Trasladar de un modo lúdico, y no exento de humor, vivencias o problemas inherentes al acto de la creación artística a las experiencias que tienen los niños cuando dibujan es un motivo que han tratado exitosamente ilustradores como Peter Reynolds (El punto, Serres) o Carlos Pellicer (Julieta y su caja de colores, FCE).
Louchard, conocido en España por las imágenes de Todo un Mundo (Anaya), nos ofrece una obra que se encamina en esa dirección. Destinado a prelectores, o a primeros lectores, explora el proceso artístico que realiza un pequeño cuando hace un dibujo para obsequiárselo a alguien. Sin embargo, el libro no se agota en esta lectura.
Las ilustraciones, apenas bosquejadas y a dos tintas, resultan muy atractivas, incluso en la edición española que no respeta el formato de este libro-álbum. Sin embargo, no sucede lo mismo con la traducción, pues es poco natural y entorpece la fluidez del texto. Esto lo apreciamos en el mismo título, que literalmente sería Toma, es para ti y evoca una expresión cotidiana que en los niños está cargada de resonancias afectivas. Nos encontramos, en definitiva, con una desafortunada versión que opaca un hermoso libro.
Louchard, conocido en España por las imágenes de Todo un Mundo (Anaya), nos ofrece una obra que se encamina en esa dirección. Destinado a prelectores, o a primeros lectores, explora el proceso artístico que realiza un pequeño cuando hace un dibujo para obsequiárselo a alguien. Sin embargo, el libro no se agota en esta lectura.
Las ilustraciones, apenas bosquejadas y a dos tintas, resultan muy atractivas, incluso en la edición española que no respeta el formato de este libro-álbum. Sin embargo, no sucede lo mismo con la traducción, pues es poco natural y entorpece la fluidez del texto. Esto lo apreciamos en el mismo título, que literalmente sería Toma, es para ti y evoca una expresión cotidiana que en los niños está cargada de resonancias afectivas. Nos encontramos, en definitiva, con una desafortunada versión que opaca un hermoso libro.