Susana Atienza en la Fundación Arcoiris antes de su entrevista con ENCLAVE ODS.
Ni caridad ni cuotas: así logra la Fundación Arcoíris la excelencia laboral con un 91% de plantilla con discapacidad
La entidad trabaja con marcas de perfumes de primer nivel y adapta los puestos de trabajo a cada empleado para sacar su mayor potencial.
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Muchas veces, cuando se habla de personas con discapacidad y centros especiales de empleo, una frase muy frecuente es "así se sienten útiles". Como si esos trabajos fueran una especie de entretenimiento para que no se aburran o no estén todo el día encerradas en casa.
Sin embargo, no es una cuestión de que sientan de esa forma, como si fuera una suerte de ilusión que dura ocho horas o media jornada. "Son útiles y pueden aportar un alto valor", como afirma Susana Atienza, directora general de la Fundación Arcoíris, entidad dedicada a la inserción laboral de personas con discapacidad.
En su planta de Alcalá de Henares se dedican a la manipulación industrial de productos de perfumería y cosmética. Es decir, se encargan de procesos como el etiquetado o el empaquetado de los productos para que llegue a los consumidores en la mejor de las condiciones.
Dos de sus empleados son Miguel Ángel Sánchez (Madrid, 30 años) y Ruth Azcona (Alcalá de Henares, 42 años). Él llegó gracias a su oficina de empleo y anteriormente había trabajado como limpiador de una empresa en turno de noche.
Ella había dedicado su vida a trabajar como esteticista, pero tras sufrir una crisis en el trabajo, la despidieron. Dos años después, llegó a la fundación gracias al centro de rehabilitación laboral que llevaba su caso. "Me ayudaron muchísimo", recuerda en conversación con ENCLAVE ODS.
Asimismo reconoce que, para ella, este año de trabajo en la fundación ha sido una gran oportunidad para mejorar. "Cuando firmé el contrato me dijeron que aquí podría sanar y así ha sido", recuerda emocionada.
Tanto Azcona como Sánchez describen la relación de unión que hay entre todos los trabajadores, casi como si fueran una familia. "Aquí hay muy buenos compañeros", asegura la primera.
Las personas primero
Atienza asegura que la de Fundación Arcoíris" es otra forma de hacer las cosas". De hecho, uno de sus objetivos es, precisamente, demostrar que hay otro camino y que se puede tener una empresa productiva en la que los empleados estén contentos.
Miguel Ángel Sánchez en las instalaciones de Fundación Arcoíris.
Para ellos "las personas van primero". Por eso los empleados trabajan en la planta más alta del edificio, la que más luz recibe. Una estancia diáfana y de gran tamaño donde se extienden las cintas transportadoras y las etiquetadoras al ritmo de la música.
Es un lugar en el que se respira el buen ambiente y el compañerismo que reina entre los empleados. Personas que, sin dejar de trabajar, charlan animadamente e, incluso, se oyen algunas risas.
Aquí son los puestos de trabajo los que se ajustan a los empleados y no al revés, cuenta Atienza. Una vez que se contrata a alguien valoran sus habilidades y capacidades para asignarle las tareas más adecuadas. Así se aseguran de que aquí "pueda desarrollar su potencial al máximo".
La directora general de Fundación Arcoiris lo define como la búsqueda de un equilibrio constante en el que la persona se encuentre bien en su trabajo, pero se siga formando para desarrollar una carrera profesional con ellos.
Sánchez y Azcona son una muestra de ello. El primero lleva 3 años en la planta y tiene tareas más diversificadas. Cada día desarrolla unas labores u otras según la organización de la producción. Puede que un día le pidan que etiquete y otro que empaquete perfumes. Una cualidad, la polivalencia, que Atienza pone en gran valor.
Susana Atienza charla con un empleado de Fundación Arcoíris en el exterior del edificio.
Azcona, que lleva 1 año trabajando con ellos, necesita algo más pausado y calmado. Por eso, su labor es encargarse del etiquetado. "Es muy buena en procesos que requieren una precisión milimétrica y que no todo el mundo puede hacer bien", destaca la directora general.
De hecho, la enorme concentración que requiere esta tarea es perfecta para la empleada, porque le ayuda a tener calma. "Para mí es como una meditación", asegura.
Los datos, dice Atienza, muestran que este método funciona. Tienen una tasa de promoción interna del 90% en los puestos de supervisión y coordinación. Es decir, la mayoría comenzaron como operarios y lograron ascender a estos puestos de responsabilidad.
La excelencia
Con ellos trabajan firmas como Jesús del Pozo, Tous, Cantabria Labs, L’Oreal, Penhaligon's o Byredo. Las dos últimas, marcas de lujo. Además, recientemente han firmado un acuerdo de colaboración como partner estratégico con la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética.
Ruth Azcona etiquetando frascos de perfume en la planta de la Fundación Arcoíris.
Cuentan con 130 empleados. El 91% tiene algún tipo de discapacidad, pero eso no impide que las tareas se desarrollen con la mayor de las excelencias. "Los clientes no nos eligen por caridad, sino porque somos los mejores", asegura Atienza.
No solo lo dice ella, tienen documentos que lo corroboran. Cuentan con certificados de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición y de la Agencia Española del Medicamento. También están en proceso de conseguir la etiqueta ISO 22700, que es la que acredita los estándares de calidad más altos en la gestión de productos cosméticos.
No quieren quedarse ahí. El plan de la fundación es seguir creciendo para llegar a las 400 personas empleadas en 5 años. Motivo por el que en el último piso de su planta tienen un gran espacio vacío. "Es nuestro proyecto de expansión", describe la directora general.
Sin embargo, esa excelencia que predican no se construye sola. No puede existir si los empleados no cuentan con las mejores condiciones y ellos lo saben.
Por eso se aseguran de que sus trabajadores tengan un salario por encima del mínimo interprofesional. Esto, por ejemplo, ha permitido a Sánchez poder independizarse y alquilar una habitación en un piso compartido de Alcalá de Henares para estar más cerca del trabajo.
Asimismo, quienes no tienen coche, disponen de rutas de autobús que la propia empresa paga para que puedan llegar y volver a casa cada día.
Otra de las cosas que destaca Atienza es que en Fundación Arcoirís no solo se trata del trabajo. Todos los empleados reciben una atención integral que incluye desde psicólogos hasta trabajadores sociales para que cuenten con un acompañamiento total.
Tampoco queda fuera el ocio. Por ejemplo, este 15 de mayo, día de las familias, la fundación ha organizado una parrillada para los empleados y sus allegados. Un espacio en el que poder socializar fuera del trabajo y para que las personas más cercanas a ellos también puedan conocer el entorno en el que trabajan.
No se trata de un empleo más, sino de un entorno que les permite desarrollarse al máximo teniendo en cuenta todas sus habilidades y fortalezas, subraya Atienza. "Fundación Arcoírises un lugar para disfrutar del trabajo y, al fin y al cabo, muy poca gente puede llegar a decir eso".