Los trastornos de salud mental afectan especialmente a mujeres (64 % del total) y a perfiles jóvenes de entre 25 y 35 años..

Los trastornos de salud mental afectan especialmente a mujeres (64 % del total) y a perfiles jóvenes de entre 25 y 35 años.. iStock

Historias

España roza las 672.000 bajas laborales por salud mental: "Es un indicador de la calidad de la gestión de las empresas"

El informe de la UGT alerta de que son 2,5 veces más largas que la media total y se vinculan a la precariedad, la sobrecarga y la hiperconectividad laboral.

Más información: Más de 450.000 bajas por salud mental en España en menos de un año: "En algunos sectores cuesta pedir ayuda"

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Las bajas laborales por problemas de salud mental han alcanzado en España su nivel más alto de la última década. Según el informe Salud Mental y Trabajo 2025 de la Unión General de Trabajadores y Trabajadoras (UGT), en 2024 se registraron 671.618 procesos de incapacidad temporal vinculados a trastornos mentales y del comportamiento, frente a los 283.999 contabilizados en 2016.

En apenas nueve años, la cifra prácticamente se ha duplicado.

La tendencia continúa acelerándose. Solo en los siete primeros meses de 2025 ya se habían contabilizado 420.783 bajas relacionadas con problemas de salud mental. Además, estas incapacidades temporales presentan una duración media muy superior al resto: en 2023 fueron 2,5 veces más largas que la media de todas las bajas laborales.

El impacto se concentra especialmente en mujeres, que representan el 64% de los procesos registrados, y en trabajadores jóvenes de entre 25 y 35 años.

El comercio, la hostelería, la sanidad, la educación, la administración pública y las actividades auxiliares son los sectores con mayor incidencia, según el informe sindical.

Los datos reflejan, al mismo tiempo, el escaso reconocimiento del origen laboral de estas patologías. Pues, de las más de 420.000 bajas registradas en los primeros siete meses de 2025, solo 708 fueron reconocidas como contingencias profesionales.

Y es que los problemas de salud mental siguen fuera del cuadro oficial de enfermedades en España, pese a que organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sí incorporaron los trastornos mentales relacionados con el trabajo a su lista de enfermedades profesionales hace más de una década.

Por ese motivo, la UGT sostiene que esta falta de reconocimiento oculta la magnitud real del problema y dificulta la prevención dentro de las empresas.

El sindicato advierte además de que el deterioro psicológico ligado al empleo no responde únicamente a factores individuales, sino que está profundamente conectado con la organización del trabajo, la precariedad, la presión constante y los nuevos modelos digitales.

Estos trastornos ya suponen cerca del 20 % de las bajas de larga duración.

Estos trastornos ya suponen cerca del 20 % de las bajas de larga duración. iStock

En ese sentido, José Luis Pascual Pedraza, socio de Lukkap —consultora especializada en experiencia de empleado, recursos humanos y transformación de empresas— y director de la unidad de Experiencia de Empleado, asegura que el aumento de estas bajas evidencia un cambio estructural en el mercado laboral.

"La salud mental ha dejado de ser un tema individual para convertirse en un indicador de cómo están diseñadas y gestionadas las organizaciones", afirma.

Para el experto, el primer gran factor es la aceleración del entorno laboral. "Nos encontramos con constantes cambios y estas alteraciones se producen con mayor velocidad que en el pasado", explica.

A ello se suma la hiperconectividad derivada de la digitalización, que, pese a haber traído eficiencia, también ha venido acompañada de la "dificultad para desconectar y una sensación permanente de urgencia".

Se trata de un deterioro emocional que ya es visible dentro de las organizaciones. Pues, según el último Índice de Medición de Experiencia de Empleado (IMEX), elaborado por Lukkap, más del 70% de los profesionales reconoce haber vivido emociones negativas en su trabajo que les generan malestar.

Los síntomas de la precariedad

La relación entre condiciones laborales y salud mental aparece respaldada también por organismos europeos.

El Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el trabajo precario y salud mental concluye que la inseguridad laboral aumenta un 61% el riesgo de depresión, un 77% las probabilidades de desarrollar ansiedad y un 51% el riesgo de suicidio.

