De izquierda a derecha, Benet Casablancas, Tomás Bretón y Kurt Vile.

De izquierda a derecha, Benet Casablancas, Tomás Bretón y Kurt Vile. CC

Música Discos

Tres discos imprescindibles: Benet Casablancas, las canciones de Bretón y el folk psicodélico de Kurt Vile

De la celebración del cumpleaños del compositor catalán a la carta de amor a Filadelfia del estadounidense.

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The Essential Collection.

The Essential Collection. Columna Música

The Essential Collection

Benet Casablancas. Varios intérpretes. Sello: Columna Música. 15 €

El compositor catalán Benet Casablancas (Sabadell, 1956) ha cumplido 70 años. Con este motivo Columna Música ha producido este disco de celebración que incluye cinco importantes obras de su ya extenso catálogo.

Un buen muestrario que pone en evidencia algunas de las constantes compositivas de un músico que estudió serialismo en Viena, aunque luego, muy rápidamente, supo marcar un camino independiente, siempre en busca de un toque experimental y renovador y una gran riqueza de ideas y de procedimientos.

Aquí se nos ofrecen las impresionantes Siete escenas de Hamlet (1989), en las que, como expresa el musicólogo Antoni Pizà, "las tormentosas reflexiones del protagonista se plasman en una textura polifónica y rigurosa". El Cuarteto de cuerda "Widmung", de título tan schumaniano, plantea sin embargo curiosas conexiones beethovenianas.

Hay en la producción de Casablancas continuas conexiones con lo epigramático. Ahí beben los New Epigrams para orquesta de cámara. Y los Epigramas dedicados a Fernando Pessoa (Cuarteto de cuerda nº 6).

El disco se cierra con la muy breve Celebració, encargo de la Orquesta de Cámara del Teatre Lliure.

Todas las músicas tienen magníficas interpretaciones, grabadas a lo largo de distintos años. Un buen homenaje pues para el septuagenario compositor.

Songs & Piano Trios.

Songs & Piano Trios. IBS Classical

Songs & Piano Trios

Tomás Bretón. Intérpretes: Natalia Labourdette (soprano), Victoria Guerrero (piano), Carles Civera (violín), Alejandro Olóriz (chelo). Sello: IBS Classical. 18,95 €

Son poco conocidas las no muy numerosas canciones de Tomás Bretón (Salamanca, 1850 - Madrid, 1923).

La elegancia en el trazo, el desarrollo melódico, las constantes repetitivas, las líneas vocales, los valores rítmicos son elementos a considerar y que dotan en ocasiones a las seis piezas sobre poemas de Bécquer de un singular atractivo lírico. A señalar la originalidad de la más bien dramática Al ver mis horas de fiebre, que discurre sobre un inesperado ritmo de habanera.

Estamos, como apunta Antoni Colomer, ante seis llamémoslos lieder de 1887 con indiscutible influencia de Liszt, Schumann y aun de Schubert. Se suman otras tres piezas: Las golondrinas, asimismo con texto de Bécquer, Desir y La castañera.

El segundo CD incluye un hermoso y romántico Trío para piano, violín y chelo, obra un tanto afrancesada, y Quatre Morceaux Espagnols, para la misma formación. Escuchamos estas músicas con el piano, soporte para todo, tocado con estilo y sentido del fraseo, por Victoria Guerrero.

La luminosa voz de la soprano lírico-ligera Natalia Labourdette, espumosa, expresiva, penetrante, fácil en el agudo, protagoniza la parte vocal. No pierden puntos, por su seguridad y afinación, el violinista Carles Civera y el chelista Alejandro Olóriz.

Philadelphia's Been Good to Me.

Philadelphia's Been Good to Me. Verve Records

Philadelphia's Been Good to Me

Kurt Vile. Sello: Verve Records. 2LP: 39,99 € / CD: 17,99 €

La música de Kurt Vile (Lansdowne, Pensilvania, 1980) –no confundir con el Kurt Weill de La ópera de los tres centavos– es perfecta para desperezarse con el canto de las cigarras tras haber pasado la noche en una hamaca.

A esta estampa bucólica nos transporta su canción titulada precisamente Wakin on a Pretty Day (2013), pero también las de este nuevo álbum, una carta de amor a Filadelfia, a la música, a su mujer y a sus dos hijas.

Vile alcanzó su pico de popularidad con Pretty Pimpin (2015). Así entramos muchos en su folk psicodélico, influido por Neil Young, Bob Dylan y Pavement. Pero que su pose de holgazán no nos engañe: Rolling Stone lo considera uno de los 250 mejores guitarristas de la historia.

Aparte de la enérgica Chance to Bleed, es un disco en el que predomina la calma, con un corte de 10 minutos (99th Song) que resume su filosofía: parece grabada durante una jam con el resto de la banda, jugando con su pedal de loops y dándose un paseo mental en el que se va topando con la letra.

La ternura de canciones como Every time I look at you convive con la habitual ironía del cofundador de The War on Drugs, como cuando menciona el Schuylkill, “ese río siempre difícil de pronunciar” y “contaminado como el infierno”, pero que tiene la virtud de pasar por su querida ciudad.

Y de pronto nos entran unas ganas locas de visitarla y adentrarnos en esas calles capaces de inspirar una obra como esta.