Bosque Atlántico en Brasil, Mata Atlántica.

Bosque Atlántico en Brasil, Mata Atlántica. iStock

Historias

La Amazonía podría convertirse en una sabana: "Hasta el 77% del bosque se degradaría con solo 1,5 °C si avanza la deforestación"

Un estudio del Instituto Potsdam advierte que se podría desencadenar una reacción en cadena irreversible en el mayor pulmón verde del planeta.

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La selva amazónica está mucho más cerca de un punto de no retorno de lo que se pensaba. Según un nuevo estudio publicado en Nature, hasta dos tercios del bosque podrían transformarse en ecosistemas degradados o similares a la sabana con un calentamiento global de apenas entre 1,5 y 1,9 °C si la deforestación alcanza entre el 22% y el 28%.

En ese escenario, entre el 62 % y el 77 % de la Amazonía perdería su estabilidad.

El hallazgo rompe con estimaciones anteriores. Pues, sin deforestación adicional, ese colapso a gran escala solo se produciría con niveles de calentamiento mucho más altos, en torno a los 3,7–4 °C.

Sin embargo, la realidad actual empuja en la dirección contraria debido a que ya se ha destruido entre el 17 % y el 18 % de la selva, situando al sistema peligrosamente cerca del umbral crítico.

"La deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto anteriormente. Reseca la atmósfera y debilita la propia generación de precipitaciones del bosque", advierte Nico Wunderling, autor principal del estudio. Y añade: "Incluso un calentamiento adicional moderado podría entonces desencadenar efectos en cadena en grandes partes del bosque".

La clave del equilibrio amazónico está en su capacidad de generar su propia lluvia. Y es que hasta la mitad de las precipitaciones del sistema provienen del agua reciclada por los propios árboles.

Es decir, a través de la evapotranspiración, el bosque libera humedad a la atmósfera, que posteriormente vuelve en forma de lluvia.

Vista aérea de Cerros de Mavicure en Puerto Inírida, departamento de Guainía, Colombia.

Vista aérea de Cerros de Mavicure en Puerto Inírida, departamento de Guainía, Colombia. iStock

"El calentamiento global y la deforestación afectan a los mecanismos de retroalimentación de las precipitaciones en todo el sistema amazónico", explica Arie Staal, coautor del estudio.

"Cuando la deforestación interrumpe el transporte de humedad en una zona, regiones situadas a cientos o incluso miles de kilómetros también pueden perder resiliencia debido a los efectos en cadena de la sequía".

Este fenómeno, descrito como un "efecto dominó", es precisamente lo que diferencia este estudio de los anteriores. Por primera vez, los investigadores han cuantificado con detalle cómo los impactos locales —como la tala o la sequía— pueden propagarse a escala continental a través de redes atmosféricas de humedad.

Reacción en cadena

El análisis revela que la mayoría de las transiciones del bosque no se deben únicamente a la falta de lluvia o al aumento de las temperaturas, sino a estos efectos en cascada. De hecho, hasta el 99% de los cambios bajo escenarios con deforestación están impulsados por estas dinámicas de red.

Esto significa que una perturbación en una región puede amplificarse y extenderse a miles de kilómetros, debilitando zonas aparentemente intactas.

Además, el estudio identifica condiciones críticas concretas: niveles de precipitación por debajo de 1.850 mm anuales o un aumento significativo del déficit hídrico marcan el inicio de un riesgo elevado de colapso.

Sin embargo, las implicaciones van mucho más allá de la Amazonía. Durante décadas, el bosque ha actuado como uno de los principales sumideros de carbono del planeta, absorbiendo grandes cantidades de CO₂ y ayudando a estabilizar el clima global.

Ese papel está en peligro. Y es que, como alerta Johan Rockström, director del Instituto Potsdam, "la deforestación continuada está socavando esta estabilidad, lo que acerca al bosque a un punto de inflexión".

El estudio recuerda que partes de la Amazonía ya están mostrando signos de transición de sumidero a fuente de carbono, lo que agravaría aún más el calentamiento global.

Impacto global

En cualquier caso, el colapso amazónico no sería un fenómeno aislado. La alteración del transporte de humedad afectaría a regiones agrícolas clave en América del Sur, desde Brasil hasta Argentina, comprometiendo la seguridad hídrica y la producción de alimentos.

Además, el cambio de un ecosistema húmedo a uno más seco podría desencadenar incendios más frecuentes, pérdida masiva de biodiversidad y transformaciones irreversibles en los paisajes.

Pese a la gravedad del escenario, los autores insisten en que no está todo perdido.

"Estos cambios no son inevitables. Detener la deforestación, junto con la restauración ecológica de los bosques degradados y una rápida reducción de las emisiones, aún puede reducir los riesgos", concluye Rockström.

El estudio subraya que mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C y frenar la deforestación son condiciones indispensables para evitar el punto de no retorno. Incluso plantea que la restauración forestal podría recuperar parte del ciclo hidrológico más rápidamente que otros aspectos, como la biodiversidad.

Pero el margen de maniobra se estrecha. Si la tendencia actual continúa, la Amazonía podría convertirse en uno de sus principales factores de desestabilización. Y ese cambio, advierten los científicos, sería prácticamente irreversible en escalas humanas de tiempo.