Image: Carta a un rehén
"¿Quién se atreverá a escribir un libro sobre la amistad?", se preguntó Leon Werth, gran amigo de Saint-Exupéry. Muchos creen que este breve texto es la respuesta a esa provocación de Werth, el hombre a cuya niñez está dedicada el celebérrimo El principito. En una de sus sucesivas versiones, Carta a un rehén fue, además, prólogo a una obra de Werth, Treinta y tres días. También se llamó, al parecer Carta a un amigo.
Lo cierto es que cualquiera de las obras de Saint-Exupéry podían ser ese requerido libro sobre la amistad. Aunque será difícil encontrar otra tan hermosa como ésta. Escrito en Nueva York en 1943, el texto es una lírica y emotiva exhortación a todos los exiliados franceses de la segunda guerra mundial, a la vez que un emocionante canto a la amistad que está por encima de conflictos y prejuicios. La amistad que se disfruta almorzando junto a un río y pensando en el futuro. El mismo futuro, por cierto, que su autor jamás llegaría a conocer.
Lo cierto es que cualquiera de las obras de Saint-Exupéry podían ser ese requerido libro sobre la amistad. Aunque será difícil encontrar otra tan hermosa como ésta. Escrito en Nueva York en 1943, el texto es una lírica y emotiva exhortación a todos los exiliados franceses de la segunda guerra mundial, a la vez que un emocionante canto a la amistad que está por encima de conflictos y prejuicios. La amistad que se disfruta almorzando junto a un río y pensando en el futuro. El mismo futuro, por cierto, que su autor jamás llegaría a conocer.