Fotograma de la serie 'Cromañón', basada en la tragedia.

Fotograma de la serie 'Cromañón', basada en la tragedia.

Letras

Camila Fabbri revive la tragedia del incendio en la sala argentina donde murieron casi 200 jóvenes

La escritora mezcla sus propios recuerdos y los de su familia con los de supervivientes y amigos del colegio en 'El día que apagaron la luz'.

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Hay sucesos que marcan generaciones y quiebran vidas y certezas, como la tragedia del Madrid Arena o la de la sala Alcalá 20 en España. En la Argentina más reciente, ese episodio traumático ocurrió el 30 de diciembre de 2004 y fue el incendio de la sala República Cromañón, en el que murieron 194 jóvenes entre los trece y los treinta años y hubo más de 1.400 heridos durante el concierto del mejor grupo de rock barrial del país, Callejeros.

El día que apagaron la luz

Camila Fabbri

Anagrama, 2025
176 páginas. 18,90 €

La novelista, editora y cineasta Camila Fabbri (Buenos Aires, 1989), entonces una adolescente de quince años que adoraba la formación liderada por Patricio 'Pato' Fontanet (como cientos de miles de jóvenes de todo el país), no estuvo allí ese día, pero sí el anterior, ya que la tragedia se produjo en el último de los tres conciertos que dio la banda en una sala abarrotada durante tres días consecutivos.

Aunque al principio del concierto se había pedido a los asistentes que no lanzaran bengalas, cuando la banda interpretaba la canción Distinto, que comienza así: "A consumirme, a incendiarme, a reír sin preocuparme, hoy vine hasta acá", una candela incendió la lona inflamable que recubría el techo del lugar.

Camila Fabbri. Foto: Sebastián Arpesella

Camila Fabbri. Foto: Sebastián Arpesella

De inmediato, un gigantesco cuadrado de fuego cayó del techo, abrasando a parte del público. Lo peor es que tras la lona estaba el panel acústico, una gruesa capa de un material similar a la gomaespuma, para aislar el sonido del lugar. Y ese material contenía ácido cianhídrico (cianuro de hidrógeno), lo que provocó la mayoría de las muertes por asfixia.

Además, las puertas de emergencia estaban cerradas con candados y cadenas para evitar que se colase nadie, aunque la sala reventaba de adolescentes. De hecho, aunque el aforo permitido rondaba los 1.500 espectadores, se calcula que en el momento del incendio se amontonaban casi 5.000.

Dieciséis años después, en 2020, Camila Fabbri decidió rendir homenaje a las víctimas y a toda su generación con El día que apagaron la luz, novela de no ficción inédita en España.

Se trata de una suerte de crónica de tiempos más inocentes y felices, según la autora, consciente de varios detalles: "Que la libertad de esos años nunca más volvió. Que tuvimos una adolescencia privilegiada porque pudimos movernos por la ciudad hasta el hartazgo. Y naufragar, también. Que las nuevas medidas de seguridad domesticaron las juventudes que vinieron después".

Este relato coral, emocionante y lleno de oscura poesía, retrata a una juventud argentina rota

Como si de una Svetlana Aleksiévich porteña se tratase, la narradora argentina mezcla sus propios recuerdos y los de su familia con los de supervivientes y amigos del colegio o los de verdaderos desconocidos. La evolución dramática de la historia avanza en círculos concéntricos, desde quienes estuvieron más alejados de la tragedia hasta los que la vivieron directamente, dotando a la novela de creciente tensión.

Así, además de Camila está Yanina, Nina, que cuando tenía 14 años vio una chispa creciendo en el techo de Cromañón y que ahora solo busca cambiar para alejarse, mientras confiesa: "A los quince años no pensás en la muerte. De repente, tuvimos que pensarla. Éramos muy chicas para entender".

Los testimonios se suceden: Manuel, el novio de Camila, ahora un reconocido productor musical; Julia, amiga de Santiago, un chico que temía que un ovni lo secuestrase y que no salió vivo de Cromañón; Joaquín, Nahuel, Mauri, Vera...

Las historias con final feliz o desdichado se acumulan pero Fabbri logra evitar tanto los excesos truculentos como la frialdad del testigo impasible. Cada página de este relato coral, emocionante y lleno de oscura poesía, sobrecogedor y contenido, retrata a una generación que vio cómo se quebraban para siempre sus sueños una noche de diciembre.