El documento advierte además de que las altas exigencias cuantitativas incrementan un 23% la probabilidad de sufrir una baja por trastorno mental diagnosticado, mientras que la combinación de sobrecarga y falta de control sobre el trabajo elevan un 77% el riesgo de depresión.

Por su parte, el informe Precariedad Laboral y Salud Mental, elaborado en 2023 por una comisión de expertos, calcula que si la población precarizada hubiera tenido acceso a un empleo estable podrían haberse evitado cerca de 170.000 casos de depresión en España.

Por ese motivo, para Pascual el problema ya no puede interpretarse únicamente desde una perspectiva clínica. "No estamos solo ante un problema de personas que no están bien, sino de entornos que no siempre están diseñados para que puedan estarlo", sostiene.

El directivo señala directamente a factores organizativos como la sobrecarga, la falta de claridad en los objetivos o determinados estilos de liderazgo.

De hecho, la encuesta OSH Pulse 2025, de la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, refuerza este diagnóstico.

En España, el 49% de los trabajadores asegura sufrir presión severa de tiempo y sobrecarga laboral; el 20% denuncia falta de autonomía y el 21% afirma haber sufrido violencia o abusos verbales por parte de clientes, pacientes o alumnado.

Los más expuestos

El deterioro psicológico vinculado al trabajo no afecta a todos por igual. Las mujeres y los jóvenes concentran gran parte de la vulnerabilidad.

Según la UGT, las mujeres representan casi dos tercios de las bajas relacionadas con la salud mental.

En ellas confluyen varios factores. "Se combina alta carga emocional, más presión fuera del trabajo y, en muchos casos, menor seguridad o progresión profesional", explica Pascual.

Entre los jóvenes, el patrón es distinto, aunque igualmente preocupante. "Entran en el mercado laboral con más incertidumbre, menos estabilidad y altos niveles de exigencia desde el inicio", resume el experto.

Las bajas por trastornos mentales ya son 2,5 veces más largas que la media.

Las bajas por trastornos mentales ya son 2,5 veces más largas que la media. iStock

Los datos europeos muestran que el 32% de los trabajadores de entre 25 y 39 años reconoce haber experimentado estrés, ansiedad o depresión relacionados con el trabajo. Entre las personas de 40 a 54 años la cifra alcanza el 29%.

La digitalización también está transformando el impacto psicológico del empleo. La UGT alerta de que el teletrabajo y las tecnologías digitales han multiplicado los riesgos psicosociales asociados a la hiperconectividad, el aislamiento y la desaparición de límites entre vida personal y laboral.

En ese sentido, el sindicato reclama una actualización de la legislación de prevención de riesgos laborales para incorporar evaluaciones específicas sobre riesgos psicológicos ligados a algoritmos, inteligencia artificial y nuevas formas de organización digital.

El coste oculto

El Ministerio de Sanidad cifra el impacto de la depresión en España en 5.005 millones de euros, de los cuales el 67% corresponde a pérdidas de productividad derivadas de bajas laborales y jubilaciones prematuras.

A escala global, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la OIT estiman que cada año se pierden 12.000 millones de jornadas de trabajo por ansiedad y depresión, con un coste cercano al billón de dólares.

Sin embargo, dentro de las empresas comienza a preocupar especialmente el desgaste cultural y emocional. Pascual advierte de un aumento de la "desconexión emocional" entre los empleados. "Las personas no necesariamente se van, pero reducen su implicación, su energía y su vínculo con la organización", explica.

El fenómeno conecta directamente con la denominada "renuncia silenciosa". Y es que, según datos citados por Lukkap de la firma de consultoría y análisis de datos estadounidense Gallup, el 60% de los trabajadores en España asegura sentirse desvinculado de su empleo.

"La desconexión no aparece de repente: se va construyendo cuando la experiencia deja de generar energía, reto y vínculo", señala Pascual.

Frente a esta situación, el experto considera que muchas empresas siguen aplicando medidas superficiales. Y estas suelen quedarse en una "estrategia cosmética", que tiende reducirse a "charlas, apps o campañas desconectadas del día a día".

A su juicio, el cambio real pasa por revisar cargas de trabajo, liderazgo, flexibilidad y organización interna.

"Las organizaciones que entiendan que el bienestar es un indicador de cómo están diseñadas y gestionadas serán las que consigan sostener el talento y el rendimiento en el tiempo", concluye.