Image: Gótico cantábrico

Image: Gótico cantábrico

Poesía

Gótico cantábrico

Martín López-Vega

6 abril, 2018 02:00

Martín López-Vega

La Bella Varsovia. Madrid, 2017. 124 páginas, 12 €

En menos de dos décadas, Martín López-Vega (Poo de Llanes, 1975) ha publicado una decena de libros de versos en español. También varios volúmenes de ensayo y narrativa. Escribe asimismo en bable. Destacan sus traducciones de obras de Lêdo Ivo, Charles Simic, Pier Paolo Pasolini.

Dividido en cuatro secciones, Gótico cantábrico se inicia con un texto en prosa: "El jilguero de Plotino". Un niño mira absorto una sábana puesta a secar en un tendal, llega al apeadero del ferrocarril, habla sobre la sabiduría o el placer y regresa a su vivienda. Ve todos los senderos "abiertos a una luz muy distinta". Después, con expresión clara, el autor se refiere a fotografías de sus antepasados. Las imágenes incluyen el gusano, las brasas, el candil, los almiares.

Pronto hallamos el primer mérito literario de López-Vega: partiendo de la descripción de un universo rural, consigue que sus alusiones al extranjero y a culturas múltiples fluyan con naturalidad. El niño diferente y solitario, los vagabundos que se refugian en una lavandería, el esmaltador de un bazar o los turistas que recorren la vida del poeta comparten espacio sin que nada chirríe. Aquí coinciden la joven cantante china Sa Dingding y un mago del Tíbet que vivió hace mil años, Milarepa. En medio sobresale "Un Chernóbil de la mente". Sus versos encierran de forma admirable un mundo complejo. Con materiales de la vida diaria se resume el profundo vacío humano. El escritor intuye que "en un cuarto gélido ya sin cristal en las ventanas / con el gesto que sólo usamos rotos y a solas / nos encontraríamos".

López-Vega se reconoce en una estirpe de escépticos optimistas. Nos dice que huye de los "muertos verticales". A la ironía de sus "Intelligent life" y "El tema de España" responde con la delicadeza original de "Patricia Variationen". Y es especialmente emocionante su "Égloga novena de Miklós Radnóti". El cadáver de Radnóti, poeta húngaro fusilado por las SS en 1944, fue exhumado dos años más tarde. En un bolsillo de su chubasquero se hallaba el manuscrito del último libro que escribió, Cielo nublado. López-Vega crea los diálogos entre la imaginación y el artista asesinado.

Gótico cantábrico sorprende por su variedad unida con destreza. De nuevo, Martín López-Vega renuncia a los caminos literarios fáciles.

@FJIrazoki