Silvia Laforet. Foto: Archivo de la autora.

Silvia Laforet. Foto: Archivo de la autora.

Letras

'Quién cuidará de ti', de Silvia Laforet: una novela cruda y emocionante sobre la amistad en la enfermedad

La autora madrileña presenta en esta desoladora obra una historia sobre dos amigas que se reencuentran por una tragedia tras treinta años separadas.

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La novelista, narradora y ensayista Silvia Laforet (Madrid, 1969) cuenta en Quién cuidará de ti una historia concentrada e intensa acerca de las relaciones humanas. Refiere por qué se rompió un trato amistoso íntimo de la juventud y cómo se reanudó tal vínculo estrecho 30 años después de forma inusitada.

Quién cuidará de ti

Silvia Laforet

Tres Hermanas, 2025. 188 páginas. 18 €

En aquel tiempo pretérito, una de dos amigas fue la responsable involuntaria de la muerte del hijo de la otra. Por ese motivo se produjo la ruptura total y de ahí vino el sentimiento de culpa que atenazó a la causante de la desgracia desde el desventurado accidente.

Tras tres decenios de incomunicación absoluta, reaparece la amiga distanciada por aquella muerte. La narradora anónima recibe un correo electrónico con un mensaje perentorio de la también anónima amiga en el que le comunica su enfermedad terminal, le dice que la necesita y le pide con tintes de exigencia que la cuide.

Le explica que le da miedo la nueva quimioterapia y no sabe si en algún momento no tendrá “que limpiarle el culo”. La enferma ingresa en el hospital y así llega, sin mucho tardar en el relato, el núcleo anecdótico, los tres meses que convivirán ambas en el centro médico. Laforet detalla con parsimonia pero con vivacidad el proceso de la enfermedad hasta el desenlace fatal.

Paso a paso, y en secuencias narrativas muy cortas y expeditivas que acentúan la impresión de rapidez, se suceden las fases del internamiento: un fallido tratamiento, un progresivo deterioro de la enferma, su ingreso en cuidados paliativos y la muerte.

En este tiempo la amiga sana exterioriza su sentimiento de culpabilidad, que compensa con abnegada dedicación.
Estas vivencias se condensan en el motivo central de la novela, las exigencias de ser cuidadora, realzadas por el contraste con el comportamiento rutinario o esquivo de los allegados del otro enfermo de la habitación.

Silvia Laforet despliega muy oportunos recursos para ahondar en los sentimientos de las protagonistas y con ello consigue unas penetrantes estampas psicológicas.

Además, este retrato de interiores abarca además otros análisis, de la amistad y de la complejidad de los afectos, sobre todo, y de la soledad, la maternidad y el paso del tiempo.

Esta dimensión intimista de la novela incluye también, por otra parte, una mirada al mundo exterior, un fresco pintado con trazos fuertes tanto de las arduas imposiciones que dicta el cuidar de otra persona –incluso si se trata de una actividad profesional, encarnada en la hija de la amiga sana– como de la necesidad de ser cuidado. En fin, en todo el libro planea, asimismo, el espectro de la muerte.

Laforet ha escrito una obra desoladora que evidencia qué seres desvalidos e insuficientes somos

Esta gavilla de asuntos en torno al motivo que subraya el título del libro adquiere una perspectiva de gran amplitud porque en última instancia lo que la novela afronta es la suma precariedad de la condición humana.

En este sentido, Laforet ha escrito una obra desoladora que evidencia qué seres desvalidos e insuficientes somos.

Se encarga de transmitirlo una prosa directa y antirretórica, pero muy expresiva, adornada con esporádicas imágenes, de léxico seleccionado con precisión y de sintaxis poco compleja para que la exposición fluya a buen ritmo.

Se dice que la literatura sirve, entre otros fines, para ponernos frente al espejo que nos devuelve nuestra imagen verdadera. Quien no quiera tener tal experiencia, hará bien en no leer esta excelente novela; esta novela cruda, áspera y emocionante.