Nathy Peluso en el Movistar Arena.

Nathy Peluso en el Movistar Arena. Cristina Villarino

Música

Madrid se rinde ante el poderío de Nathy Peluso, una diva salsera y peliculera dispuesta a conquistarlo todo

La artista argentina culminó en el Movistar Arena la gira de su disco 'Grasa', con un concierto que confirma su posición como uno de los grandes nombres de la música latina.

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Cuando aún era una desconocida, Nathy Peluso (Argentina, 1995) ya sabía que iba a triunfar. Clarividencia, intuición o simplemente mucho curro. La artista argentina, hoy uno de los grandes nombres de la música latina, tenía claro que acabaría consiguiendo lo que quisiera. "Y aunque yo lo consiga todo, siempre quiero más", cantó en "Corleone", canción con la que arrancó el último concierto de su gira Grasa en el Movistar Arena de Madrid.

Peluso culminó en la capital la gira de su tercer disco, publicado en 2024 y con el que ha estado dando la vuelta al mundo durante casi dos años, ante un público ensordecedor que la coronó desde su primera aparición, enfundada en un ajustado body negro y lista para disparar.

"Tienes que aprender a amarte, perra", fue su primera bala. La canción, "Aprender a amar", pareció un recordatorio para esa jovencita que ya en 2018 se atrevió a decirle a sus haters: "La gorda está triunfando, mami". Qué decir tiene que el universo de Grasa, galardonado con tres Latin Grammy, es una celebración carnal y orgullosa de uno de los grandes placeres de la vida: la comida o, en su caso, la milanesa.

Nathy Peluso en su concierto del Movistar Arena.

Nathy Peluso en su concierto del Movistar Arena. Cristina Villarino

No es casual que el primer acto del concierto se titule "La verdad de la milanesa", desde el que se articula un show peliculero, tarantinesco incluso, dividido en cuatro partes, y acorde con su pasión por la salsa y su imaginario de melodrama, crimen y exceso.

Cierto es que el concierto madrileño apenas difirió del que ofreció días antes en el Palau Sant Jordi. Y es que, en su meteórico ascenso, Peluso se ha dejado por el camino parte de la naturalidad que le caracterizaba en sus inicios —con los magnéticos EP Esmeralda (2017) y La Sandunguera (2018)—y este directo tan milimetrado la coloca ya en la misma liga de las grandes divas pop, Dua Lipa o Rosalía.

Lo importante es que la cantante argentina, juguetona, sandunguera y camaleónica, sigue defendiendo bien su autenticidad y lo demuestra en el escenario. Le pone su trabajo, cantó en "Business Woman", y se nota. De mirada y espíritu bicolor, como Bowie, Peluso cambia de papeles constantemente y así lo hizo en el Movistar Arena. Es una jefa bossy, una gánster ("Mafiosa"), una pecadora ("Ateo"), una rapera deslenguada (en su coreadísima colaboración con Bizarrap) y una diva salsera de la vieja escuela.

Esa vena más caribeña, que nace de su pasión por los Fania All-Stars, Celia Cruz y Gloria Estefan, está muy presente en el EP Malportada (2025), del que tocó prácticamente todas sus canciones: "A caballo", "Insensata", "Que lluevan flores", "Malportada", "No es otra canción de amor".

Nathy Peluso en el Movistar Arena.

Nathy Peluso en el Movistar Arena. Cristina Villarino

Peluso, que forma parte de esa cantera argentina que revolucionó y exportó la música urbana, como Bizarrap, Duki, Nicki Nicole y María Becerra, sabe también cómo domar la salsa y teñirla de funk. Un género provocativo y exuberante que define muy bien su carácter y le permite lucirse vocalmente. Esos alardes los combina con una chulería y un desparpajo rapeando que recuerdan al de Mala Rodríguez.

"Te sorprendería la cantidad de veces que me subo vulnerable al escenario y nadie lo nota", aseguró la artista hace unos días en un pódcast. Y, tiene razón, porque fue prácticamente imposible detectar un ápice de inseguridad en su actuación: ni un sonido que falló ni un gorro que se le cayó alteraron la sensación de que todo estaba bajo control durante la hora y media de concierto. 

Su escenografía minimalista —apenas una alfombra azul, un cambio de vestuario, tres bailarines y una banda disimulada en el escenario— pareció la adecuada para una artista maximalista como ella, capaz de llenar el escenario con su presencia escénica, muy teatral. 

Un concierto donde no hubo sorpresas ni grandes colaboradores —no aparecieron ni C. Tangana ni Ca7riel y Paco Amoroso, aunque sí lo hizo Lua de Santana para cantar "Menina"—pero que sirvió para constatar que Peluso no se equivocaba.

Aprovechó una de las pocas pausas del vertiginoso concierto para aconsejar al público que "sigan su ilusión" y "confíen en ese pálpito". Poco después, cantó “Mamá me dio un talento, nací para ganar”.