María Fasce. Foto: Lisbeth Salas

María Fasce. Foto: Lisbeth Salas

Letras

'Las vidas de Elena', de María Fasce: dos mujeres unidas por la tristeza y la muerte

Cada una de las protagonistas de esta novela tiene un motivo para querer acercarse a la otra porque ambas arrastran un tormento profundo.

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Seguramente no hay nada peor que perder un hijo. Sobre este tema trata Las vidas de Elena, cuya autora es una mujer polifacética. María Fasce (Buenos Aires, 1969) ha trabajado como traductora, como periodista y como crítica literaria y cinematográfica, y en la actualidad es la directora literaria de las editoriales Alfaguara, Lumen y Reservoir Books, del Grupo Penguin Random House.

Las vidas de Elena

María Fasce

Almadia, 2026
200 páginas. 18,90 €

Pero también es conocida por sus publicaciones, entre las que se cuentan algunas novelas –La naturaleza del amor (Emecé, 2008) y La mujer de Isla Negra (Alianza, 2015) son buenos ejemplos–, y libros de relatos como La felicidad de las mujeres (Planeta, 2000) o A nadie le gusta la soledad (Emecé, 2007). La novela y el cuento, pues, son géneros que ella combina con naturalidad.

Fasce es una escritora intimista y delicada cuya literatura se desarrolla hacia el interior, lo que significa que contiene más de lo que aparentemente revela en la superficie. Ya lo demostró en La mujer de Isla Negra, donde recreaba episodios de la vida de Pablo Neruda contados por Elisa, una adolescente que sirve en su casa y que es testigo mudo de sus infidelidades. Y lo corrobora de forma amplificada en Las vidas de Elena.

La novela empieza con una escena de aeropuerto en la que una mujer –Lina– recoge la maleta de otra –Elena– (la relación fonética entre los nombres no es baladí) de la cinta transportadora de equipajes, no sabemos si de forma deliberada o confundida, porque las dos valijas son prácticamente iguales. Elena, que la ve, no hace nada por evitarlo y, a partir de entonces, vivirá con enseres ajenos, una forma como otra de evadirse de su realidad.

Pasado un breve periodo de tiempo, Lina y Elena se encuentran y se reconocen sin decírselo. Cada una tiene un motivo para querer acercarse a la otra porque ambas arrastran un tormento profundo, el que nace tras el fallecimiento de alguien muy querido.

En 'Las vidas de Elena' María Fasce se adentra en una realidad tenebrosa y desgarradora, y sale victoriosa del envite

A Lina se le murió su hermana, muy parecida físicamente a Elena, y Elena, que es la narradora de la historia, acaba de perder a Irene, su única hija. Las dos sobreviven a la devastación. Lina atenúa el dolor en el trabajo y bebiendo whisky, y Elena intenta salir a flote tratando de recuperar el pulso como ilustradora. Para ello cuenta con el amparo de Rosa, su amiga y terapeuta, que la asiste incluso cuando está ausente.

En Las vidas de Elena María Fasce se adentra en una realidad tenebrosa y desgarradora, y sale victoriosa del envite. La escritora explora los sentimientos tras una pérdida lacerante que deja a dos mujeres desoladas y vacías, completamente arrasadas.

La muerte es el asunto central de Las vidas de Elena (además de las referencias a las dos muchachas, hay numerosas alusiones a personas fallecidas), pero, a pesar de ello, Fasce no permanece anclada en el dolor. Por el contrario, se adentra en los vericuetos de quien procura salir de él, aunque esté condenada de antemano a fracasar.

Elena repasa lo que hizo el día de la muerte absurda de Irene, pero también visita el Rijksmuseum en su viaje a Ámsterdam para alejarse de Madrid, compra bulbos de tulipán como parte de la terapia, acude a sesiones de baile interminables, se enreda en relaciones inanes, toma las pastillas que le ha recetado Rosa e incluso regresa a Palermo en busca de Sergio y, de paso, relata una historia sorprendente que ocurrió en Sicilia, hace ya mucho tiempo, cerca del mar.

En la novela, la autora argentina mezcla espacios, tiempos –antes de Irene y después de Irene–, recupera el Holocausto como ejemplo de tortura máxima y testimonia el valor catártico de las amistades femeninas.