptos sensiblemente diferentes", manifestó en Twitter el político independentista catalán.

Las "conversaciones" capitaneadas por Míriam Nogueras y Bolaños, ministro de la Presidencia, han sido hasta ahora las únicas fructíferas. Mientras, el PP permanece agazapado y con escaso margen de maniobra. A ninguno de los dos cierra la puerta Puigdemont, dispuesto a dar la Presidencia a "la novia que le pague la mejor dote".

Entonces, ¿habrá que sellar el pacto estrechando la mano con Puigdemont en Waterloo? "Todas las negociaciones finales van a ser con Puigdemont, una cosa son los diálogos previos, pero Puigdemont va a ser el interlocutor político", asegura la fuente. ¿Pero habrá que ir a Bélgica? "Claro, tendrá que haber escenificación del acuerdo, con uno o con otros".

En este punto, las fuentes del entorno del expresident aclaran que los siete diputados de Junts tienen su propio precio, y que de ningún modo se dejarán seducir por una especia de frente común nacionalista. Ni con Esquerra —con quien compiten por la hegemonía en el separatismo catalán— ni con el PNV, partido que trata de recuperar sus relaciones con los herederos de la vieja Convergència.

A Puigdemont "ni le va ni le viene", concluyen fuentes de su entorno, un proyecto reformista del actual statu quo. Se acerca la Diada, y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ya le ha acusado de haber caído en el mismo "pactismo con el Estado" del que culpan a la ERC de Oriol Junqueras.

Así que es imposible que a Junts se le vea apoyando la "convención constitucional" propuesta por el lehendakari Iñigo Urkullu el pasado jueves para "profundizar en el autogobierno".

Esa suerte de revitalización del plan Ibarretxe de 2005 significaría implicarse en las estructuras del Estado al que Puigdemont desafió el 1-O, "hito histórico" que sigue reivindicando como legítimo: "La autodeterminación ya se ejerció, falta que se nos reconozca", concluye otra fuente del partido, en plena negociación con el PSOE.