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Letras

El eco de la piel

Esta novela de Elia Barceló es un relato realista, inmenso y arriesgado

3 junio, 2019 05:44
Ediciones Roca. Barcelona, 2019. 320 páginas. 18,90 €. Ebook: 9,99 €

De todos los materiales narrativos con los que Elia Barceló (Alicante, 1957), reconocida autora de best sellers internacionales (El secreto del orfebre, El color del silencio, …), nutre su última novela, uno resulta especialmente sugerente. Es una idea que sirve de hilván interno a un entramado novelesco de importante magnitud por todo lo que pretende abarcar, que va mucho más allá de contar la vida de la supuesta primera mujer que forma parte de la Asociación de fabricantes de calzado en España, Ofelia Arráez, cuya historia se remonta a los primeros años de la Guerra Civil española y se extiende hasta nuestro siglo. Y va más allá porque entre el relato de lo que podría ser la biografía de una mujer desde sus humildes orígenes en un pequeño pueblo agrícola (Monastil) hasta el final de su vida, convertida en una empresaria de prestigio, pionera de la moda, se incluye el de los cambios políticos, económicos y sociales y el de unas vidas marcadas por el silencio, el miedo y la venganza. Y porque su proyecto de biografía plana cambia de signo al optar por investigar documentos que proporcionan la justa dosis de intriga y misterio, necesaria para impedir que las curvas de la novela (que las tiene) interrumpan el interés que despierta.

Al cambiar de signo, surge un verdadero dilema moral para la responsable del encargo. Porque siendo ella del mismo pueblo no puede evitar curiosear en el personaje, y al investigar surgen los contornos del pasado, resultado de la necesidad de escuchar a quienes puedan proporcionar información. Y de ahí la inevitable cuestión: ¿mentir u omitir? Y otras, que van aportando planos que agrandan al personaje: la culpa, la memoria, la verdad, la identidad, la vanidad, el dinero y la ilusión de poder.

El eco de la piel es, así, un relato realista, inmenso y arriesgado, en el que alternan sus voces un narrador omnisciente y la primera persona de Sandra. Y su mejor recurso es el afán de esta por confrontar puntos de vista mezclando los materiales narrativos que van creando la memoria de Ofelia. Entre ellos, fragmentos de un libro de otro personaje, la enigmática diseñadora estadounidense Selma Plath. De ella es la idea de que estamos hechos de palabras, propias y ajenas. Y de que son las ajenas las que tejen recuerdos convirtiéndolos en la historia de una persona, de un pueblo, de un país: “las que nos hacen permanecer en el recuerdo de los demás o morir para siempre”. De ahí la razón de que lo que debía ser una biografía a medida no deje de serlo, pero la historia que la acoge sea una reivindicación de la memoria construida con las palabras de unos y otros.