Óscar Sánchez, a la izquierda, junto a su socio Ignacio Torán, interceptado en un seguimiento de Asuntos Internos.
El jefe de la UDEF acusado de meter 73 toneladas de coca declarará el 9 de marzo en la Audiencia de forma voluntaria
Será la primera vez que se le escucha dar explicaciones por su implicación en una trama delictiva que presuntamente le convierte en el agente de policía más corrompido por el narco que se haya visto hasta la fecha.
Más información: La Policía cifra en al menos 43 millones el botín del jefe de la UDEF tras trabajar durante más de 6 años para el narco
Óscar Sánchez Gil, el exjefe de la UDEF en Madrid en prisión por su implicación en una gran trama de narcotraficantes que introdujo en España 73 toneladas de cocaína, romperá en apenas cuatro semanas un silencio de casi año y medio desde que los agentes que le perseguían entraron en su casa, le detuvieron, y encontraron en ella 20 millones de euros en el interior de las paredes de su chalet adosado. 20 millones que amasó trabajando para el narcotráfico.
El mando policial ha pedido al juez de la Audiencia Nacional Francisco De Jorge, instructor de la causa, declarar en las próximas fechas de forma voluntaria.
Su declaración, según confirman distintas fuentes jurídicas y policiales, se producirá el próximo 9 de marzo. En principio, el inspector jefe que durante más de 5 años operó como un capo más del mundo del narcotráfico, solo que con la mejor información a su disposición, declarará en principio de forma telemática desde la cárcel.
El mismo día se le tomará también declaración como testigo a uno de los jefes de la investigación llevada a cabo en la Policía Nacional.
El movimiento del mando policial llega varios días más tarde de los nuevos y demoledores informes de la Policía Nacional que han terminado por apuntalar un alud de pruebas en su contra.
Será la primera vez que se le escucha dar explicaciones por su implicación en una trama delictiva que presuntamente le convierte en el agente de policía más corrompido por el narco que se haya visto hasta la fecha.
Sánchez Gil figura como investigado por su trabajo supervisando la entrada de centenares de contenedores cargados de cocaína, así como un entramado fiscal a nivel internacional para lavar decenas de millones de euros del narcotráfico.
"Espectacular e inquietante"
Los investigadores de la UDYCO y de la UAI han podido constatar "la inquietante y espectacular capacidad económica" de esta organización de narcotraficantes a nivel internacional.
La red estaba liderada por Alejandro Salgado Vega, alias El Tigre, el mayor narcotraficante español vivo, del que EL ESPAÑOL desveló su rostro, nunca visto hasta la fecha.
El poder de esta trama fue posible gracias a "la captación del inspector jefe [Óscar Sánchez Gil] y su absoluta entrega a los ilícitos fines de la organización, movido por el ánimo de lucro".
Tras analizar el teléfono móvil particular del inspector jefe, sus excompañeros en UDYCO Central y en Asuntos Internos hallaron una nota que era regularmente editada por el mando policial.
Cada vez que la red introducía en España un nuevo contenedor con droga, lo dejaba registrado en su teléfono para llevar la contabilidad, que no paraba de crecer.
Así, se pudo conocer que la banda organizada habría introducido al menos 37 contenedores marítimos contaminados con cocaína. En total, 58,499 toneladas de droga. Una cantidad de sustancia estupefaciente cuyo valor en el mercado asciende a más de 2.000 millones de euros. A esos contenedores habría que sumarle otros dos que sí fueron intervenidos, uno de ellos con 13 toneladas, la mayor incautación de la historia en España, la segunda en Europa. Todos ellos sumarían un total de 73 toneladas.
La contribución de Sánchez Gil era fundamental, a tenor de los nuevos informes aportados a la causa, que vienen a reforzar las pesquisas de una investigación mantenida secreta durante más de año y medio, hasta que El Anodino fue arrestado en noviembre de 2024.
Durante años, mantuvo un control absoluto de todas las operaciones policiales que podrían dirigirse contra su organización, al monitorizar él mismo, o valiéndose a veces de sus subalternos, las empresas y los contenedores susceptibles de contener droga con destino España.
En total, Sánchez Gil introdujo 550 códigos de contenedores vinculados con esta trama, tal y como publicó EL ESPAÑOL.
Los códigos de estos envíos y los nombres de determinados narcotraficantes eran dados de alta en el GATI, una base de datos policial donde se registran todas las investigaciones y los principales investigados.
De este modo, sus socios figuraban registrados como confidentes, convirtiéndoles, a priori, en intocables. El más antiguo está dado de alta por él en 2016.
A cambio de aquella colaboración, este inspector jefe habría recibido una cifra de 32 millones de euros, según las propias anotaciones en poder de los investigadores.