Catalina Fernández de Ana, fundadora de Hifas da Terra en la sede de la empresa en Pontevedra.

Catalina Fernández de Ana, fundadora de Hifas da Terra en la sede de la empresa en Pontevedra. Hifas da Terra

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Catalina Fernández de Ana, CEO de Hifas da Terra: "La burocracia nos saca de la foto de la innovación internacional"

La empresaria y científica pone en valor el potencial de la micología para proteger la salud humana, ambiental y animal.

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Catalina Fernández de Ana (Pontevedra, 52 años) se crió entre microscopios. Su padre fue científico de la Xunta de Galicia y ella se pasó su niñez y adolescencia viéndole investigar, publicar e, incluso, ganar un Premio Nacional de Investigación.

También se la pasó viajando. Como hija de madre americana, pasaba todos los veranos en Nueva York. Eso le permitió crear la empresa Hifas da Terra, –dedicada a la fabricación y venta de productos de salud y suplementos naturales basados en hongos– sabiendo que lo suyo no era ciencia ficción, sino un proyecto muy prometedor.

“Entonces se veía como algo muy futurista", recuerda en conversación con ENCLAVE ODS. Sin embargo, el hecho de que ella y su marido –confundador de la empresa– llevaban media vida viajando, les hacía saber que no, que era algo que se hacía en otros países y en otras culturas y que ya habían hecho botánicos y otros científicos.

Ellos querían encontrar la evidencia, demostrar la utilidad de los hongos en la prevención de la salud, y lo lograron. 28 años después de su nacimiento, Hifas da Terra es una empresa biotecnológica líder en Europa, que también copa el mercado asiático y acaba de entrar en el estadounidense.

La científica y empresaria habla con ENCLAVE ODS con motivo del lanzamiento de su último producto, tras dos años de trabajo. Se trata unas gominolas a base de hongos de dos tipos: para la concentración y el aparato digestivo o para mantener la energía en el día a día.

El objetivo es atraer a la micoterapia al 80% de la población española que ya consume suplementos alimenticios. “Son la puerta de entrada para quienes quieren probar estos productos a base de hongos y, al ver los beneficios, puedan pasar a las cápsulas, más potentes y específicas".

Una de sus banderas es la medicina preventiva. ¿De qué manera pueden los hongos medicinales ayudar en esta disciplina?

A nivel inmunológico, son lo mejor que hay, pero también para el aparato digestivo. Se sabe que la microbiota es la base de prácticamente todo nuestro cuerpo en distintos ecosistemas, incluidos los planos neuronal y emocional, y los hongos pueden ayudar a regularla.

Nosotros tenemos estudios que demuestran que algunos de nuestros productos pueden dar hasta dos horas más de sueño al día, sin efectos secundarios. Otros pueden reducir los niveles de estrés y ansiedad en un 50%.

¿Cómo pueden contribuir a desestresar los sistemas públicos de salud?

Todos los sistemas sanitarios están colapsados. Cuanto más servicio das, más va la gente al médico y no dejan de ir. Lo que sí es cierto es que si empoderamos al paciente y le damos información y formas de hacer una vida mejor, va a estar más sano, más saludable e irá menos a consulta.

Por lo tanto, se colapsará menos el sistema nacional. Esto demuestra que no queda más opción que ir hacia la prevención a nivel mundial. Si tomamos este tipo de productos a base de hongos desde pequeños, nuestro organismo estará más armonizado.

Se logra un equilibrio casi perfecto para desarrollar ese arma que tenemos dentro que es el sistema inmunológico. Si esto funciona bien, los sistemas hormonal, nervioso y digestivo funcionan bien. Todo está bien.

¿Dónde pones la línea roja entre la Micoterapia rigurosa y el 'chamanismo' o la pseudociencia que tanto daño hace al sector?

Efectivamente, hay que separar las cosas. Nosotros trabajamos con evidencia científica, pero tampoco le quiero quitar mérito a los chamanes que hagan sus cosas bien. Al final hay medicinas tradicionales que han tenido su recorrido y que todos los pueblos las han tenido.

El problema viene cuando se mezclan las cosas. Hoy en día hay en el mercado cosas absolutamente maravillosas, pero también productos mediocres y otros horrorosos, está todo mezclado.

