Gonzalo Celorio durante la ceremonia de recepción del Premio Cervantes, celebrada como cada año en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Foto: Ballesteros / EFE

Gonzalo Celorio durante la ceremonia de recepción del Premio Cervantes, celebrada como cada año en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Foto: Ballesteros / EFE

Letras

Gonzalo Celorio recibe el Premio Cervantes: "México no puede disociarse de la historia y la cultura españolas"

El escritor mexicano ha recogido el galardón más importante de las letras hispánicas en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.

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Con la voz pendiendo de un hilo debido a las secuelas que le dejó un cáncer de garganta, el escritor mexicano Gonzalo Celorio ha pronunciado un bellísimo discurso en la ceremonia que este jueves, Día del Libro, le ungía con el Premio Cervantes. Comenzó con un emocionante arranque recordando la muerte de su padre, que en su lecho de muerte "quiso despedirse de cada uno de sus doce hijos".

Celorio era el undécimo de su descendencia, pero fue "el último en comparecer ante él". La familia no quiso que su hermana menor viviera esa experiencia. Su padre, que le escribió una carta de amor a su madre "todos los días", abrió los ojos cuando el escritor en ciernes se acercó a su cama. "Tú llegarás, hijo; si no puedes, yo te empujo", fueron sus palabras de despedida. Sesenta y cuatro años después, su hijo que le recuerda que hoy, el día que el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares se viste de honores para concederle el máximo galardón de las letras hispánicas, efectivamente llegó.

La consigna de tan conmovedor episodio presagiaba un discurso marcadamente autobiográfico. Sin embargo, todo lo que discurrió por estas lides tuvo que ver con la historia de sus antepasados, cuyas vidas inspiraron la narración de la trilogía formada por las novelas Tres lindas cubanas, El metal y la escoria y Los apóstatas, todas publicadas en Tusquets.

Tampoco ha faltado una elogiosa evocación a la obra del autor del Quijote. "El ingenio del escritor supera al de su personaje", ha asegurado, sin olvidarse de citar, a propósito, a autores como León Felipe, Cortázar, Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Alejo Carpentier, que también amaron a Cervantes.

León Felipe dijo que "el primero que se ríe de Don Quijote es Cervantes", recuerda el escritor, que ha aludido a la importancia del humor en su obra para señalar la influencia en la Rayuela de Cortázar. Carpentier no cree que sea una novela, sino mucho más, y Fuentes tuvo la perspicacia de apuntar que Cervantes unió en el Quijote todos los géneros literarios previos a su publicación.

Vargas Llosa destacó la importancia de la libertad en la obra cervantina. "La soberanía del individuo frente a la autoridad", añade Celorio, convencido de que "la novela cervantina rompe con todas las ataduras que pudieran aprisionar el género". La novela, felizmente, es "un género sucio", según el autor mexicano. "Ha podido recuperar en nuestros tiempos la impureza que le otorgó Cervantes", ha celebrado.

A propósito de los géneros, que tan orgánicamente se contaminan en la obra del autor del Quijote, Celorio ha abordado la tardía incursión de la literatura del yo en la prosa –"Ha tenido preminencia en la poesía lírica"– para encarar en su discurso el examen de su propia obra. "La novela, el ensayo, la memoria y la crónica son los géneros entremezclados en los que mi voz ha querido perseverar", ha explicado.

"Después de veinte años de navegación, atraqué en la Ítaca de mis antepasados", ha evocado el autor, cuyo propósito de contar la historia de sus ancestros se correspondía con el deseo de conocer sus orígenes y a sí mismo, según ha reconocido. "Intuí que sus vidas eran novelables, como bien mirado, cualquier vida lo es", y así fue tejiendo aquellas "historias de migración y de exilio", "de vicios inconfesables y amnesias enajenantes".

Para ello tuvo que "profanar diarios íntimos", según ha confesado. "Mis novelas me han dado a conocer sucesos pavorosos: adulterios escondidos, homicidios encubiertos, abusos pederastas...", ha dicho sin reparos, antes de detenerse en la trilogía citada.

En ella se da cuenta de la historia de su madre y sus dos tías, tres hermanas separadas por la Revolución cubana (Tres lindas cubanas), la de su abuelo Emeterio, cuyos hijos, los tíos del autor, despilfarraron su herencia en juego y alcohol (El metal y la escoria) y la del amigo de su familia que abusó de uno de sus hermanos cuando era niño (Los apóstatas). En fin, "la novela es el género indagatorio por excelencia y ejercerlo es de alto riesgo", ha dicho Celorio.

No ha olvido aludir a la relación entre España y México. En el plano histórico, lamentó "el proceso de desespañolización" tras la independencia política de México. "Mi país pretendió articular una literatura propia" en una lengua que "inopinadamente" sintió ajena, ha relatado. Pero "sin ella, ni México ni ningún otro país hispanoamericano habría podido configurar su nacionalidad".

Y es que "la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura españolas, que le son inherentes, con sus propias peculiaridades", ha aseverado. Tanto que "México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó, felizmente, el territorio de La Mancha".

Narrador, ensayista, cronista, editor, crítico literario y catedrático mexicano, director de la Academia Mexicana de la Lengua y figura central de la cultura editorial y universitaria en México, fue reconocido con el galardón más prestigioso de la literatura en español, dotado con 125.000 euros, "por la excepcional obra literaria y labor intelectual con la que ha contribuido de manera profunda y sostenida al enriquecimiento del idioma y la cultura hispánica".

El jurado, además, señaló que "su obra es al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana". Además, "ha consolidado una voz literaria de notable elegancia y hondura reflexiva en la que conjuga la lucidez crítica con una sensibilidad narrativa que explora los matices de la identidad, la educación sentimental y la pérdida", se añadía en el acta.