El pianista Marcos Castilla.

El pianista Marcos Castilla. Archivo.

Música

Marcos Castilla, el joven pianista que arrasó en Canal Sur: "La música clásica no es elitista, es para todos"

El músico malagueño ganó el concurso 'Tierra de talento' con apenas 15 años y ahora toca en grandes teatros.

Apadrinado por Antonio Banderas, la fundación Málaga y la Fundación Latin Grammy, estudia en el prestigioso Bard College de Nueva York.

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"El mejor pianista que ha pasado por Tierra de talento". Así definió el jurado del popular concurso de Canal Sur al ganador de la edición de 2022, el malagueño Marcos Castilla.

Cuando pasó por el programa televisivo, Castilla tenía solamente 15 años, pero ya llevaba diez dedicados a sus estudios de piano y toda la vida ante las teclas. Lo que probablemente no sabía era que ese concurso acabaría significando un vuelco para su vida y definiendo su camino profesional ante el piano.

La repercusión ganada en el espacio del canal autonómico andaluz llamó la atención del actor Antonio Banderas, quien lo apadrinó para que continuara su carrera con su fundación.

El concierto de Marcos Castilla junto a la Orquesta SOHO.

El concierto de Marcos Castilla junto a la Orquesta SOHO. Marina M. Luna / Teatro Soho Caixabank.

Gracias a ello, el pianista, que ahora tiene 19 años, ha podido estudiar en el prestigioso Bard College de Nueva York y dar conciertos ante grandes públicos, como el que protagonizó el mes pasado en el teatro del Soho Caixabank de Málaga. Allí, los días 18 y 19 de julio, interpretó grandes obras de George Gershwin, como Rhapsody in Blue, junto a los 65 músicos de la orquesta Larios Pop del Soho.

Pregunta. En una entrevista dijo que le regalaron su primer instrumento con apenas un par de años y que lo veía como un juguete, ¿Sigue viendo el piano de esa manera?

Respuesta. La música me nació de forma natural, antes de cualquier ambición. No recuerdo un momento en el que dijera “quiero ser músico”. Eso fue algo más progresivo. Cuando eres pequeño te lo tomas todo como un juego, no piensas en el escenario, ni en carreras, ni nada, simplemente disfrutas descubriendo un mundo nuevo. Aunque ahora sea mi camino profesional, esa sensación no debería perderse nunca, porque al final es la clave.

P. ¿Qué ha significado para usted el apoyo de la Fundación Antonio Banderas?

R. Qué te voy a contar de Antonio... Es un ejemplo de excelencia y de generosidad. Creo que la excelencia no es hacer todo perfecto, sino nunca dejar de buscar una forma más verdadera de hacer las cosas, y eso es lo que más admiro de él, que vive siendo auténtico. Está siempre buscando la verdad y nunca se conforma.

»Estoy muy agradecido por su generosidad, con su tiempo, experiencia y las oportunidades que aporta a tantos jóvenes como yo. Para alguien que está empezando es un privilegio. La fundación es un gran apoyo, te impulsa y marca la diferencia, igual que la Fundación Latin Grammy, la Fundación Málaga y la universidad.

P. ¿Y cómo llega a darse esa relación?

R. Yo gané un poquito de reconocimiento por Málaga a raíz de ganar la edición de 2022 de Tierra de talento que me impulsó y me ayudó a ganar visibilidad. A partir de ahí contactaron conmigo el director de la Orquesta Sinfónica Larios Pop del Soho, el maestro Arturo Díez Boscovich, y Antonio Banderas. Desde ahí se ha convertido en una amistad y un gran apoyo.

El pianista Marcos Castilla en concierto.

El pianista Marcos Castilla en concierto. Marina M. Luna / Teatro Soho Caixabank.

P. ¿Cómo fue la experiencia en el programa?

R. Tierra de Talento fue un antes y un después. Yo lo considero mi casa, fueron una gran ayuda. Fue la primera vez que supe que la gente me estaba viendo de verdad. Porque no solo era la gente del teatro, eso se grababa y se emitía en Canal Sur y lo veía casi un millón de personas.

»Recuerdo los nervios que tenía. Son nervios positivos, claro, y no hay que perderlos nunca porque significan que te importan las cosas. Lo importante es aprender a convertirlos en concentración. También fue clave en cuanto a interpretación, a poder llegar a gente, influir positivamente con la música y, sobre todo, disfrutar.

P. También se ha lanzado a realizar sus propias composiciones.

R. Sí, al final yo soy músico, no solo pianista. Me gusta componer y explorar mis propias ideas. Nunca está mal probar, escribir e intentar dejar huella. Aún tengo mucho que aprender, pero es algo que me gustaría explorar.

