Detalle de la portada del disco 'Blonde', de Frank Ocean.

Detalle de la portada del disco 'Blonde', de Frank Ocean. Frank Ocean / Boys Don't Cry.

Discos

10 años de ‘Blonde’, el álbum con el que Frank Ocean puso en jaque a toda la industria discográfica

El artista aprovechó un resquicio legal en su contrato con el sello Def Jam para lanzar de forma independiente uno de los discos más influyentes del siglo.

Desde entonces el cantante no ha publicado ningún proyecto nuevo.

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El 20 de agosto de 2016 el cantante estadounidense Frank Ocean sorprendió al mundo con el lanzamiento de su segundo álbum de estudio, Blonde. El disco, que había sufrido grandes retrasos desde el año anterior, se presentó en exclusiva y sin aviso previo en Apple Music e hizo que la industria y la prensa se postraran a sus pies. No fue un álbum normal, ya que, más allá de su éxito, fue el primer gran impulso para que los artistas pudieran tomar el control de su propia obra.

Sin embargo, lejos de exprimir su fama y seguir la ola de su éxito, el músico se apartó del ojo público. Más allá de un puñado de singles y colaboraciones, la figura de Frank Ocean fue desapareciendo poco a poco.

En los últimos años, eso sí, su nombre ha ido irrumpiendo esporádicamente, aunque de maneras que los fans no esperaban.

El cantante Frank Ocean.

El cantante Frank Ocean. Nabil Elderkin.

La década de Frank Ocean

Los lanzamientos del año 2020, Dear April y Cayendo, parecían apuntar hacia una nueva etapa en su carrera, pero dos trágicos eventos impidieron este nuevo paso. Por un lado, por supuesto, la pandemia del COVID-19 frenó su proceso creativo, pero además, en agosto del mismo año, el hermano menor de Ocean, Ryan, falleció en un accidente de tráfico con apenas 18 años de edad.

Tras esto, Ocean decidió tomarse un tiempo lejos de la música. Para volver a tener noticias del cantante hubo que esperar otro año. En 2021, el cantante fundó Homer, una marca de lujo especializada en joyería y accesorios.

Paralelamente, desarrolló el programa de entrevistas y música Homer Radio en colaboración con Apple Music. Aquí ya empezaba a dar indicios de que sus próximos pasos en la música no estaban tanto en el lanzamiento de nuevos temas, sino en un perfil más centrado en la curaduría y la creación de espacios de conversación alrededor de la música.

Esto se pudo ver en su trabajo con otros artistas, en los que no se presentaba como un colaborador al uso, sino como apoyo creativo. Entre estos merece la pena destacar la ayuda prestada a Rosalía en su disco Motomami, en el que ella misma se refiere al músico estadounidense: “Frank me dice que abra el mundo como una nuez”.

Por fin, en 2023, llegó el momento que tanta gente estaba esperando: Frank Ocean iba a volver a los escenarios. La edición de Coachella del 2023 sería el escenario perfecto para ver en qué había estado trabajando el cantante tantos años después de su último LP. Sin embargo, el show estuvo cargado de polémica. El inicio se retrasó casi una hora, dejó de lado varios de sus temas más conocidos y apostó por una gran cantidad de remixes de sus canciones por encima de la interpretación clásica. Para más inri, Ocean canceló su concierto del segundo fin de semana del festival debido a una lesión, convirtiendo su esperado retorno en una experiencia extraña y francamente decepcionante.

Aunque no esté oficialmente retirado, el caso de Frank Ocean resulta especialmente interesante. Su carrera se puede definir como la de alguien que hizo siempre lo que quiso y que priorizó su libertad por encima de todo. El décimo aniversario de Blonde es, en ese sentido, la muestra perfecta de esto, ya que la historia del disco y cómo se dio su lanzamiento no es como la de cualquier otro álbum.

El cantante Frank Ocean en la Met Gala en 2021.

El cantante Frank Ocean en la Met Gala en 2021. Theo Wargo.

Los primeros roces con la industria

Para cuando lanzó Blonde, Frank Ocean ya llevaba años siendo uno de los nombres más cotizados en la industria de la música. El artista empezó su carrera grabando de manera independiente en estudios de California y pronto se especializó en la escritura de canciones. Poco a poco acabó pulsando la tecla adecuada e hizo contactos que le llevaron a escribir para cantantes de la talla de Justin Bieber y Beyoncé.

Sin embargo, lo que le hizo asentarse como uno de los artistas más prometedores de la escena fue su participación en el colectivo Odd Future, junto a otras estrellas como Tyler, The Creator, Earl Sweatshirt o Domo Genesis. A raíz de su éxito con el grupo, el sello Def Jam decidió fichar a Ocean.

Pero hubo un problema, el sello de Rick Rubin no sabía cómo potenciar la carrera del cantante. La impaciencia acabó afectando a Ocean quien, ante la pasividad de la compañía, decidió producir por su cuenta y pagar de su propio bolsillo su primer trabajo en solitario, la mixtape Nostalgia, ULTRA. El artista la puso a disposición del público de forma gratuita a través de su cuenta en la red social Tumblr, pero a partir de ahí los problemas con la disquera empezaron y con ellas el recelo de Ocean hacia la industria.

Nostalgia, ULTRA, eso sí, se convirtió en un éxito y convenció a Def Jam de poner hasta un millón de dólares para que Ocean hiciera su primer álbum de estudio, Channel Orange. Este disco supuso el ascenso meteórico definitivo para el cantante: dos premios Grammy, disco de oro y colaboraciones con grandes nombres de la industria como André 3000 o John Mayer. Además, Kanye West, Jay-Z y Beyoncé lo incorporaron a varios de sus proyectos en esos años. Todo parecía de color de rosas en la carrera de Ocean, pero él ansiaba tener libertad total en su música, por lo que planeó con cautela un movimiento que significaría un revés para toda la industria.

