Jesús Aguado. Foto: Cosmopoética

Jesús Aguado. Foto: Cosmopoética

Letras

El nuevo poemario de Jesús Aguado: palabras como imanes y una defensa de la alegría de vivir

'Dulce fruta que nace al borde del abismo' es un libro abundante y lleno de luz, con un vitalismo risueño.

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El gusto por lo serial sostiene buena parte de la obra de Jesús Aguado (Madrid, 1961, aunque instalado en Barcelona desde hace años), y vuelve a estar muy presente en su nuevo libro, este Dulce fruta que nace al borde del abismo que toma su título del poeta clásico hindú Damodara Gupta.

Dulce fruta que nace al borde de un abismo

Jesús Aguado

Eolas, 2025
160 páginas. 16 €

Libro abundante y lleno de luz, se abre con dos series que son caras opuestas de una misma moneda, Eros y Tánatos: en la primera, la invocación "los miro y están listos" despierta un torbellino de imágenes para celebrar la unión de los amantes, y en esa unión está implicado el mundo entero, su flora y fauna, las joyas y enseres y prendas que enmarcan el acto amoroso: "los miro y están listos para hacerse / y deshacerse enteros pieza a pieza / no mecanismo sino imantación / no un engranaje sino un estallido".

La corriente del endecasílabo se remansa en la segunda serie, Libro del testigo, donde la fórmula del "Tú, viajero, detente" genera una colección de epitafios que oscilan entre lo sapiencial y lo humorístico, la imprecación violenta y el consejo afable.

Y todo remite a ese vitalismo risueño que es el sello característico de esta obra, de su vocación de movimiento: "Viajero, calla y sigue, no te pares. / Mientras puedas andar no te detengas. / Un paso que no di y aquí me ves".

Otras series integran las cuatro partes del libro, como "Kali", plegaria que pide a la diosa hindú el don de la "desposesión", lejos del peso del temor o el deseo; o un hermoso "Elogio de la lentitud y de los borradores" que superpone variaciones sobre el verso "Mientras tú lentamente".

El libro se cierra con dos poemas-ensayos, el último de los cuales, "Niño y trompo", toma el haiku homónimo de Octavio Paz para hacer una defensa de la vida como alegría y "apuesta política por la inocencia". Un conjunto deslumbrante.