El PP puede perder una mayoría absoluta y hasta la izquierda puede "crecer" en estos tiempos. Pero solo es posible más allá de Sánchez, solo ocurre en las orillas lejanas que ha dejado tras tratar de absorber a toda la izquierda que tenía a su vera.

Incluso una candidata como María Jesús Montero, con su historial en el Gobierno, con su labor en Hacienda, con su financiación para Cataluña y con una campaña plagada de palos en sus propias ruedas, puede no desaparecer.

Hay casi un millón de personas que están dispuestas a votar al PSOE en Andalucía, a pesar de todo. Es digno de estudio. Que sea el peor resultado de la historia es una consideración injusta aunque sea cierta. Dada la situación y la candidata, los números de Montero son incluso positivos.

El sanchismo ha sometido a sus votantes a un test de estrés límite, les ha llevado al extremo de su esencia más negativa -abrumado por corrupción- y no han quedado los últimos. Simplemente siguen siendo irrelevantes, incapaces de ganar, lejísimos de ser la opción de la mayoría. Pero eso no parece ser un problema para la Moncloa desde hace tiempo.

Al revés, ahora Sánchez gana otra comunidad autónoma sin peso, sin baronía fuerte, sin voz propia como para poner en cuestión el resultado de unas futuras elecciones generales. Cómo va María Jesús Montero a decirle nada a Sánchez… Otra victoria para el modelo de partido de Sánchez, otra piedra más que afianza su puesto en la Secretaría General, que es lo que parece importar de verdad.

Mientras, el votante de izquierdas lo sigue dejando claro: están dispuestos a votar, a frenar mayorías del PP dentro del poco margen que les queda. Es un grito casi agónico, que no parecen querer escuchar en Ferraz. Existe un votante que valora una izquierda pegada al territorio, opuesta al modelo del PSOE actual, alejada del Consejo de Ministros, capaz de criticar los errores del Gobierno y señalar a sus corruptos.

Es decir, hay un votante huérfano que podría dar de nuevo la mayoría de gobierno a la izquierda, incluso al PSOE, pero necesita un espacio que ahora mismo le niegan. En Aragón se reencontraron con la Chunta, con Adelante Andalucía también. Incluso en candidatos menos "sanchistas" encuentran algunas opciones, aunque insuficiente por ahora, porque sin la potencia multiplicadora de un PSOE fuerte a nivel nacional todo esfuerzo es casi en vano. Es imposible no ver las señales, salvo que uno se tape los ojos.

Como resulta evidente que lo que no suma es Sumar y los que no pueden son Podemos. Elección tras elección queda meridianamente claro, aunque tampoco parece preocuparles demasiado.

Tampoco, a pesar de la evidencia, cambiará algo este resultado en Ferraz. El Consejo de Ministros de candidatos autonómicos seguirá su marcha quemando toda opción de victoria de la izquierda.

Los votantes progresistas seguirán buscando desesperadamente vías de escape, innovando con su papeleta para poder votar algo que sea próximo a sus ideas y VOX podrá extender su distorsionada prioridad nacional mientras Sánchez se mantenga a sí mismo como la única prioridad posible.