Los candidatos a la presidencia del Gobierno Casado, Sánchez, Rivera e Iglesias, este lunes.

Los candidatos a la presidencia del Gobierno Casado, Sánchez, Rivera e Iglesias, este lunes. EFE

España ELECCIONES GENERALES 2019

Rivera en tromba y Casado con calma acorralan a Sánchez con Cataluña y los impuestos

Sánchez alimenta las sospechas de sus rivales: "No puede haber negación preventiva del indulto"

23 abril, 2019 00:27

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Pedro Sánchez se esperaba a un Pablo Casado muy duro y se encontró con Albert Rivera. El primer debate de la campaña electoral entre candidatos a la presidencia del Gobierno, celebrado este lunes en RTVE, fue aprovechado por el líder de Ciudadanos para liderar una implacable ofensiva contra el presidente del Gobierno.

Que el bloque sobre Cataluña y la política terrritorial iba a ser áspero se esperaba, pero Rivera comenzó fuerte al recordar que la cita en la televisión pública estuvo a punto de no celebrarse. "Estamos en este debate de milagro" y porque "la democracia se ha impuesto", dijo Rivera, pidiendo la dimisión de la administradora única de RTVE, Rosa María Mateo. 

Así ha sido el debate a cuatro de TVE Carmen Suárez

Al líder de Ciudadanos se sumó Pablo Iglesias, el líder de Podemos, asegurando que "la televisión pública nunca mas puede ser el brazo mediático de ningún Gobierno". Sánchez comenzaba el debate ya acorralado, pero no sólo por la derecha sino también por la izquierda que ha sido su aliada estos meses.

Tensión por Cataluña

Cataluña ha centrado buena parte del debate. "Se me saltaron las lágrimas", dijo Rivera al recordar la declaración de independencia del Parlament en Cataluña, que definió como un "golpe de Estado". "Me duele España", dijo, asegurando que lo que él quiere es la independencia "de Torra, de Puigdemont y de los que escupen a España", en referencia al supuesto escupitajo de diputados independentistas al ministro de Exteriores Josep Borrell, en el Congreso.

Según el líder naranja, Sánchez "lleva en la frente" la palabra indulto a los dirigentes procesados ante el Tribunal Supremo. Para probar lo que considera una deslealtad a España exhibió una foto del president de la Generalitat, Quim Torra, y el propio Sánchez el pasado mes de diciembre en una reunión en el Palacio de Pedralbes, en Barcelona.

La foto llevaba marco y todo, como si fuese una foto familiar de los dos presidentes. Lo que no llevaba marco era una cartulina con las palabras de Miquel Iceta, líder del PSC, en las que hablaba de indultos para los independentistas y que Rivera llegó a plantarle en el atril al presidente del Gobierno.

En su turno, Casado también arremetió contra Sánchez por Cataluña. "Usted no da la talla como presidente", le espetó por sus supuestos pactos con independentistas, "comunistas", en referencia a Unidos Podemos, y "batasunos", como definió a Arnaldo Otegi, recordando que había recibido muchísimas llamadas para que aprobase sus decretos. 

Independentismo e indultos

"Los que quieren romper España tienen a Sánchez su candidato", dijo para concluir que estaba claro con quién iba Sánchez. "¡Qué no hará ahora para seguir en el poder!", exclamó.

Sánchez no se comprometió a no indultar a los dirigentes independentistas, en caso de que sean condenados por rebelión o sedición en el Tribunal Supremo, ya que recordó que no hay precedente de que un jefe del Ejecutivo adelante la postura antes de que haya sentencia.

Iglesias lo ayudó reprochando a los líderes de PP y Ciudadanos no creer en la Justicia para tener que pedir al Ejecutivo que actúe preventivamente. "Es como si Marchena estuviese en un juicio farsa", dijo Iglesias sobre el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. "No puede haber negación preventiva del indulto", dijo Sánchez, por su parte. 

Casado, firme pero más calmado

Sin embargo, el tono de Casado era mucho más calmado, mucho más sereno, tanto que cuando Sánchez arremetió contra el líder del PP parecía que había reservado sus golpes de efecto para él sin contar con que podría haber necesitado más de uno para Rivera. 

