Antonio Sansano, Daniel Albaladejo y Antonio Hortelano en un momento de 'La barraca'. Foto: Javier Naval
Magüi Mira regresa a la raíz en 'La barraca' con una versión contemporánea y física
La directora, actual presidenta de la Academia de las Artes Escénicas, dirige en el Fernán Gómez la versión teatral de la novela de Vicente Blasco Ibáñez.
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En 1898, Vicente Blasco Ibáñez ya alertó en La barraca sobre muchos de los problemas que azotan el campo hoy. De la dureza de la tierra, a la precariedad, la dificultad de llegar a fin de mes o los desahucios, el autor de Cañas y barro o Entre naranjos abordó, entre estos y otros asuntos, los enfrentamientos entre distintos miembros de la clase trabajadora, el arraigo por la tierra y el sempiterno miedo al de fuera.
Ambientada en una huerta valenciana del siglo XIX, narra la historia de una barraca abandonada que siempre había pertenecido a los Barret. Expulsados de allí por no poder pagar su arrendamiento, sus vecinos se han prometido, en solidaridad con ellos, no volver a ocupar aquellas tierras malditas, hasta que aparecen los Borrull, una familia foránea que llega para instalarse.
Llevada al cine en México en 1945 por Roberto Gavaldón fue también serie de televisión española en los setenta con un popular reparto compuesto por Álvaro de Luna, Marisa de Leza, Victoria Abril, Lola Herrera y Luis Suárez, entre otros. Esta es la primera vez que la vemos sobre un escenario. Adaptada por Marta Torres, Magüi Mira dirige esta versión escénica que podremos ver del 21 de mayo al 21 de junio en el Teatro Fernán Gómez.
“A pesar de que La barraca está escrita en 1898, el pálpito que tiene es salvajemente actual y esa es la verdadera tragedia de lo que contamos”, comparte con El Cultural la directora y actriz, recientemente nombrada presidenta de la Academia de las Artes Escénicas.
Su historia es la misma de siempre, dice Mira. “En ella, Blasco Ibáñez muestra su compromiso con la comunidad rural. Él habla sobre todo de la identidad, que es donde yo he puesto el foco en mi versión. Necesitamos tener una raíz, saber a qué lugar pertenecemos y poder enraizarnos en él. Y eso es lo que nos permite seguir creciendo. En esta novela unas personas son rechazadas completamente porque no han nacido allí, porque son diferentes, y vienen de otro lugar. Y solo por ello, los machacan y no les dejan oxígeno para vivir”, destaca.
“El pálpito que tiene esta historia es salvajemente actual y esa es la verdadera tragedia”. Magüi Mira
“Me pareció que había que contarlo. Yo, que soy una niña de campo y he pisado la tierra con alpargatas de cáñamo en la sierra de Aitana, en Alicante, sé lo necesario que es ser consciente de que tú le perteneces y que esa tierra te está dando el alimento físico y emocional para crear tu identidad”.
Protagonizada por Daniel Albaladejo, Antonio Hortelano, Jorge Mayor, Antonio Sansano, Patricia Ross, Claudia Taboada, Elena Alférez y Jaime Riba, en esta versión que firma Torres, muy fiel a la prosa de su autor, la dramaturga reparte la acción en tres partes: Pasado y presente, Los intrusos y El fuego. “Es una versión completamente contemporánea, muy física, en la que el hambre y el agua son los dos grandes protagonistas, porque la tierra, sin agua es un desierto”, explica Mira.
En ese páramo árido, que es a veces la vida, la lucha por la tierra genera violencia y la historia de La barraca parece atemporal. “Blasco Ibáñez nos transmite cómo la palabra no tiene valor y cómo los conflictos se arreglan matando, otra reflexión que me impacta. Porque los enfrentamientos se siguen solucionando igual, con unos números escalofriantes de muertos que parece que ya no importan”, lamenta.
“Hemos cambiado la escopeta de doble cañón por armas sofisticadas. Porque la palabra no tiene valor ya”, denuncia sobre esta novela, ahora obra teatral, que aún puede enseñarnos mucho.