Jesús Martín-Delgado.
Por desgracia, para los que trabajamos a diario con personas que comparten con nosotros su dificultad (o imposibilidad) de permanecer o acceder a una vivienda, el contenido de este artículo no es una novedad, sino la consolidación de un fenómeno que ha ido en aumento en los últimos años: el hacinamiento en la vivienda.
Según los últimos datos publicados por Eurostat relativos a la tasa de hacinamiento por edad y población total, España muestra un aumento significativo desde un 4,7 % en 2018 a un 9,1 % en el año 2024. Este dato supone, a octubre de 2024, que unos 4.454.000 personas vivían en condiciones de hacinamiento o infravivienda.
No existe una normativa nacional que sirva como referencia para definir el hacinamiento. No obstante, para acercarnos a lo que es este concepto, Extremadura estableció en su Ley 11/2019, de promoción y acceso a la vivienda, un número máximo de personas residentes según la superficie útil del inmueble:
- Dos personas en 25 m²
- Cuatro personas en 50 m²
- Seis personas en 75 m²
- Siete personas en 87,5 m²
La conclusión que ofrecen los datos de esta tabla es que se considera adecuada para una vivienda digna la cantidad de 12,5 m² por persona. La comparación territorial revela un patrón claro: a mayor precio de alquiler, mercado más tensionado y mayor hacinamiento.
En las ciudades y comunidades autónomas donde mayor es el precio de alquiler, mayor riesgo de hacinamiento e infravivienda podemos encontrar.
Si revisamos las ofertas anunciadas en portales inmobiliarios a nivel nacional sobre alquiler de habitaciones, podemos ver varios tipos de anuncios: desde 170 €/mes en Zamora hasta 2.000€ en Barcelona, pasando por otras opciones de alquiler destinados solo a fines de semana por 240 €/mes o personas que ya viven de alquiler en una habitación y buscan una persona para compartirla a razón de 230 €/mes (este dato es aterrador).
Tras realizar un estudio sobre los anuncios publicados en portales inmobiliarios sobre alquiler de habitaciones, se puede concluir que el precio medio de la Comunidad de Madrid es de 600 €/mes, Madrid capital en zona centro estaría cerca de los 800 €/mes, la Comunidad Valenciana tiene una media por habitación de 438 €, Valencia capital se aproxima a los 600 €/mes, Castilla-La Mancha presenta una media de 280 € con mayor presión en zonas limítrofes con Madrid -en Toledo, en cuya capital la media es 350 € (comarca de la Sagra 380 €) y Guadalajara capital 430 € (corredor del Henares 450 €)-, siendo la más económica Extremadura con una media de 260 €/mes por habitación.
Si tomamos como referencia el precio medio de alquiler por habitación en Madrid, podemos comprobar que supone más del 50 % de alquiler de un piso completo en Castilla-La Mancha y que, comparado con la provincia de Badajoz, por el mismo precio que pagamos una habitación en Madrid, podríamos alquilar por 570 € un piso de tres dormitorios.
El mercado de alquiler que no se anuncia, presenta el mayor hacinamiento. Aquellos propietarios que se han tomado la molestia de anunciar en portales inmobiliarios el alquiler de una habitación tienen interés en regular el número de personas que acceden a la vivienda así como de exigir un contrato de trabajo y nómina.Sin embargo, hay otro mercado de alquiler de habitaciones que no se anuncia y presenta el mayor índice de hacinamiento.
Estos casos se producen cuando familias enteras entran a vivir en una habitación de 12 m² de un piso de 90 m². Imaginemos el día a día de una familia compuesta por los padres y dos hijos en una habitación de 12 m²: una cama y debajo del somier un colchón para compartir los dos hijos.
Un pequeño armario con muy poca ropa porque no hay donde guardarla, zapatos, juguetes… Baño y cocina compartida con otras dos familias que suman un total de 12 miembros para un piso de 90 m² (7,5 m² por persona, casi la mitad del valor de la ley extremeña) y un espacio necesario para que los hijos estudien que no se encuentra con facilidad.
Debido a la falta de nueva construcción de vivienda y la desaparición de un 30 % de vivienda en alquiler con motivo de la Ley 12/2023 por el Derecho a la Vivienda, se intensifica el alquiler por habitaciones como única vía de acceso. No para solteros, sino también para familias completas, lo que genera que aumente la densidad de ocupación por vivienda y se extienden fórmulas precarias de arrendamiento.
En muchas ocasiones, las propias familias que viven en hacinamiento lo ocultan ante su médico de familia, en colegios o institutos, trabajos… porque saben que la situación es muy frágil.
Conclusión: el crecimiento del hacinamiento confirma un cambio de fondo en el mercado del alquiler. Cada vez son más personas y familias con trabajo cuyo acceso a la vivienda ya no se realiza de forma completa e integral (por vivienda) sino que se hace fraccionado (por habitaciones), lo cual manifiesta una gran debilidad de acceso a una vivienda digna y adecuada que, de momento, está solucionando a duras penas el sinhogarismo o la situación de calle.
Jesús Martín-Delgado, experto en economía y derecho de Consumo.