Eveling y su familia en su nueva hogar en Alcañizo (Toledo).
De vivir sin luz a tener casa propia: la familia de Perú que deja un hotel "okupa" en Madrid por un pueblo de Toledo
Su realojo ha evitado el cierre del colegio local.
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"Tenía cuatro niños, sin luz, sin agua y el techo se me había caído", confiesa Eveling Sandibel a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha. Durante más de un año, esta mujer, su marido Luis Vargas y sus cuatro hijos malvivieron en el famoso hotel "okupa" Lola Flores, en el distrito de Barajas en Madrid.
Gracias al apoyo de la Fundación Madrina, esta familia numerosa de Perú que llegó a España en 2023 tiene una segunda oportunidad. Desde este viernes 19 de marzo, han comenzado una nueva vida en Alcañizo, un pequeño pueblo de la provincia de Toledo de apenas 275 habitantes.
Su llegada al municipio no solo es un "milagro" para ellos, sino para la escuela local. La matriculación de los cuatro menores peruanos de 12, 10, 7 y 2 años ha evitado el cierre del centro educativo, que tan solo contaba con cuatro alumnos —cifra que marca el umbral para mantener abierto un colegio rural en la región.
La propietaria de la vivienda junto a la familia peruana en la entrada de la vivienda en Alcañizo.
El segundo hijo de ellos, de 10 años, padece Trastorno del Espectro Autista (TEA) —situación que comparte con otro niño de Alcañizo. Eveling y su familia provienen de una humilde aldea rural cerca de Chiclayo, al norte de Perú: "Conocemos el campo al derecho y al revés", asegura.
Emigraron a nuestro país en busca de prosperidad y se toparon con la barrera de la vivienda en Madrid. "Nadie me quería alquilar habitaciones ni pisos con cuatro pequeños", relata la mujer.
"Los alquileres eran muy altos, 1.200 euros más luz y agua", lamenta. Los precios desorbitados obligan a buscar alternativas: "conozco gente que ha alquilado habitaciones de su casa a extraños para poder pagar el piso".
Varias de las familias que ha realojado la Fundación Madrina en el hotel "okupa" Lola Flores.
Esa falta de alternativas los empujó al hotel Lola Flores, un edificio ocupado marcado por la delincuencia y la falta de servicios donde actualmente viven 115 familias y alrededor de 250 niños. "Había muchas peleas, matanzas...salir de ahí es mucho para nosotros", afirma.
Durante la mañana del pasado viernes, varios voluntarios y técnicos de Madrina se desplazaron hasta allí para iniciar el realojo de varias familias, entre ellas la que protagoniza esta bonita historia.
De primera mano, presenciaron las pésimas condiciones de vida que padecían. "Algunos están pagando hasta 800 euros por habitaciones sin ventanas ni puertas que son vendidas por intermediarios. Peor que en la Cañada Real", detallan a este diario.
El hotel okupa de San Blas en la calle Lola Flores número 5.
Afirman que los que habitan allí, tienen que recoger agua en una "fuente en Canillejas" situada a unos ocho kilómetros. Asimismo, aseguran que la "única opción" que les ofrece Servicios Sociales es "derivarlos a centros de acogida donde al salir, muchos han tenido que volver al mismo edificio".
Para su fortuna, a través de una asistenta social, Marta, psicóloga de la Fundación Madrina, vio en esta familia un diamante en bruto para repoblar la España vaciada. El Ayuntamiento de Alcañizo, colaborador con la ONG, notificó de la disponibilidad de una vivienda vacía en óptimas condiciones.
Ricardo, Eveling y su familia en Alcañizo (Toledo).
Tras intermediar con el consistorio y la propietaria, han conseguido un acuerdo de alquiler social de 250 euros por una modesta casa de 150 metros cuadrados, dos plantas y patio central.
"Reciben una pequeña ayuda para el arrendamiento. Cuando comiencen a trabajar tendrán que asumir el coste del alquiler", explican desde la Fundación Madrina.
En este realojamiento también se encuentra una prima suya de 28 años que convivirá con ellos en la localidad toledana y se encargará del cuidado de los niños mientras los padres buscan empleo.
Familia realojada en Alcañizo (Toledo).
Luis llega con experiencia en agricultura, ganadería y albañilería, y Eveling, por su parte, es profesional del servicio de ayuda a domicilio — ambos perfiles muy demandados en este tipo de lugares envejecidos. Es más, el alcalde de Alcañizo ya ha concertado al suso dicho una entrevista de trabajo con un ganadero local que se va a jubilar.
Tras abrir las puertas de su nueva casa y descubrir que tienen luz y wifi, la alegría no cabía en los pequeños. "Estoy muy muy feliz", expresa con emoción una de las hijas en un vídeo al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.
En apenas dos horas, esta familia de Perú ha pasado del infierno al cielo. Una historia que pone en el debate público la idea de que la España vaciada puede ser la solución de la vivienda en nuestro país.