Los abogados coinciden: El alcoholismo puede ser un motivo para recibir la incapacidad permanente

Los abogados coinciden: "El alcoholismo puede ser un motivo para recibir la incapacidad permanente" iStock

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Los abogados coinciden: "El alcoholismo puede ser un motivo para recibir la incapacidad permanente"

Como señalan los abogados, la Seguridad Social ha concedido incapacidades permanentes por un alcoholismo severo que afecte a la salud física y mental.

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Las claves

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El alcoholismo ya se reconoce en España como causa para acceder a una pensión de incapacidad permanente si genera secuelas graves y permanentes.

Abogados laboralistas destacan que la Seguridad Social ha empezado a otorgar incapacidades permanentes por alcoholismo, al considerarlo una enfermedad y no solo un vicio.

Para obtener esta prestación, es necesario demostrar afectaciones graves como deterioro cognitivo, trastornos neurológicos o enfermedades hepáticas que impidan trabajar.

No cualquier caso de consumo de alcohol da derecho a pensión: la clave está en el grado de afectación y su impacto real en la capacidad laboral del trabajador.

El reconocimiento de la incapacidad permanente por alcoholismo empieza a abrirse paso en España.

Lo que durante años fue visto únicamente como un problema personal o un "vicio" comienza a ser entendido desde el punto de vista jurídico como una enfermedad capaz de limitar seriamente la capacidad laboral de una persona.

Así lo sostienen distintos abogados laboralistas, que coinciden en que, cuando la adicción provoca secuelas graves y permanentes, puede convertirse en motivo suficiente para acceder a una pensión de incapacidad.

España mantiene una estrecha relación cultural con el consumo de alcohol. Según las estimaciones, cerca del 93% de la población entre 15 y 64 años ha probado bebidas alcohólicas en algún momento de su vida.

Aunque en la mayoría de los casos el consumo es esporádico o moderado, la realidad es que millones de personas terminan desarrollando una dependencia. De hecho, según la OMS, se estima que el alcohol causa 3 millones de muertes al año en todo el mundo.

Más allá del impacto social, esta adicción representa un grave problema de salud pública. El alcoholismo puede desencadenar enfermedades hepáticas, alteraciones neurológicas, trastornos mentales y un deterioro progresivo que afecta no solo a la vida personal, sino también al rendimiento laboral.

En los casos más avanzados, estas consecuencias pueden incapacitar de forma permanente al trabajador para desarrollar su profesión. En este contexto, la Seguridad Social ya ha empezado a reconocer incapacidades permanentes derivadas del alcoholismo.

Así lo explica el abogado Pablo Ródenas, que recuerda cómo ha cambiado la visión legal sobre esta patología: "Durante años se consideraba como un vicio y hoy se reconoce como una enfermedad que puede afectar seriamente a tu vida laboral", aseguraba en sus redes sociales.

"Por ello la Seguridad Social está concediendo incapacidades permanentes por alcoholismo".

La incapacidad permanente es una prestación económica destinada a proteger a los trabajadores que, a causa de una enfermedad o accidente, ven reducida o anulada su capacidad laboral.

Dependiendo del grado de afectación, puede ser parcial, total, absoluta o de gran invalidez. En función de la situación, el trabajador puede quedar incapacitado para su profesión habitual o incluso para cualquier actividad laboral.

Para acceder a esta prestación es necesario pasar por un procedimiento de evaluación médica y administrativa. El Instituto Nacional de la Seguridad Social analiza los informes clínicos, la trayectoria laboral y el impacto real de la enfermedad en la capacidad del trabajador.

Posteriormente, un tribunal médico determina si procede el reconocimiento y el grado de incapacidad correspondiente.

Según explica Pablo Ródenas, durante años era muy complicado que el alcoholismo sirviera como base para obtener una incapacidad permanente, incluso cuando el trabajador presentaba un deterioro evidente.

"Perdieron reflejos, concentración, incluso estabilidad emocional", relata el abogado sobre algunos casos que ha conocido. "Y aun así el INSS les decía que podían seguir trabajando, pero los tribunales están empezando ahora a decir lo contrario".

Eso sí, los expertos subrayan que no cualquier problema de alcohol da derecho a una pensión. Debe existir una afectación grave y demostrable que impida ejercer la profesión habitual.

Entre las secuelas que pueden justificar el reconocimiento están el deterioro cognitivo, trastornos neurológicos, enfermedades hepáticas como la cirrosis o problemas psiquiátricos asociados.

En estos supuestos, "están reconociendo la incapacidad permanente total o absoluta", afirma Ródenas. Y añade: "Esto no va de juzgar, va de entender que detrás de cada expediente hay una historia diferente, una lucha y una persona que necesita ayuda".

En la misma línea se pronuncia el abogado laboral Víctor Arpa, quien recuerda un caso especialmente significativo.

"A un trabajador de 43 años adicto a la cocaína, le dan una incapacidad permanente sobre una base 1.791 euros y es que este trabajador tenía adicción a la cocaína, al alcohol, era ludópata y tenía un trastorno de la personalidad", explica.

Inicialmente, el INSS rechazó la solicitud, pero el Tribunal Superior de Justicia de Galicia acabó concediendo la incapacidad al considerar que las adicciones impedían al trabajador concentrarse en su puesto administrativo.

También el abogado conocido en TikTok como Empleado Informado insiste en que la clave está en la gravedad de la enfermedad y en sus consecuencias reales sobre la capacidad laboral.

"No por tener una enfermedad automáticamente se te va a conceder una incapacidad permanente", advierte. "Tiene que ser en un grado grave y tiene que limitarse de manera definitiva e importante para tu puesto de trabajo".