Image: El ladrón y la bailarina
Es un lugar común que los cuentos con hadas u ogros sean descalificados, argu- yendo para ello que tales seres en la realidad no existen. De igual modo, los finales felices son apreciados como desfiguraciones evasivas y moralizantes. Quienes así piensan no reparan en una de las principales virtudes de estas historias, a saber, que ellas le permiten al niño identificar y afrontar procesos y sentimientos que les producen angustia. Ahora bien, es cierto que existe un rico legado de obras inscritas en esta tradición. Sin embargo, las creaciones recientes suelen carecer del nivel simbólico y de la belleza de las clásicas y terminan siendo cursis y sensibleros.
No sucede así con El ladrón y la bailarina. La exploración del enamoramiento como la afrontación de la diferencia y robo de algo esencial, el miedo al rechazo y la consumación del amor como danza liberadora, son magníficamente tratados tanto por un texto poético rico en imágenes que evidencian rastros simbólicos y propician la identificación lectora.
No sucede así con El ladrón y la bailarina. La exploración del enamoramiento como la afrontación de la diferencia y robo de algo esencial, el miedo al rechazo y la consumación del amor como danza liberadora, son magníficamente tratados tanto por un texto poético rico en imágenes que evidencian rastros simbólicos y propician la identificación lectora.