Andrés Ortega Klein. Foto: Cortesía de Fundación Telefónica.

Andrés Ortega Klein. Foto: Cortesía de Fundación Telefónica.

Letras

'Sé agua', la ambiciosa fábula tecnológica de Andrés Ortega sobre la identidad en tiempos de inteligencia artificial

Analista de la era digital y sus riesgos, el autor madrileño presenta un singular 'thriller', distópico y futurista sobre un mundo dominado por la IA. 

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Este título, Sé agua, va más allá de una fórmula imperativa a la que es difícil resistirse, no por proponerse como una orden inexorable, más bien por percibirse como una recomendación para protegerse frente a un futuro digitalizado y complejo.

Sé agua

Andrés Ortega Klein

Alianza, 2025. 248 páginas. 19,95 €

Pese a su brevedad, propone un lema que convoca un sistema de vida cautivador por encarnar la metáfora de una filosofía de vida basada en la adaptabilidad y la fluidez necesarias para navegar por ese sistema virtual en construcción que es el metaverso.

Sé agua es un título acertado que va encontrando justificación y sentido en la voz narradora del singular thriller, distópico y futurista, al que asistimos.

Un thriller que se desarrolla en un mundo físico desde el que acceder a otros mundos virtuales, entre identidades cambiantes y situaciones advertidoras de los riesgos de las IA.

No es, por tanto, una intriga policial al uso, aunque la peripecia detectivesca vertebra una acción al servicio de una novela discursiva, inspiradora de reflexiones inquietantes.

La voz pertenece al protagonista, Seth Carbonell, un joven “tecnólogo cognitivo” en desacuerdo con las “mejoras genéticas” a las que le han sometido sus padres.

Tras “un tropezón laboral” y tras vivir el suicidio de su padre, decide perderse por el espacio virtual con un alias que le permite inmiscuirse en diferentes ambientes, con clara conciencia de que en ese mundo nadie conoce a nadie.

Cuando arranca la acción, trabaja, accidentalmente, como camarero, y una noche, frente a la barra de un bar, ve morir a tres directivos chinos, víctimas de un posible atentado que nadie parece reivindicar.

Novela ambiciosa en la que aciertos y riesgos van compitiendo en un discurso inteligente y rico

Frente a la incertidumbre que le rodea, adoptó el lema “sé agua”, defendido por Bruce Lee: “Vacía tu mente. Sé como el agua. Sé sin forma”. Y lo convirtió en leit motiv de su vida.

Su relato lo construye sobre lo vivido en la realidad real, donde las crecientes tensiones entre Occidente y Oriente adquieren nuevas dimensiones, y lo derivado de su peripecia en Tlön, el universo ficticio inventado por Borges (verdadero precursor del metaverso), aquí el mundo virtual del que Seth entra y sale para sus afanes.

Los dos universos son necesarios, si acepta la propuesta de colaborar con la Interpol como detective, para desenmascarar a los autores del triple crimen.

En esta idea se inspira la segunda novela del escritor, analista y periodista Andrés Ortega (Madrid, 1954), para albergar una trama en la que tienen cabida asuntos que en nada nos son ajenos.

Estudioso de los impactos en la sociedad de internet y la inteligencia artificial, vuelca aquí el conocimiento de quien ha discurrido sobre los conceptos que maneja y los riesgos que conllevan.

La presenta como una ficción mayúscula en el sentido borgeano de la palabra, una trama densa e intensa, cargada de significados, planteada casi como un sinuoso laberinto de mundos que van incorporando personajes, y oportunos dilemas morales sobre la defensa de un universo plural, el papel de la justicia (“eficaz pero no justa”), el ecoterrorismo, el poder de la palabra a la hora de mover emociones, el discurso del odio…

El resultado es ambicioso, pues aciertos y riesgos van compitiendo en un discurso inteligente y rico, colmado de sabias digresiones que, si bien engrandecen el tono discursivo, pueden resultar abrumadoras. Valga como aviso para posibles navegantes de esta parábola digna de un gran tecnólogo y un gran humanista.