Image: Federico Axat, la ingeniería del thriller

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Letras

Federico Axat, la ingeniería del thriller

Ediciones Destino publica en su colección Áncora y Delfín Amnesia, la última novela del autor de best-sellers argentino

21 septiembre, 2018 02:00

Federico Axat

Federico Axat (Buenos Aires, 1975) se encuentra en un momento dulce, gracias a la publicación de sus novelas y a una próxima adaptación cinematográfica en Hollywood de una de ellas, La última salida (2015). Con los derechos de sus obras (Benjamín, 2010; El aula 19, 2012; El pantano de las mariposas, 2013) vendidos a 35 editoriales de todo el mundo, el autor argentino, ingeniero de profesión original, puede sentirse orgulloso de haberse convertido en uno de los referentes del thriller en español más relevantes.

Su último trabajo, Amnesia, publicado por Ediciones Destino en su colección Áncora y Delfín el 18 de septiembre, narra la angustiosa situación en que se ve sumergido un hombre que despierta, presa de la amnesia, en el salón de su domicilio con el cadáver de una joven a su lado.

Pregunta.- ¿Qué conduce a un ingeniero profesional a la creación literaria?
Respuesta.- Yo estudié ingeniería civil, y me gusta pensar que en la construcción del thriller y en la forma en que las piezas encajan hay algo del ingeniero, por lo menos lo racional que hay detrás. No sé si necesariamente es así, pero sí me gusta pensar que es algo donde esos dos mundos se unen.

P.- Hablemos de esa ingeniería del thriller, ¿cuál es el método creativo por el que construye sus novelas? ¿Sigue una línea argumental preestablecida o improvisada?
R.- Cuando uno lee mis tramas, con esa armonía y ese cuidado de que no haya cuestiones azarosas y de que todo encaje, podría pensar que hay una planificación exhaustiva por mi parte y un guion que sigo a la hora de escribir. Eso no es así, y parece contradictorio. Normalmente mis historias nacen de algún detonante, de algún planteamiento inicial, como es el caso de Amnesia, y es allí cuando empiezo a escribir, sin conocer demasiado del argumento. Voy descubriendo la trama a medida que avanzo, lo que me obliga a volver atrás muchas veces y reescribir. Porque ese descubrimiento no es lineal: voy avanzando y voy descubriendo otros caminos que quiero explorar. Esto deja muchas capas hasta que llego a la historia final. Además, siento que cuanto más tiempo tenga la historia en su forma plástica, sin cerrar, más posibilidades tengo de hallar la mejor forma de seguir adelante. Me gusta permitirme mantener abierta la historia todo el tiempo posible. Por no decir que esto me acerca mucho a la perspectiva del lector, pues ni yo mismo sé hacia dónde voy.

P.- Esa forma de redacción debe llevarle a conocer a la perfección cada una de sus obras…
R.- Sí, claro, y, además, la lectura que hago después de haber terminado la historia me permite consolidar la versión final. Porque, verás, cada libro me ofrece multitud de posibilidades, multitud de caminos que explorar, y muchos de ellos han permanecido en mi cabeza durante meses, hasta que han sido superados por otros. Me ha pasado alguna vez algún desliz, en que alguien me ha hecho alguna pregunta y entonces yo he respondido con algo que no quedó en la versión final. Tiene que haber mucha revisión de mi parte. Siempre llega un momento, en todas mis novelas, en que acabo hastiado de la historia.

Un universo a su medida

P.- Benjamín (Suma de Letras, 2010), El pantano de las mariposas (Ediciones Destino, 2013) y, ahora, Amnesia, transcurren en una ciudad ficticia, de nombre Cardinal Falls. ¿Qué tiene de especial ese lugar que lo convierte en un escenario tan apropiado para su literatura?
R.- Si bien mis novelas son autoconclusivas, me encanta crear ese universo donde no sólo los lugares son comunes, sino que también aparecen personajes o guiños a otros textos. Y a medida que pasan los libros, ese universo se va expandiendo y voy encontrando lectores que reconocen a ciertos personajes. Eso es algo que me fascina mucho, porque uno siempre tiene dudas, a la hora de incluir a personajes de otro libro, de si el lector recordará ese detalle. Es muy reconfortante darse cuenta de que es así.

P.- ¿Podemos ver en esos guiños que componen un único universo la antesala a una saga literaria? ¿Has creado algún personaje que te anime a seguir escribiendo sobre él?
R.- Sí, hay personajes que en algún momento volveré a abordar y que probablemente sigan siendo protagonistas. Me gustan mucho las sagas que tienen como hilo conductor a los personajes pero cuyas historias son autoconclusivas. No me gusta tener que atar al lector a que haya tenido que comprar el libro anterior. Me parece hasta peligroso desde el punto de vista del mercado. Pero creo que se pueden hacer cosas muy interesantes con personajes que hayan aparecido en algún libro anterior. Para mí, el caso de Michael Connelly con su detective Bosch me parece el ejemplo perfecto. Puedes leer todos los libros de corrido o salteados, que los vas a disfrutar igual.