Además, la autoridad de quien habla en un TikTok alguien sin ninguna formación científica, pero se ha puesto una bata y se pone ahí delante, no se cuestiona. Es como que todo vale y se puede decir la mayor barbaridad.

Hay que pensar que lo que uno se pone en el cuerpo no es inocuo. Es bueno o es malo, pero siempre tiene algún efecto. Con esa premisa, hay que tomar una decisión consciente de la inversión que hacemos en lo que nos tomamos.

La ciencia avanza a ritmo de vértigo, pero la regulación de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y los procesos de homologación de nuevos compuestos son lentos y farragosos. ¿Sientes que la burocracia europea está frenando soluciones basadas en la naturaleza que podrían estar aliviando ya problemas de salud y medioambientales urgentes?

Totalmente. Creo que es un enorme problema europeo, que nos saca de la foto de la innovación internacional. Europa es un monstruo de la investigación y la innovación. Tenemos una capacidad increíble, pero la burocracia europea es tan pesada que es una lacra.

En Europa seríamos capaces de ir muchísimo más rápido, de ser líderes a nivel mundial, si se nos permitiese ir a otra velocidad, si la parte legislativa fuese al mismo ritmo o, al menos, a uno parecido.

¿España también está en esa posición de liderazgo?

Por supuesto. Deberíamos estar muy orgullosos. Parece que siempre estamos luchando contra nosotros mismos, que siempre somos hipercríticos, pero cuando sales por el mundo te das cuenta que la gente dice que los españoles somos muy innovadores.

Hifas da Terra está muy enfocada en el concepto One Health, tanto, que no solo fabrican productos para humanos, también los tienen para mascotas e, incluso, para intervenir en el medio ambiente. ¿Por qué les preocupa tanto?

Hay que entender que lo de la única salud del planeta es cierto. Si nosotros vivimos en un ecosistema enfermo, si el agua o los suelos donde cultivamos nuestra comida están enfermos, malamente podemos estar sanos, ni las personas ni los animales.

Necesitamos unos suelos, un agua y un aire limpios para que las plantas crezcan sanas, igual que los animales y las personas. Eso es lo que buscamos.

La OMS insiste cada vez más en el concepto 'One Health' (Una Sola Salud), que conecta la salud humana, la animal y la ambiental. Vosotros investigáis en estas tres líneas. ¿Crees que el reino de los hongos (Fungi) es el eslabón perfecto para entender que no podemos estar sanos en un planeta enfermo?

Sí, totalmente. Ellos estaban aquí mucho antes que prácticamente cualquier ecosistema. Tienen un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio y la recuperación de los entornos perdidos.

Desde Hifas da Terra trabajan en la inoculación de hongos en árboles para proteger a los bosques del fuego. ¿Cómo puede la micología convertirse en una barrera natural para hacer nuestros ecosistemas más resilientes frente a los incendios?

El hongo forma una especie de guante protector alrededor de la raíz que la resguarda de patógenos externos. Lo más importante de este "algodón" simbiótico es que multiplica de forma exponencial la superficie de absorción de la planta.

Al darle más agua y más alimento, el árbol se vuelve fuerte y resistente frente a los períodos de sequía, además de crecer mucho más rápido.

En zonas especialmente castigadas por especies pirófitas o por la degradación del suelo, la micología es el engranaje biológico natural que se encarga de reactivar los ciclos de vida, reconstruir los suelos estériles y repoblar con garantías. Son los verdaderos dadores de vida en ecosistemas dañados.

A pesar de su crecimiento, siguen en su sitio de origen en el entorno rural gallego, ¿cómo se equilibra el ser una empresa biotecnológica líder a nivel internacional con el mantenimiento de una producción ecológica, local y respetuosa con los ciclos naturales?

Es una cuestión de coherencia ecológica. Toda nuestra materia gris, las formulaciones y el diseño biotecnológico se centralizan en nuestro centro de Pontevedra, en Galicia. Sin embargo, la internacionalización responsable exige que realicemos transferencias tecnológicas hacia laboratorios locales en los mercados de destino, como ya estamos haciendo en Estados Unidos.

Al producir in situ para abastecer a esos países, no solo reducimos a cero la inmensa huella de carbono logística que supondría cruzar contenedores por el océano, sino que también nos aseguramos de dejar un impacto positivo, empleo cualificado y un desarrollo respetuoso en cada territorio donde operamos.