Ricardo Menéndez Salmón. Foto: Carlos Ruiz B.K.

Ricardo Menéndez Salmón. Foto: Carlos Ruiz B.K.

Letras

'Arca', de Ricardo Menéndez Salmón: una Odisea sobrenatural en el año 2030

La novela es un desafío a los límites de la imaginación, una mezcla de fábula distópica y 'thriller' fantástico cuyo protagonista tiene el don de revivir acontecimientos olvidados.

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Aunque tratemos de un escritor tan reconocido como Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971), conviene empezar la presentación de Arca por una de las citas (de André Gide) que preceden a la lectura, con la que advierte del envite al que asistiremos: no escribe para ciertos escépticos que niegan los hechos en cuanto se salen de lo corriente.

Arca

Ricardo Menéndez Salmón

Seix Barral, 2025
472 páginas. 22,90 €

Así reafirma su posición, pues toda su obra narrativa, sostenida durante veinte años, entre la prosa ensayística (Asturias para Vera, Un diálogo sobre W. G. Sebald, No entres dócilmente en esta noche quieta) y la ficción (La filosofía en invierno, Medusa, Horda), se rige por los principios de una conciencia constructiva del todo única y personal.

En Arca, además de retomar de manera sistemática inquietudes y preocupaciones que atañen al hombre contemporáneo, y de establecer un diálogo con los clásicos de la filosofía y del pensamiento (de Platón a Walter Benjamin, de Kafka a Borges), encara la realidad desde el compromiso con el lenguaje, generador de las más audaces imágenes, de ideas y de ficciones.

Todo se hace visible gracias a él: el dolor que cabe en una vida, el odio entre generaciones, el destino de una época, quiénes somos y en quién podemos convertirnos. Su erudición no le lleva a desentenderse de los lectores. Nos sabe de este lado, pero no promete consuelo ni acomodo.

“Habitamos un presente donde parecen haberse cumplido ya las distopías más influyentes del siglo XX”, leemos en esta inmensa novela, un desafío a los límites de la imaginación que propone una mirada diferente a la historia y a la ficción.

Una inmensa novela, un desafío a los límites de la imaginación que propone una mirada diferente a la historia

La historia, aquí, tiene que ver con la realidad problemática europea y su deriva, con el pasado que se diluye y un futuro que ya es presente. Con el hecho de que “la verdad es algo más complejo que una categoría epistemológica”. De ahí el tono serio, no exento de gravedad e ironía.

La ficción va más allá. Discurre entre géneros (fábula distópica, thriller fantástico) y adopta la forma de una “odisea” (literalmente) apocalíptica organizada en tres libros (Umbral, Grial, Memorial) abarcadores de episodios que registran el recorrido.

Viajamos desde la voz de un narrador que aúna otras voces y otras épocas, y se mueve en el espacio y en el tiempo por escenarios reales: Madrid, Delft y Venecia.

El héroe-protagonista goza (desde la adolescencia) de un “don” que le permite “revivir” acontecimientos olvidados. El precio fue alto, se desprendió de todos los afectos y atravesó umbrales impensables.

Su presente es 2030. El nuevo cliente es un fondo de inversiones y el encargo consiste en descubrir lo sucedido a uno de sus empleados, desaparecido sin dejar rastro.

Desde Venecia, mientras se hunde la ciudad más bella del planeta, instalado en el palazzo de 1550 donde se produjo la desaparición y desde donde inicia sus pesquisas, asistimos a un relato lleno de relatos…

Conocemos personajes con un pie en la historia y otro en la leyenda. Y se descifra ante nosotros una construcción cuya narrativa abraza dos supuestos: el mundo, para ser contado, debe encerrarse en un relato. Nuestra vida, para hallar sentido, tiene que poder ser contada.

Puede resultar abrumadora e hipnótica, provocar extrañeza y asombro, advertir que es el recorrido del mal y el dolor (dos asuntos esenciales) el que atraviesa la historia y la ficción.

Quienes han gustado de la obra de Menéndez Salmón, lo saben. Como saben de su inclinación a no claudicar, a dejar un resquicio para no desoír el anuncio del Oráculo advirtiendo que, tal vez, “también esto pasará”.