P.- ¿Con qué género se siente más identificado: el thriller en español o el anglosajón?
R.- Mi forma de escribir se parece más a un thriller anglosajón, no sólo por las localizaciones en que se ambientan las historias, sino por las inspiraciones que tiene y por el lenguaje cinematográfico que tanto ha influido en mi obra. En ese sentido, no sé si lo que escribo es representativo o no de la literatura en español. Me gusta mucho un autor español con quien me considero muy hermanado por el género que cultivamos, por el número de novelas que tenemos publicadas y por nuestra edad: Paul Pen (Madrid, 1979). Siempre resalto que tiene un potencial altísimo, porque es alguien de cuya lectura disfruto y aprendo mucho. Y sólo se aprende de aquellos que, o tienen mucha trayectoria, o son muy buenos. En España hay muy buenos autores de thriller, en Argentina no tantos. En cualquier caso, esperemos que haya género para rato.

P.- ¿Qué autores le impresionan más? ¿Cuáles influyen en su obra?
R.- A mí el autor que más me ha marcado es Stephen King. Es algo así como una obviedad para los de mi generación, porque todos lo hemos leído y parece un lugar común, pero es que es la verdad. A la edad en que me estaba formando como lector, casi que lo leía en exclusiva porque durante tres o cuatro años no leía otra cosa. Además de eso, me sentí conectado de a él de una forma especial. No sé si me habría podido sentir así con otro autor, probablemente sí, pero la realidad es que sólo estaba él, sólo lo leía a él, y me cautivó. Sus tramas son totalmente diferentes a lo que yo escribo, porque no se caracterizan por los finales, ni por los giros: son libros tensos, que a veces navegan por aguas que no conducen a ningún lado. Simplemente, sus personajes emprenden un viaje en que los acompañamos hasta el final.

P.- La última salida pronto será adaptada al cine, y por Hollywood, ni más ni menos. ¿Cuáles son sus sensaciones?
R.- Si bien soy un entusiasta del cine en general, conozco muy poco de lo que es una adaptación, así que me mantengo al margen. Sé que hay un boceto de guión, y que el proyecto está "estancado" a la espera de que se dé luz verde, pero no sé mucho. Ni siquiera he leído el guión. Me provoca mucho vértigo saber que hay un proyecto de una adaptación de una novela mía. Trato de no pensar en ello, y creo que es la mejor estrategia porque el contrato se lleva mucho tiempo, y son tiempos muy largos, y si me genero expectativas con ello, particularmente creo que no lo pasaría bien. En definitiva, yo soy escritor, a eso me dedico, y mi satisfacción proviene de lo que escribo y de ver el resultado en los lectores.

En los agradecimientos de Amnesia, Federico Axat confiesa que fue a raíz del inesperado fallecimiento de su padre, aquejado de un cáncer lingual controlado, cuando la idea de su última novela terminó de germinar. "El comienzo de este libro ya estaba en mi cabeza en ese tiempo", explica en el cierre de la edición publicada por Destino. "Pero fue durante ese viaje [al hospital] cuando terminó de gestarse".

P.- ¿Cómo influyó ese trágico acontecimiento en la concepción de Amnesia?
R.- Mi relación con mi padre siempre fue muy particular, especialmente en torno a la literatura. Él era ingeniero, al igual que yo, y era uno muy bueno. Era muy difícil que yo, en una profesión en que él llevaba muchos más años de experiencia que yo, pudiera hacer algo que él no hubiera logrado antes. Por eso, si bien yo no me volqué en la literatura como una forma de mostrarle nada, porque era simplemente mi camino, sí que conseguí ese reconocimiento que los hijos esperan de sus padres. Yo lo hice a través de la literatura, lo cual es algo que jamás habría imaginado. Eso generó una relación entre nosotros de cierta igualdad. Por ello, para mí la literatura representa, cuando él estaba vivo, un motivo de orgullo para él. Eso hace que me esfuerce de una forma especial. En este libro, él está presente de muchas formas, y eso es algo que me guardo para mí mismo y para mis seres queridos, porque los que lo conocimos vamos a detectar muchas cosas de él. Casi todos los personajes varones contienen algún detalle de su personalidad, a veces algún detalle, otras, algo más representativo. Son pequeños homenajes que he incluido en el libro. Pero sí es real lo que cuento en la nota. Sí que tenía la idea del principio, el despertar junto a un cadáver, pero no fue hasta que surgió ese giro que aparece más adelante, que llegó cuando murió mi padre, cuando me di cuenta de que tenía una novela. Necesitaba esa idea somera, aunque fuera algo que habría de pasar en un futuro, para reconocer que había una novela.

P.- Publica novela, Amnesia, y se está gestando una adaptación cinematográfica de La última salida. ¿Y ahora qué? Parece que ha tocado techo…
R.- (Ríe) Siento, y con total humildad, que aún me falta mucho por aprender. Siento que con estos libros he consolidado un poco el género en que me muevo, mi voz, pero ésas son cosas que requieren esfuerzo y trabajo. En este libro, personalmente, con respecto a La última salida, en que varios personajes secundarios se desdibujaban un poco, me propuse otorgar algo más de fuerza a los personajes, prestarles algo más de atención. Me parece que en un thriller, donde la trama es lo más importante, con sus giros y el final, también están los personajes. Y si éstos no generan emoción, empatía con el lector, las sorpresas y los giros no funcionan correctamente. Por eso, en este libro quise encontrar el equilibrio entre los personajes y la tensión argumental. Ése es el tipo de desafíos que me planteo en el futuro.