La compositora surcoreana Unsuk Chin, ganadora del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera. Foto: Fundación BBVA

La compositora surcoreana Unsuk Chin, ganadora del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera. Foto: Fundación BBVA

Música

La compositora surcoreana Unsuk Chin gana el Premio Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera

La Fundación BBVA reconoce con este galardón su "voz propia" de amplio impacto global, su "virtuosismo instrumental" y su "imaginación desbordante".

Más información: Asmik Grigorian, la diva que no se concede ni un respiro: "A veces odio la ópera"

F. D. Quijano
Publicada

El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera ha sido concedido en su XVIII edición a la compositora surcoreana Unsuk Chin (Seúl, 1961) por desarrollar una distintiva “voz propia” de amplio impacto global en la música contemporánea, caracterizada tanto por su innovador “virtuosismo instrumental” como por una “imaginación desbordante” que es capaz de “representar universos simbólicos de gran fuerza expresiva”, en palabras del jurado.

La “técnica singular” de Chin –resalta el acta del fallo– “crea paisajes en constante transformación, donde el color y la textura juegan un papel primordial”, desarrollando “una estética inconfundible dentro del campo de la música actual”. En particular, el jurado resalta que el enfoque musical de Chin se ha inspirado en “conceptos filosóficos y científicos” y “se nutre de la literatura surrealista y las artes visuales”, como reflejan sus óperas Alicia en el país de las maravillas y La cara oculta de la luna.

Entre su fructífero catálogo, el jurado destaca sus conciertos para instrumentos solistas y sus óperas, en las que “expande el uso de la voz con técnicas extendidas, escritura fragmentada y contrastes súbitos entre el lirismo y el texto hablado”, creando una música vocal “altamente expresiva y plástica” que hace posible “una caleidoscópica construcción de atmósferas”.

La obra de Chin, que reside en Berlín, “se define por su refinamiento sonoro y su magistral capacidad de transformar el sonido en un juego de ilusiones y metamorfosis, que hacen de ella una de las grandes innovadoras en el ámbito de la música contemporánea”, cuyas partituras “figuran en los atriles de los más destacados intérpretes y orquestas del mundo”.

“Es una gran orquestadora, con un amplio catálogo que abarca desde la obra camerística hasta obras orquestales, pasando por la ópera. Se preocupa muchísimo por la factura técnica de su música, es decir, su música está escrita impecablemente, tiene un gran oficio y una imaginación sonora única”, afirma la compositora y catedrática de Composición en la Universidad Nacional Autónoma de México Gabriela Ortiz, quien ha ejercido como presidenta del jurado.

“Es una referencia absoluta en el campo de la música contemporánea, y sin duda se trata de una de las artistas que más claramente tiene un sello propio, con una música que se reconoce en cuanto se escucha”, asegura Víctor García de Gomar, director artístico del Gran Teatre del Liceu de Barcelona y secretario del jurado. “Partiendo de un mundo onírico lleno de fantasía, su música se caracteriza por una tímbrica y unos colores muy especiales, con unas orquestaciones enormemente ricas y suntuosas, en que se mezclan diferentes planos de una manera muy original”, añade.

Como señala Santiago Serrate, director de orquesta, profesor de concertación y técnicas de dirección en la Escuela Superior de Música Reina Sofía y miembro del jurado, “una de las claves de su éxito ha sido lograr el respaldo de algunos de los mejores directores de orquesta del mundo”, en especial de Simon Rattle, a lo largo de toda su etapa al frente de la Filarmónica de Berlín, y cuyo sello discográfico dedicó un álbum a sus casi 20 años de colaboración (2005-2022), y de Kent Nagano. Este último ha dirigido obras de Chin en casi 50 ocasiones durante su trayectoria.

Además, Nagano, que en septiembre asumirá los cargos de director titular de la Orquesta Nacional de España (ONE) y director artístico de la Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE), le encargó la composición de sus dos óperas cuando dirigía los teatros de ópera de Múnich (2007) y Hamburgo (2025).