El líder del PSOE afeó a Casado las palabras de Cayetana Álvarez de Toledo, candidata por Barcelona, cuando cuestionó el "no es no" o el "sólo sí es sí" que los socialistas quieren incluir en el Código Penal para proteger mejor a las víctimas de agresiones sexuales. "No es no y cuando una mujer no dice sí es no", dijo Sánchez "El vientre de una mujer no es un taxi", reprochó Sánchez a Rivera en referencia a la gestación subrogada que defiende Ciudadanos. 

El presidente del Gobierno también recordó que el líder del PP firmó una multitud de iniciativas con Bildu. "¿De qué color tiene usted manchadas las manos, señor Casado?", le preguntó. 

Sánchez sorprendió al leer su gestión de Gobierno de un folio que sostenía en las manos. Tanto que casi daba la impresión de que no era capaz de recordar de memoria su gestión.

Rivera contra el bipartidismo

Rivera no ahorró tampoco en pellizcos para el líder del PP. "Hemos perdido una década. No nos podemos permitir otra década perdida peleando rojos y azules, azules y rojos", según él. "¿Sabe dónde está el milagro económico del PP? En la cárcel", dijo a Casado sosteniendo una foto de Rodrigo Rato, ex vicepresidente del PP entrando en un coche mientras un agente le dirigía la cabeza con la mano.

Rivera también mostró una cartulina con la bandera de España a modo de tarjeta sanitaria única que él propone para que todos los españoles tengan los mismos derechos, vivan donde vivan, y reprochó a sus rivales de PP y PSOE no haberla puesto en marcha durante los Gobiernos del bipartidismo. 

Iglesias se agarra a la Constitución

Iglesias, por su parte, llevó un ejemplar de la Constitución, llena de marcadores de colores para poder leer artículos cuyos incumplimientos fue recriminando al resto de candidatos. 

El líder de Podemos fue muy insistente al exigir que Sánchez aclare que no va a pactar con Ciudadanos. Hasta en cuatro ocasiones le pidió que dejase claro que no pactaría con Rivera si dieran los números, algo que según el líder morado quieren muchos poderosos en el país. Sin éxito.

Impuestos y economía: guerra de cifras

La economía ha motivado una guerra inicial de acusaciones, para empezar sobre las cifras del paro entre Casado y Sánchez. El líder del PP reprochó al líder del PSOE la desaceleración de la creación de empleo. "Me comprometo a crear dos millones de puestos de trabajo", medio millón al año, dijo el líder del PP. 

"Cójanse la cartera, van a ir a saco", dijo Rivera al pronosticar una gran subida de impuestos por parte de Sánchez y su "vicepresidente Iglesias". Según Rivera, con PSOE y Podemos habrá un "saqueo confiscatorio". 

"Hemos hecho la mayor rebaja fiscal de la historia", permitiendo "700 euros más de ahorro" por cada contribuyente, ha dicho. Tanto Rivera como Casado han prometido profundas rebajas de impuestos, como por ejemplo en Sucesiones. El líder de Ciudadanos llegó a exhibir una noticia de EL ESPAÑOL en la que se contaba la historia de un niño de 10 años que se quedó sin padre a los dos años y su deuda por la herencia de 60.000 euros va creciendo a medida que pasan los años.

Por su parte, Sánchez ha hecho una defensa cerrada de la lucha contra la desigualdad, alertó de los niveles de pobreza infantil y criticó que en "403 ocasiones" PP y Ciudadanos hayan bloqueado medidas sociales del Gobierno socialista. Según el líder del PSOE, a Casado y Rivera le hace falta más que un detector de mentiras en un "detector de verdades". 

Corrupción, el momento más dulce de Sánchez

El presidente del Gobierno tuvo su momento más eficaz cuando habló de la corrupción del PP que motivó la moción de censura, cuya épica trató de rentabilizar de nuevo al referirse al PP como un partido corrupto desde sus cimientos a la última planta. 

Iglesias tuvo su momento al confrontar directamente a Sánchez por las llamadas cloacas del Estado o policía patriótica que espiaron a dirigentes de Podemos como él mismo para fabricar noticias y pruebas falsas. "Las cloacas del Estado se fueron por el desagüe de la moción de censura", dijo. Iglesias tuvo que reprocharle que en Moncloa mantuviera a un alto cargo que ha sido imputado por participar supuestamente en ellas.