Para entenderlo, hay que comprender cómo eran los contratos discográficos. Al fichar por un sello, el artista se comprometía a entregar una serie de proyectos, para lo cual la empresa adelantaba dinero al artista y financiaba los costes de grabación, como estudios, personal, músicos… Además, se encargaban de la promoción y distribución de la música. Lo que se quedaba la empresa eran los derechos de los masters, es decir, las grabaciones que se ponían en circulación, y se llevaban casi todo el beneficio que produjeran, dejando una parte muy pequeña para el artista.

‘Endless’ y el golpe maestro que transformó la industria

Durante los siguientes años, Ocean siguió haciendo música y dejando caer que un proyecto llamado Boys Don’t Cry podía lanzarse en cualquier momento. Los meses pasaron y las primeras fechas anunciadas para mediados de 2015 llegaron sin novedades.

Imagen promocional con las diferentes fechas de lanzamiento de 'Boys Don't Cry'.

Imagen promocional con las diferentes fechas de lanzamiento de 'Boys Don't Cry'. Frank Ocean / Blonded.

Pero finalmente, el 1 de agosto de 2016, una novedad. En la cuenta de Tumblr de Ocean apareció un enlace que redirigía a una página web llamada boysdontcry.com, en la que aparecía un vídeo, aparentemente en directo, de un hangar vacío. El vídeo estaba patrocinado por Apple Music. A lo largo de los días se pudo ver a Frank Ocean aparecer en el espacio trabajando en carpintería y tocando instrumentos mientras construía lo que parecía ser una escalera de caracol.

A lo largo de las siguientes semanas, Frank fue completando su escalera. Finalmente el día 19 de agosto empezó a sonar música, y a la medianoche, el enlace de la web se actualizó para dirigir a un proyecto exclusivo de Apple Music llamado Endless. Ese era el disco que tanto llevaban esperando los fans, no un álbum al uso sino un visual album experimental, alejado del esperado Boys Don’t Cry.

Sus seguidores y la industria quedaron confundidos y ciertamente decepcionados. Sin embargo, el mayor damnificado fue Def Jam. Aunque sea musicalmente interesante, el formato y la exclusividad con Apple Music hicieron que el proyecto llegara a mucha menos gente y que, por lo tanto, se escuchara menos. Teniendo en cuenta que para su realización habían entregado 20 millones de dólares a Ocean, el golpe económico resultaba devastador, pero solo era la punta del iceberg.

A las 24 horas, el 20 de agosto, otro proyecto de Frank Ocean se publicó en exclusiva en Apple Music, el mencionado Blonde. Esta vez sí, Ocean entregaba un álbum convencional, de una calidad aún mayor que Endless y que contaba entre sus créditos con nombres tan importantes como Jon Brion, James Blake, Alex G, Tyler, The Creator, Jonny Greenwood, o Pharrell Williams, además de repetir colaboración con André 3000 y breves apariciones de Kanye West y Beyoncé.

Lo más interesante es que este disco no salió bajo el sello Def Jam, sino bajo un nuevo sello llamado Boys Don’t Cry. Ocean había utilizado el nombre de su rumoreado disco para crear una discográfica independiente y lanzar el álbum verdadero en el que había estado trabajando los últimos años.

Según se conoció posteriormente, el contrato de Ocean expiraría tras el lanzamiento de un proyecto más, sin especificar formato, duración ni modo de escucha. El cantante aprovechó los recursos de Def Jam para trabajar en dos proyectos a la vez (se dice que llegó a hacer jornadas de 16 horas en el estudio), entregando el de menor recorrido comercial a la discográfica y quedándose el verdadero lanzamiento para retener todos los beneficios.

Y esas ganancias no tardaron en llegar. Aunque el cantante decidió no presentar el disco a los grandes premios como los Grammy, el álbum ganó un enorme reconocimiento crítico y el cariño de los fans desde el primer momento. Además, al dinero de Def Jam hay que sumarle que el cantante ganó un millón de euros en la primera semana del lanzamiento, y que se desconocen las cifras del acuerdo de exclusividad por dos semanas con Apple Music.

El legado de 'Blonde'

Todo esto hizo que la industria se planteara seriamente cómo eran los contratos bajo los que operaban las discográficas, especialmente con artistas tan grandes y con tanto reconocimiento como Ocean y la entrada de las plataformas musicales como factor diferencial.

Hoy en día, las compañías siguen teniendo en mente el caso a la hora de redactar los acuerdos, con cláusulas mucho más específicas y precisas sobre qué constituye un álbum entregado, qué derechos conserva el sello sobre el material grabado durante la vigencia del contrato y cómo se gestionan los lanzamientos al final de la relación contractual.

Frank Ocean con las revistas promocionales de 'Blonde'.

Frank Ocean con las revistas promocionales de 'Blonde'. Frank Ocean / Blonded.

Pero lo que realmente ha trascendido del caso es cómo Frank Ocean demostró que el verdadero activo en la industria musical es la propiedad intelectual y el control de la carrera de un artista. En la era del streaming, las redes sociales, y la música hecha desde casa un artista consolidado ya no necesita necesariamente un sello para llegar al público mundial. Eso obliga a replantear la relación entre discográficas y artistas, dando mucha más libertad a los músicos para desarrollar su obra y su carrera como realmente desean, con mejores condiciones, flexibilidad y servicios.

Al final de Endless, Ocean escala la escalera que tanto le costó concluir hasta que llega al último escalón, desde donde contempla el hangar. Es la representación perfecta de su carrera: trabajo, música y empeño para labrar su camino hasta que consiguió situarse en lo más alto, con toda la industria a sus pies.