P. ¿Cuáles son sus referentes como pianistas?

R. Sin duda, uno sería Vladimir Horowitz. Para mí es claro ejemplo de originalidad, uno puede cerrar los ojos y saber que es él el que está tocando. Lo mismo con Arthur Rubinstein, hay algo en su manera de tocar que suena tan humano, me encanta la elegancia que porta y la belleza de su sonido. Por supuesto, escucho a muchos más: Arturo Benedetti Michelangeli, Martha Argerich, Daniil Trifonov, Daniel Barenboim o Krystian Zimerman. Son pianistas muy diferentes entre sí y creo que ahí está lo maravilloso: poder aprender de todos ellos para intentar encontrar mi propia manera de contar la música y conseguir mi voz propia."

El pianista Marcos Castilla.

El pianista Marcos Castilla. Marina M. Luna / Teatro Soho Caixabank.

P. ¿Y con qué director le gustaría tocar?

R. Gustavo Dudamel, sin duda, es un ídolo. Me encanta su energía y cómo transmite la música tanto a la orquesta como al público. En cuanto a históricos, Herbert von Karajan, por su personalidad y sonido tan reconocible, o Leonard Bernstein, que era un músico extraordinario y completo. también el maestro Arturo Díez Boscovich, con quien he tenido la oportunidad de tocar varias veces y ojalá sean mil más.

P. ¿Cómo ve el futuro de la música clásica? ¿Qué se puede hacer para llegar a nuevos públicos?

R. La gente cree que necesita 20 años para entender la música clásica, dicen “como no la entiendo, no es para mí”. Pero yo creo que la música no es elitista, es para todos. Obviamente es compleja, pero no significa que no transmita a la gente. Al final, la música clásica hace 200 años era lo que es el rock hoy.

»Hoy tenemos muchos medios para escuchar música clásica y se puede expandir mucho. Mucha gente dice que la música clásica está muerta, pero yo veo que cada vez más gente se acerca a ella. Pianistas como Yuja Wang están llenando teatros en todo el mundo. Figuras como ella que al final reivindican y rediseñan lo que significa la música clásica.

P. Concursos como Tierra de talento también pueden ser una buena manera de conseguir acercarla a nuevos públicos.

R. Totalmente, sobre todo porque no es un concurso musical específicamente y tiene un gran alcance regional y nacional. Pude ganar con música clásica cuando lo normal es que compitieran otros estilos. El poder transmitir mi mensaje y la música que me gusta a través del piano fue un logro. Si logré influir aunque sea a una persona para que sienta que la música clásica "mola" y le dé una oportunidad al piano, eso ya es más que suficiente para mí.

El pianista Marcos Castilla en concierto.

El pianista Marcos Castilla en concierto. Marina M. Luna / Teatro Soho Caixabank.

P. ¿Cómo está siendo la experiencia de estudiar en el Bard College de Nueva York? ¿Qué trae de vuelta consigo y qué quiere llevar de su tierra a allí?

R. Lo más difícil es tener lejos a la gente que quiero; mi familia y mis amigos del alma están en Málaga. Recuerdo que el primer día iba muerto de miedo porque era un continente distinto, con diecisiete años y solo. Pero ese miedo te conecta con los demás alumnos, porque al final todo el mundo está igual que tú. El Bard College es un sitio que te ayuda a pensar, ofrece diversidad y mente abierta. Hay gente de todo el mundo y una gran influencia de culturas.

»Es un sitio para estudiar, pero también para cuestionarte, porque el que llega lejos es el que sabe qué está haciendo, no simplemente el que hace las cosas. Mi profesor, Terrence Wilson, me ayuda a dirigir mis ideas en lugar de imponerme su criterio. Me permite aprender sin perder mi identidad, que es lo más importante en la música. Músicos buenos hay en todos lados, pero los únicos son más complicados de encontrar.

»Y cuando vuelvo a Málaga, comparto lo aprendido en conciertos. Por ejemplo, tocar la Rhapsody in Blue aquí tras haber vivido en Nueva York, que es donde se estrenó, te da otra manera de ver las cosas. Y cuando regreso allí, llevo mi identidad. Soy un malagueño enamorado de su tierra, del flamenco y me encanta explorar como puede mezclar con la clásica o el jazz. Esa influencia de estudiar en Nueva York siendo andaluz es una experiencia original. En la música hay mucha gente que toca bien, pero la identidad propia es lo que ayuda a llegar lejos.