Leila Guerriero. Foto: David Arquimbau

Leila Guerriero. Foto: David Arquimbau

Letras

Leila Guerriero y 'Los suicidas del fin del mundo': jóvenes asolados por la violencia, sin futuro y sin ganas de vivir

Anagrama recupera la crónica de la escritora argentina, que relata el impacto que tuvo en un pueblo de la Patagonia el suicidio escalonado de doce jóvenes.

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La fusión entre la realidad y la ficción, propia de la cultura posmoderna, empieza a revelarse a partir de la segunda mitad del siglo XIX en la novela realista y naturalista, aunque más tarde afectó a la relación entre el periodismo y la literatura. A partir de los años cincuenta del pasado siglo XX, esa simbiosis es ya un hecho inocultable, como revelan algunas obras del género narrativo: Relato de un náufrago (1955), de Gabriel García Márquez, y, sobre todo, A sangre fría (1966), de Truman Capote.

Los suicidas del fin del mundo

Leila Guerriero

Anagrama, 2026
216 páginas. 18,90 €

Si en la primera el autor colombiano cuenta la historia de Luis Alejandro Velasco, el tripulante de un buque militar que cayó al mar y estuvo varios días a la deriva; en la segunda se narra el asesinato de la familia Clutter, que cometieron Eugene Hickock y Perry Smith en 1959.

Ambos trabajos –fundamentalmente A sangre fría– inauguraron un género que el mismo Capote denominó non fiction novel, y se publicaron originalmente en la prensa de forma seriada: el de García Márquez en El Espectador de Bogotá y el del estadounidense en The New Yorker. Solo más tarde, y debido al éxito que obtuvieron (en el caso del Nobel quizá también a la exigencia editorial), vieron la luz en forma de libro.

Los suicidas del fin del mundo, de la periodista y escritora Leila Guerriero (Junín, Argentina, 1967), se inscribe en la misma línea de literatura documental. La obra es una crónica (de hecho, tiene como subtítulo Crónica de un pueblo patagónico) que se editó originalmente en 2005. En ella se cuentan los hechos acontecidos en Las Heras, una localidad de la provincia argentina de Santa Cruz, en la región de la Patagonia. La ciudad surgió de la nada con la llegada del ferrocarril en 1909 y creció con el auge de la actividad petrolera a partir de los años cincuenta.

Con el tiempo, aquel espacio próspero, creado de forma artificial, vivió su ocaso por la privatización de la petrolera, pero todavía habría de deteriorarse mucho más, porque a finales de los años noventa la ciudad se vio sacudida por el suicidio escalonado de doce jóvenes, unos sucesos desgraciados cuyos habitantes no sabían cómo interpretar.

En el libro, Leila Guerriero despliega sus cualidades como narradora, bien conocidas a este lado del Atlántico por sus artículos en El País, sus breves apuntes orales (las literarias "píldoras") de fin de semana en la Cadena Ser y algunas de sus obras, entre las que destaca La llamada (2024) por ser la última publicada y porque obtuvo varios premios. En ella se cuenta el secuestro y tortura de Silvia Labayru, a quien Guerriero entrevistó durante dos años para poder contar su historia.

También en Los suicidas del fin del mundo la autora mantuvo conversaciones con los familiares y amigos de los fallecidos y con otros vecinos, al igual que hiciera Truman Capote para componer A sangre fría.

Con voz objetiva, algo melancólica y apenas audible, Leila Guerriero muestra una sociedad supersticiosa y desencantada en la que es difícil crear lazos comunitarios.

Las Heras es un pueblo sin arraigo en el que los jóvenes carecen de futuro; un lugar caduco habitado por individuos sin cultura, a menudo traumatizados desde la niñez; por hombres alcoholizados que agreden a las mujeres y por mujeres que tienen hijos en la adolescencia; por familias en las que los padres abandonan el hogar; por individuos que atacan sexualmente a niños; por gente ignorante, embrutecida y torpe.

Los suicidas del fin del mundo muestra, pues, un mundo trágico y violento, plenamente vigente.

Veinticinco años de extrañeza

Coincidiendo con la recuperación de Los suicidas del fin del mundo, Alfaguara presenta Frutos extraños, antología definitiva de las mejores crónicas de la periodista argentina escritas en los últimos 25 años. En ellas arroja una mirada distinta, rigurosa, documentada y muy literaria, sobre sucesos y personajes como la madre que mató al fruto de su violación, o el mago manco.