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Primera palabra
Educación para la salud
Por Luis María Anson, de la Real Academia Española Ver todos los artículos de la 'Primera palabra'
Luis María Anson
Esa asignatura sería clave para que niños y adolescentes se formaran en el conocimiento de qué se debe y no se debe comer, cuándo y en qué proporción. Además, el estudiante aprendería lo sustancial sobre las enfermedades, sus síntomas, sus consecuencias y la previsión para atajarlas a tiempo. Poco a poco se ha ido imponiendo en colegios y escuelas la educación para el tráfico, porque la crecida vertiginosa del parque automovilístico ha originado un problema que en España se salda todos los años con varios millares de muertos en accidente. La Educación para la salud, de establecerse como asignatura obligatoria, significaría que los adolescentes aprenderían a cuidar su alimentación y a conocer el alcance y la prevención de las enfermedades.
Muchos políticos -no todos, claro-, zarandeados por la tentación totalitaria, se han preocupado en los últimos años por el adoctrinamiento de los adolescentes con el fin de que, cumplidos los 18 años, voten en una dirección determinada. El rechazo frontal a semejante actitud totalitaria debería completarse ahora no solo con el estudio sosegado de la Constitución sino, de una manera muy especial y para evitar males mayores, con la educación para la salud. Si a través de la enseñanza los niños aprenden a comer no lo que les gusta sino a que les guste lo que deben comer, se habrá dado un paso de gigante en la salud general de la sociedad, con ahorro de cantidades ingentes de dinero, amén del robustecimiento de la alegría de vivir.
No se trata de un cuento de hadas o de princesas. Se trata de una realidad: la obesidad infantil agobia a médicos y educadores. Frente a la maniobra política de la Educación para la ciudadanía no estaría de más que el nuevo Gobierno establezca una asignatura verdaderamente útil y decisiva: Educación para la salud. Los adolescentes españoles aprenderían desde la escuela las normas elementales para disfrutar de la vida sana sin obesidades ni patologías previsibles.