Manuel Machado (izquierda) y Antonio Machado (derecha)

Manuel Machado (izquierda) y Antonio Machado (derecha)

Teatro

Sale a la luz una obra de teatro inédita de los hermanos Machado interrumpida por el estallido de la Guerra Civil

La Fundación Unicaja ha presentado el primer acto de 'Las tardes de la Moncloa o las brujas de Don Francisco', una obra satírica ambientada en la corte de Carlos III.

Más información: Las tardes de la Moncloa o las brujas de Don Francisco

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El repertorio de obras teatrales escritas a cuatro manos por los hermanos Antonio y Manuel Machado acaba de crecer. A los ocho textos dramáticos que conocíamos de esta dupla familiar (La Lola se va de los puertos y Juan de Mañara entre ellos) tenemos que sumar ahora una obra inédita cuyo proceso creativo se interrumpió debido a la guerra civil española.

Se trata de Las tardes de la Moncloa o las brujas de Don Francisco, una sátira de la alta sociedad española. La Fundación Unicaja ha presentado el primer acto completo (el único que llegaron a escribir los hermanos) este miércoles en el Centro Cultural Fundación Unicaja de Sevilla. El proyecto forma parte de una iniciativa de divulgación de las obras de los hermanos Machado que custodia la institución.

Siguiendo las directrices del así llamado "género chico", nos sumergen los hermanos Machado en la vida política y social de la España de finales del siglo XVIII. Son los últimos momentos del reinado de Carlos III, rostro del despotismo ilustrado en nuestro país, y de los prolegómenos del ascenso al trono de su más flemático e incapaz sucesor, su hijo Carlos IV.

Reconocemos en las páginas al hombre de confianza de este último, Manuel Godoy. Decir que fue el poder en la sombra desde la llegada al trono de su valedor es mucho decir, en tanto que era un secreto a voces. Aquí lo veremos en su salsa, pergeñando su conocida política de salón, entre los jardines y las salas del Palacio Real.

No estarán solos los borbones mencionados y el valido. En los borradores de los hermanos Machado encontramos otras figuras de primer orden como María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, también conocida como 13.ª duquesa de Alba, si lo prefieren.

Y cómo no, el conocido amante de esta última, Francisco de Goya, cuyo espíritu caricaturesco y antecesor del esperpento —si es que el autor de Los fusilamientos del 3 de mayo no fue el primero en percibir este fenómeno en las gentes de nuestro país— empapa la obra.

Prueba de ello es la presencia de tres brujas goyescas, que tan a menudo aparecen en sus Caprichos y Pinturas negras, en una de las escenas a las que El Cultural ha tenido acceso. Las vemos recién escapadas de un cuadro para atormentar en el jardín al personaje de Godoy, al que señalan por su vida licenciosa y le auguran un mal desenlace con la duquesa: "No vendrá. La Duquesa nunca será para ti, caprichos de la princesa la tienen lejos de aquí". Adivinamos en estas palabras que dicho capricho es el propio creador de las hechiceras.

Crítica social y comedia (no encontramos, por otra parte, mejor forma de señalamiento que la risa) se funden en una obra que, según adelanta la Fundación, se caracteriza por su diálogo ágil y una exageración que bien podemos reconocer de las pinturas goyescas y de la tradición caricaturesca y que sirve a los hermanos Machado para denunciar los vicios perpetuos del poder.

La recuperación de este primer acto completo de los tres previstos de la obra que nos trae la Fundación Unicaja es el resultado de la meritoria labor de Francisco Cañadas, responsable de Literatura de la Fundación Unicaja, y los investigadores Rafael Alarcón y Antonio Rodríguez Almodóvar.

Los investigadores han partido de una copia en limpio realizada por José Machado, el hermano pintor de profesión y habitual encargado de mandar los textos a imprenta. Asimismo, detalla la institución que el equipo ha analizado otros manuscritos de los propios dramaturgos, "que aparecían dispersos en el segundo legado que adquirió la Fundación Unicaja en 2018".

Tristemente, es lo único que podremos leer de esta obra. La maldita guerra, que tantas cosas buenas interrumpió, dio al traste con el proyecto. Nos queda, al menos, este primer acto con el que elucubrar sobre qué hubieran querido decir los célebres hermanos. Algo es algo.