La niña autodidacta

La artista aprendió a tocar el piano y a componer de forma autodidacta con el piano que su padre, un sacerdote presbiteriano, compró para la iglesia en la que predicaba. "Mi padre sabía leer partituras, y me enseñó un poco, pero básicamente aprendí de forma autodidacta hasta que empecé la universidad", afirma la galardonada en una entrevista poco después de conocer la concesión del premio.

La compositora surcoreana Unsuk Chin, ganadora del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera. Foto: Fundación BBVA

La compositora surcoreana Unsuk Chin, ganadora del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera. Foto: Fundación BBVA

"De niña, mi sueño era convertirme en pianista –aún hoy tocar es una de mis pasiones–, pero mi familia, como la mayoría de las familias de Corea del Sur en los sesenta, era bastante pobre y no tenía los medios para pagarme lecciones de piano”, afirma Chin.

Con 12 años, su profesor de música del instituto, que era compositor, le sugirió que se decantara por la composición. “En ese momento no tenía ni idea de lo que suponía, pero me dije que sería mucho más barato que ser pianista”, bromea. La artista recuerda el limitado acceso a la música en esa Corea de posguerra, en la que era muy difícil conseguir partituras o vinilos. A pesar de tener que compaginar sus estudios secundarios con un trabajo para aportar dinero a su familia, Chin consiguió, tras ser rechazada en dos ocasiones, entrar en la Universidad Nacional de Seúl: “Tuve mucha suerte; a la tercera me aceptaron porque no había suficientes candidatos”.

La compositora rememora su etapa universitaria en Corea del Sur como un tiempo muy difícil, pero a la vez enriquecedor: “Estábamos bajo una dictadura militar y teníamos problemas políticos muy graves. Sin embargo, descubrí mucha música diferente cuando estudiaba allí. En mi segundo año, el compositor coreano Sukhi Kang regresó de Europa a impartir clases, y trajo consigo mucha información sobre la música contemporánea europea. Yo me convertí en su alumna número uno”. Las influencias que conoció gracias a Kang la impulsaron a proseguir su carrera como compositora en Europa.

Alumna de Ligeti

Gracias a una beca del DAAD (Servicio alemán de intercambio académico) pudo estudiar en Alemania y le envió una carta a György Ligeti para convertirse en su alumna. El célebre compositor le inculcó la autoexigencia y excelencia para desarrollar una voz musical propia, de aspiración universal y cosmopolita, en la que lo que importa es la partitura, desligada de identidades nacionales y cualquier otro elemento externo a la música misma.

Cuando compone, Chin admite entrar en una especie de trance, que empieza en la primera nota y acaba en la última, sin interrupciones. Conocida por llevar al límite a sus intérpretes en sus conciertos para solistas, concuerda que, al igual que ella misma se empuja a ir más allá de sus posibilidades cuando compone, espera un esfuerzo semejante en los músicos: “Soy muy exigente conmigo misma, y espero la misma actitud por parte de los intérpretes, por eso muchos me detestan”. Esta exigencia hacia el propio trabajo parte de los aprendizajes de Ligeti, quien nunca dudaba en ser brutalmente severo al criticar su propio trabajo y el ajeno.

Ella misma reconoce haber "tenido miedo" cuando estudiaba con Ligeti. "Estuve aprendiendo con él tres años y sus lecciones eran muy duras. Quizá no era su culpa. Como judío superviviente de la Segunda Guerra Mundial no había tenido una vida fácil y parte de su familia había sido asesinada por los nazis. Como compositor, tenía una visión muy personal, y quería que le entendiéramos, que desarrolláramos esa visión personal a nuestra vez. Nos ponía bajo una presión psicológica muy dura de soportar, pero también es cierto que de él aprendí todo lo que necesité como compositora. Creo que fue el mejor profesor que tuve, y estudiar con él fue lo mejor que me pudo pasar en toda mi vida, porque todavía hoy, sigo aprendiendo de su música y de sus enseñanzas", reflexiona la premiada.