Infantil y juvenil

Cinco

Antonio Rubio y Óscar Villán

Gustavo Puerta Leisse
Publicada
Actualizada

Kalandraka. 2005. 10 págs. 5’76 e. (A partir de 1 año)

Hay un sentido rítmico y emotivo que subyace a la significación positiva que tienen las palabras. Esta materia afectiva a la cual nos referimos es común tanto a cierto tipo de literatura oral como al vínculo sensible que establece el bebé con el lenguaje. Las nanas, los corros, las retahílas, las adivinanzas o los trabalenguas están impregnados de este bagaje musical y sentimental. Sin embargo, parece que su fijación escrita rompe con esa energía vital que caracteriza su transmisión espontánea. Aun así, algunos poetas de destacada sensibilidad se han encaminado por este angosto sendero. Tal es el caso del clásico José Moreno Villa en Lo que sabía mi loro o de la versada Ana Pelegrín en Misino Gatino.

Antonio Rubio se ha adentrado en este territorio con cinco libritos que destacan por conseguir la sencillez sin renunciar a la complejidad. Su trabajo resulta honesto, sincero y pegadizo. Tres virtudes difíciles de conseguir y fáciles de perder en este campo. Las imágenes que óscar Villán ha realizado son, a nuestro parecer, su mejor trabajo como ilustrador: limpio, comunicativo y envolvente. Nos encontramos pues frente a una colección necesaria que aunque para muchos pase desapercibida, a otros nos alimenta y alienta.